A veces tenía muchos pros ser el recepcionista del hotel, caminar por el lugar con libertad, decirle a otras personas que hacer y a veces estar en su escritorio todo el día ¿Lo malo? A veces se llevaba uno que otro golpe con otra persona y ese día no fue la excepción. Lo único que fue a hacer era verificar una habitación, ya que parece que todos habían desaparecido, antes de volver a su puesto de trabajo y ¡Bum! Una pelota rebotaba sobre su ojo. Un quejido salió de sus labios y su mano rápidamente fue a su ojo para pasar sus dedos sobre este. “¡No!” Exclamo al escuchar su pregunta y luego tomo aire, tratando de calmarse, siempre debía tener buena actitud frente a alguien.“Debería tener más cuidado señor.”
Bajó su raqueta y se acercó al contrario para verificar que su respuesta solo fuese por el enojo y no porque algo estaba mal. “En verdad, lo lamento mucho.” insistió con una mueca, no era de aquellos que disfrutaba hacer enojar a los demás o lastimarlos, aunque hubiese escogido la carrera militar para su vida. Asintió, “Lo se, me desconcentré por un segundo y le pegué mal a la pelota, en verdad no fue mi intención.” aclaró.














