Internet ya está mayorcita, y es hora de tener una conversación franca con ella. No llegó al mundo con un pan bajo el brazo; en cambio, trajo consigo una promesa audaz: conferir a cada escritor super poderes para que sea dueño de su propia imprenta y distribuidora, capaz de llegar a audiencias globales en un abrir y cerrar de ojos. Y ciertamente, ha cumplido su palabra. Sin embargo, el














