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—¡No, no la tires! ¡Yo la quiero!— exclamó la princesa para luego correr hacia aquél trabajador de su palacio que estaba por tirar una hamburguesa con papas a la basura, antes de que el hombre pudiera decir algo, Angelique tomó el plato de comida —¡Gracias!— dijo ella para luego darse la media vuelta y comenzar a comer.
Vio la escena en el momento justo y no pudo evitar soltar una risa. Caminó detrás de su novia y la tomó por la cintura desprevenidamente— ¿No podías ir a la cocina a pedir algo, pequeña comilona? —preguntó divertido, robando una papa del pato—, aún así sabe bien —admitió, frunciendo el ceño—.












