El tiempo llegó. Ya tu proximidad no me hace temblar, ni tu mirada me estremece. Vuelvo a ser consciente de que estoy sola, y que nuestros universos no conectarán. Nunca estaré contigo. Y eso está bien. Ya no ansío tus abrazos, ni pienso en tus besos. Finalmente soy libre de tu recuerdo. Enterré el pasado y ya no le llevaré flores. Dolió, como no, y esperé, pero nunca había valido tanto la pena esperar por algo, porque finalmente soy libre de ti. Ya no pertenezco a ese lugar al cual me aferraba.

















