Día 12: Respóndele una pregunta a Frisk ❤️😑
Día 10 y 11 ———- Día 14 y 15
En un pueblo olvidado por el mundo, el acto culto del chismorreo era la técnica más efectiva para propagar las noticias, llegando incluso al rincón más recóndito en cuestión de minutos.
Frisk tenía una rutina tranquila, se levantaba por las mañanas y empezaba a regar las plantas de su padre, revisaba aquellas que habían entrado en etapa de floración y las que tenían antecedentes de antibióticos, y las trataba según su caso o simplemente fertilizaba; su amigo floral siempre estaba cerca de ella, fiel como un sabueso, mientras que en el fondo, su madre se despertaba tarde y empezaba de manera perezosa el desayuno.
Así que cuando el ruido del pueblo interrumpió su rutina, la curiosidad inundó los ojos vino infantiles. Era extraño que su pueblo silencioso estuviera ajetreado en el fondo, así que empezó a presionar a Flowey para ir, y cuando la flor finalmente cedió, pedirle permiso a su madre fue tan fácil como un suspiro y un movimiento de la mano.
Había un pequeño grupo de personas extrañas en el inicio del pueblo que Frisk ciertamente no entendía su atractivo más allá de sus ropas extravagantes, perforaciones en la piel y tatuajes de seres monstruosos. Frisk pensó que los monstruos se ofenderían de ver varios de sus compatriotas tallados en la piel humana, pero extrañamente, pese a ser reacios siempre a los nuevos habitantes que interrumpían su paz cotidiana, tanto humanos como monstruos estaban fascinados por los estacionarios inquilinos, eso animó a la pequeña a adentrarse más, con Flowey espantando a cualquier intruso indeseado que quisiera aprovécharse de la niña.
Después de ver la comida, decoraciones y atracciones que traían, se detuvo frente a una carpa de tonos oscuros de donde colgaban estrellas e imágenes de seres con muchos ojos. A diferencia de los demás puestos, este apenas tenía clientes, siendo algunos pocos humanos los atraídos por la extraña sensación de ocultismo que proyectaba. Cuando Frisk quizo entrar, esta vez, Flowey la detuvo.
—Se debe tratar de algún charlatan que dirá que conoce tu futuro o alguna otra burrada —resopló con un chasquido—. No vale la pena entrar.
La expresión de Frisk claramente no cambió, pero sus pequeños ojos vibraron un poco. Sabía que no podía esperar nada realmente acertado, pero ¿podía saber si su padre vendría a su próximo cumpleaños? La sensación de anticipación hizo que su cuerpo temblara. Toriel no estaba haciendo mucho por suplementar sus dosis de cariño que necesitaba y aunque apreciaba la compañía tosca de Flowey, todavía extrañaba a su padre.
Flowey sacó una moneda de su maceta y se la tendió a regañadientes.
Finalmente entró y arrugó un poco la nariz por la cantidad de inciensos que había en el aire. Sumado a que el lugar estaba prácticamente en oscuras de no ser por un cuarteto de velas blancas que estaban en el centro de la mesa de la habitación, la única iluminación decente, ya que las estrellas titilando en el techo de la carpa y los pendulos colgando no causaban gran impresión lumínica.
Sentada en la mesa había una mujer joven con un turbante y grandes aretes plateados en sus orejas, mantenía una sonrisa suave y una pequeña sonrisa mientras miraba con especial atención una esfera brillante color tornasol, sus manos se mantenían cerca, como si el objeto desprendiera una especie de color.
No parecía un lugar que inspirara confianza, y práctica como era, Frisk estuvo a punto de irse y olvidar su arrebato cuando una pequeña risa se levantó en el fondo.
—Bienvenida, cachorrita —musitó la mujer, su vista todavía pegada en el objeto brillante.
—No me llame así, por favor —indicó en el acto la niña, acercándose finalmente.
Su única respuesta fue reír, y por alguna razón, estaba asintiendo.
—Vámonos de aquí, está charlatana ni siquiera puede ver —en un gesto protector, Flowey sacó una pequeña pequeña liana señalando los ojos de la mujer—. Está ciega, solamente está buscando tu dinero.
Frisk nunca había visto a alguien ciego, así sin importarlo lo grosero que era, ladeo la cabeza buscando algún indicio en el rostro femenino que indicara tal cosa. La mujer mantenía una expresión tranquila con una sonrisa, pero sus ojos, que nunca habían abandonado la esfera, eran tan claros como las perlas abandonadas que había visto en los joyeros de Toriel. Cuando la escucho reír de nuevo se dio cuenta de que era grosero mirar fijamente a alguien, así que la pequeña se enderezó.
—Tu amigo peludo tiene razón, mi vista es muy mala, pequeña. Aún así, hay muchas maneras de ver las cosas, a veces solamente necesitas apagar unos cuantos sentidos y atender la alarma de los otros para contemplar las cosas de otra perspectiva.
—Flowey es una flor —indicó la infante levantando una ceja, ¿de donde había sacado que su amigo tenía pelos?
—¿Ah si? —Parecía realmente extrañada por un instante, para luego encogerse de hombros, restándole importancia—. De cualquier manera, ¿quieres saber tu futuro, pequeña? Hay un precio bastante económico por una lectura.
Pese a las protestas de Flowey, Frisk terminó dando la moneda, todavía curiosa de cómo funcionaba la adivinación. La mujer empezó ensanchando su sonrisa, llevándose el pecho con confianza, las velas parpadearon por un segundo, y luego las llamas se unificaron. Había unas cuantas figuras como nubes dentro de la esfera que se movían, pero para Frisk no significaban nada hasta que se volvieron oscuras.
La sonrisa de la mujer tembló, continuó observando la esfera mientras más nubes, cada vez más oscuras, se cernían formando figuras aterradoras. Sombras de personas, disparos, ojos y manos amenazantes. Un pequeño ceño fruncido apareció en el rostro femenino que hizo saltar a Frisk.
—¿Qué sucede? ¿Qué viste? —inquirió abrazando la maceta de su amigo inconscientemente.
La adivinación por bola de cristal nunca era exacta, como lo era con cualquier práctica, siempre había más allá de las cosas que se contemplaban; solamente mostrando figuras con las nubes en su interior, figuras que el vidente interpretaba y transmitía, y por lo que podía percatarse, había mucha violencia en el futuro de esa pequeña. Finalmente la mujer levantó la mirada y Frisk se estremeció, su expresión no era agraciada.
La flor levantó otra liana y la choco contra la mesa. Sobresaltando a ambas féminas.
—¡Deja de intentar asustarla! —graznó, y la mujer sintió su hostilidad, volviendo a su labor.
Tenía la impresión que si le decía lo que veía en su esfera, la flor volvería a arremeter contra ella, así que trato de adentrarse más. Debía haber algo bueno en el futuro de esta niña.
Las nubes negras finalmente cambiaron de color, ahora eran rojas y amarillas, lo que no era menos bueno. Veía explosiones, encuentros desagradables, enfrentamientos que la ponían al límite y sorpresas nada gratas. Tampoco podía decirle eso. Sudo un poco, y ahora además de las imágenes sin rostros, escuchaba voces superponiéndose unas a otras que entorpecían su interpretación y concentración; pero finalmente vio una nube azul representada por un ojo brillante, calaveras y muchas flores, y también tonos verdes donde habían formas de conejos y arañas.
Lanzó un largo suspiro, al menos era algo a lo cual aferrarse.
—Tu futuro está lleno de... —empezó con su frase típica de drama, tan arraiga a ella que era imposible deshacerse de la costumbre pese a estar sudando por el esfuerzo y sentir la mirada pesada del acompañante de la niña— crímenes, arañas, conejos, robots y esqueletos —respondió atropelladamente, combinando las interpretaciones con las desagradables y las buenas, dándose cuenta de eso hasta que ya lo había dicho.
La infante puso su mejor cara de póker, cuando terminó de analizar las palabras, alzó una ceja, escéptica.
—¿De qué dices que está lleno mi futuro? —reiteró, no muy convencida de lo que había escuchado.
La mujer levantó la mirada de nuevo, esta vez, había sonrisa de disculpa y pena en su expresión suave.
—Crímenes, arañas, conejos, robots y muchos... esqueletos... —repitió tímidamente, intentando reiterar el final ya que había sido lo que más imágenes agradables había creado, pensando que a lo mejor ella tenía contacto con bastantes monstruos de ese tipo y que podía ser un indicio de que la pequeña podría vincular.
Por la tensión en el ambiente, ese no era el caso.
Frisk salió después de agradecer por su tiempo, un poco decepcionada por no haber preguntado por su padre mientras la flor en sus brazos gruñía un molesto "te lo dije”.
Y pudo haberse acabado ahí, pero las primeras imágenes todavía pasaban por memoria, causando escalofríos en la espina dorsal de la mujer.
—¡Espera! —Casi se tropezó corriendo detrás de la pequeña, agarrando un par de anteojos gruesos para saber su ubicación exacta y cargando un amuleto en la otra mano. Alcanzó a Frisk en poco tiempo pues se había detenido al escuchar su voz—. Por favor, tenlo cerca, ahuyenta las desgracias y enfermedades, y además, atrae la buena fortuna, bienestar, fuerza y coraje al portador.
Frisk contempló con cara plana el broche de ónix con forma de estrella de cinco puntas y no entendía como tal objeto iba a poder producir tal efecto, ¿tal vez estaba encantado? Podría intentar preguntarle a su madre al respecto.
—¡No queremos tus inmundos productos! —Bramó la flor.
—No es... Es un regalo —reiteró la mujer algo apenada—. ¿Lo aceptarías, Frisk? —preguntó con dulzura que la pequeña no se negó, un tanto interesada por el poder del objeto.
Cuando vio desaparecer a la mujer en la oscuridad de la carpa, se preguntó cómo sabía su nombre cuando no se lo dijo.
Dentro de la carpa, la mujer observó de forma recelosa la esfera de cristal. Se acomodó los anteojos que apenas le permitirían ver mejor y empezó a guardar sus cosas. Habían sido demasiados futuros vistos el día de hoy.
La imagen distorsionada de una bestia cornuda formada por las nubes negras dentro del cristal, todavía le causaban escalofríos, pero no tanto como cuando escucho el suave palpitar de un corazón rojo en medio de todo el caos, como esperando el momento ideal para explotar y dejar que todo se desmoronara.
Si, esa pequeña necesitaría de mucha fuerza y coraje si deseaba sobreponerse a la tormenta que estaba gestándose lentamente en su destino.
Pensé solo un poco en cómo responder este día y un pequeño escrito surgió para explicar el dibujo. ✨💕
Día 13: Personaje que se te haga misterioso 🖤✨
El Jugador y este personaje me causan demasiado misterio. Pero termine escogiendo este porque desde siempre he sido muy fan de Gaster y cuando este personaje surgió en UT estaba tan loca con las teorías. Y finalmente enloquecí cuando Mich decidió usarlo. Además que su manera de hablar y de acoplarse a los antiguos seguidores me encanta, me da demasiada anticipación para saber cómo es que son creados así, y como terminaron en tal estado. ¡Así que Goner Clam Girl le ganó al Jugador este este día!