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wallacepolsom

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roma★
Not today Justin
he wasn't even looking at me and he found me
occasionally subtle
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

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Peter Solarz
sheepfilms

Love Begins
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
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Sweet Seals For You, Always
YOU ARE THE REASON
d e v o n
noise dept.

seen from Argentina
seen from United States
seen from United States

seen from Japan
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seen from Germany

seen from United States

seen from Japan

seen from United States
seen from India
seen from Iraq

seen from United States
seen from United States

seen from South Africa
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Japan

seen from United States
seen from Australia
@follow-rivers
Y la rueda sigue girando.
Es sólo una cuestión de actitud, si lo cuentas no se cumple el deseo. Es sólo una cuestión de actitud ¿Caballero, me podría dar fuego?
Es sólo una cuestión de actitud, Fito Páez
Todos somos extraños para nosotros mismos, y si tenemos alguna sensación de quiénes somos, es sólo porque vivimos dentro de la mirada de los demás
Diario de invierno, Paul Auster (via esnifandosentimientos)
Paul Auster. by Desolation Row. on Flickr.
¡Santa María de los Buenos Aires, si todo estuviera mejor!
Matador, Los Fabulosos Cadillacs
La mente selecciona, exagera, traiciona, los acontecimientos se esfuman, las personas se olvidan y al final solo queda el trayecto del alma, esos escasos momentos de revelación del espíritu.
Isabel Allende (via fruta-y-menta)
Sí. Un lenguaje que al fin dirá lo que tenemos que decir. Porque nuestras palabras ya no se corresponden con el mundo. Cuando las cosas estaban enteras nos sentíamos seguros de que nuestras palabras podían expresarlas. Pero poco a poco estas cosas se han partido, se han hecho pedazos, han caído en el caos. Y sin embargo nuestras palabras siguen siendo las mismas. No se han adaptado a la nueva realidad. De ahí que cada vez que intentamos hablar de lo que vemos, hablemos falsamente, distorsionando la cosa misma que tratamos de representar. Esto ha hecho que todo sea confusión y desorden. Pero las palabras, como usted comprende, son susceptibles de cambio. El problema es cómo demostrarlo. Por eso trabajo ahora con los medios más simples, tan simples que hasta un niño pueda comprender lo que digo. Considere una palabra que remite a una cosa: “paraguas”, por ejemplo. Cuando digo la palabra “paraguas”, usted ve el objeto en su mente. Ve una especie de bastón con radios metálicos plegables en la parte superior que forman una armadura para una tela impermeable, la cual, una vez abierta, le protegerá de la lluvia. Este último detalle es importante. Un paraguas no sólo es una cosa, es una cosa que cumple una función, en otras palabras, expresa la voluntad del hombre. Cuando uno se para a pensar en ello, todos los objetos son semejantes al paraguas, en el sentido de que cumplen una función. Ahora, mi pregunta es la siguiente: ¿qué sucede cuando una cosa ya no cumple su función? ¿Sigue siendo la misma cosa o se ha convertido en otra? Cuando arrancas la tela del paraguas, ¿el paraguas sigue siendo un paraguas? Abres los radios, te los pones sobre la cabeza, caminas bajo la lluvia, y te empapas. ¿Es posible continuar llamando a ese objeto un paraguas? En general, la gente lo hace. Como máximo, dirán que el paraguas está roto. Para mí eso es un serio error, la fuente de todos nuestros problemas. Puesto que ya no cumple su función, el paraguas ha dejado de ser un paraguas. Puede que se parezca a un paraguas, puede que haya sido un paraguas, pero ahora se ha convertido en otra cosa. La palabra, sin embargo, sigue siendo la misma. Por lo tanto, ya no puede expresar la cosa. Es imprecisa; es falsa; oculta aquello que debería revelar. Y si ni siquiera podemos nombrar un objeto corriente que tenemos entre las manos, ¿cómo podemos esperar hablar de las cosas que verdaderamente nos conciernen? A menos que podamos comenzar a incorporar la noción de cambio a las palabras que usamos, continuaremos estando perdidos.
La Trilogía de Nueva York, Paul Auster
Buenos Aires