Tengo la extraña costumbre de escribir todo lo que siento, pero esta vez es diferente, esta vez te escribo a vos. Nunca voy a entender ni explicar lo que es el destino, pero te conocí en 2019, aunque nunca hablamos, solo nos dijimos un "hola" y nada más. Cinco años después, por casualidad, nos volvemos a encontrar en el mismo lugar donde todo comenzó.
Y desde ese instante, el tiempo se sintió diferente, como si hubiera estado esperando este reencuentro sin que ninguno de los dos lo supiera. Ahora estamos en el mes que cambió el rumbo de nuestras vidas para estar juntos. Han pasado tantos momentos que aún no asimilo por completo. Todos estos meses han sido de cambios constantes, de aprender a conocernos, a adaptarnos, y lo hemos hecho de la manera más bonita posible, incluso cuando no fue fácil. Cada paso que damos juntos siento que me acerca más a la mejor versión de nosotros. Tal vez era el momento en que debíamos estar juntos… o tal vez no lo sé (bueno, sí lo sé, pero quiero mantener este pequeño secreto para mí, porque a veces los secretos son los que hacen que lo todo sea más mágico).
Como te mencioné en la exposición de arte, cada quien tiene su musa para crear algo bello, y yo encontré la mía en vos. Eres como mirar el horizonte de un cielo al atardecer, con todos esos colores que se mezclan y nunca se repiten. Eres como el cielo entero, vasto, lleno de sorpresas, y a la vez, un refugio de paz.
Gracias por ser ese respiro de aire fresco que me recuerda lo importante que es vivir el presente y disfrutar de lo que realmente importa. Hoy celebro un año compartiendo tantos momentos contigo, desde las pequeñas risas hasta las conversaciones profundas. Cada día contigo es una nueva oportunidad de aprender y crecer juntos. Y aunque no sé qué nos deparará el futuro, sé que este tiempo juntos ya ha valido más que cualquier otro. Solo te escribiré esto por ahora, porque hay tantas cosas que aún quiero decirte, pero no quiero hacerlo todo de una vez. En otro momento, seguiré contándote todo lo maravilloso que veo en vos, mi chico.