ciencia aplicada, consultoria y ciencia posnormal
La ciencia post normal dice que en un problema que conlleva riesgos ambientales globales los hechos son inciertos, existen valores en disputa, el riesgo es alto y las decisiones urgentes. En tales circunstancias una metodología simple no sirve, sino que hay que elegir la estrategia científica de resolución de problemas más adecuada. Las opciones entre las estrategias que estos autores proponen las representan en un diagrama en cuyos ejes ubican el riesgo en las decisiones –lo que se pone en juego– y la incertidumbre de los sistemas, atributos opuestos a lo que tradicionalmente se pensaba que caracterizaban a la ciencia, a saber, su certeza y neutralidad valorativa. Este diagrama muestra la interacción de los aspectos epistémicos (conocimiento) y axiológicos (valores) de los problemas científicos y ahí reside la novedad de su planteamiento.
Ciencia aplicada, consultoria y ciencia posnormal
En este diagrama se representan la ciencia aplicada, la consultoría profesional y la ciencia posnormal, que surgen –por ese orden– según aumenta el grado de intensidad de la incertidumbre y de los riesgos de un problema determinado. Cuando ambos son bajos, nos encontramos con la ciencia aplicada, donde la habilidad profesional y el conocimiento especializado siguen siendo eficaces para la resolución. En ese primer estadio, las incertidumbres de los sistemas se sitúan en los aspectos técnicos a los que se puede hacer frente siguiendo los procedimientos estándar. Si ambos –riesgos e incertidumbres– son de nivel medio, entonces la aplicación de las técnicas rutinarias no es suficiente, se necesita combinarlo con otras habilidades y destrezas porque surgen aspectos más complejos –como la fiabilidad de las teorías que se utilizan–. La incertidumbre aparece en el nivel metodológico. Por eso, aunque la consultoría profesional incluye la ciencia aplicada, los problemas a los que ha de hacer frente requieren una estrategia diferente para la resolución completa. “La consultoría profesional exige creatividad, así como disponibilidad para captar las situaciones nuevas e inesperadas y asumir la responsabilidad por sus resultados” (Funtowicz y Ravetz, 2000, 44).
Por último, el tercer tipo de estrategia de resolución de problemas se produce cuando las incertidumbres son elevadas y es mucho lo que se pone en juego:
- En esa situación los afectados persiguen objetivos contradictorios entre sí.
Como ocurría en el caso anterior, la ciencia posnormal abarca los estadios inferiores –consultoría profesional y ciencia aplicada– pudiendo formar parte de la resolución, pues no todos los aspectos implicados conllevan una incertidumbre alta o valores en conflicto. Sin embargo, las tareas profesionales o los ejercicios de investigación aplicada no pueden dominar el proceso de toma de decisiones.
- La ciencia posnormal aparece cuando las incertidumbres son de tipo epistemológico o ético.
- Cuando lo que se pone en juego en las decisiones refleja intereses en conflicto entre aquéllos que arriesgan algo en el juego.
Por lo tanto, en la ciencia posnormal coexisten la gestión de la incertidumbre con la observación de los fenómenos bajo el prisma de los fundamentos teóricos y todo ello, a su vez, con la pluralidad de perspectivas y compromisos.
Proceso de elaboración de una política pública
La ciencia posnormal implica investigación en la intersección entre ciencia y política donde las incertidumbres y la carga valorativa son cruciales. Puede ser interpretado como el proceso de elaboración de una política pública en el que se incorporan prioridades, personas, procedimientos, productos y análisis postnormal, extendiéndose también a las fases de implementación y seguimiento.
Innovación tecnopolítica emergente
Consecuentemente, dependiendo del contexto en particular, la tarea tendrá más componentes de investigación o de creatividad innovadora de carácter técnico-social. Todo el proceso es en sí un sistema complejo donde se interrelacionan elementos naturales con otros técnicos y sociales.
Un ensamble heterogeneo es más cauto que un experto resolutor.
Efectivamente,en nuestra sociedad moderna los científicos y otros profesionales asumen determinados liderazgos en aspectos técnicos que sirven de apoyo a la toma de decisiones políticas. Sin embargo, se viene comprobando en las últimas décadas que únicamente su pericia no resulta suficiente para resolver grandes dilemas que afectan a la ciencia en el mundo actual. Cuando los riesgos no son cuantificables o el daño potencial puede ser irreversible, es imposible hacer recaer en las metodologías hasta ahora utilizadas y las formas tradicionales de conocimiento la orientación de las políticas públicas.
Articulación de lo público.
Ése es el espacio de la ciencia posnormal, donde la práctica científica puede afrontar los desafíos implícitos en los contextos complejos en los que colisionan pluralidad de actores y valores. Para ello se articula –y ésta es la característica más destacable de la ciencia posnormal– la participación pública.
comunidad extendida e imputs válidos
Sin embargo, la implicación en la ciencia postnormal de las partes interesadas no sólo se asocia con la participación democrática, pues se considera que el planteamiento de Funtowicz y Ravetz tiene otras connotaciones adicionales. Así, frente a la entidad de los nuevos problemas, el mantenimiento de la calidad depende de un vasto diálogo entre los afectados, por lo que la extensión de la comunidad de pares –o comunidad de pares ampliada– no la componen únicamente aquellas personas con acreditación institucional, sino todos aquellos meros interesados en tomar parte en la resolución de un asunto concreto. Y, de ese modo, se incrementa la exigencia de rendimiento de cuentas a los gobiernos en cuanto a la gobernanza de la ciencia y la tecnología (Constanza, 2008). Es más, de acuerdo con la visión de la ciencia posnormal, la calidad de los inputs científicos para los procesos de elaboración de las políticas públicas deben desempeñarlos dichas comunidades ampliadas. Según la aportación de Funtowicz y Ravetz la dinámica de la resolución de los problemas en la ciencia posnormal conlleva la inclusión de un conjunto cada vez más creciente de “participantes legítimos” en el proceso que sirve para asegurar la calidad de los inputs científicos
asambleas de expertos y no expertos: ecopolítica.
En los últimos años es creciente la utilización de las comunidades ampliadas de pares, cuando las autoridades no ven una buena salida a los problemas, o cuando se sabe de antemano que sin un consenso amplio las decisiones no podrán salir adelante. Adquieren formas varias como jurados ciudadanos, grupos de discusión, conferencias de
consenso, talleres de escenarios, talleres de ciencia, etc. (Del Moral y Pedregal, 2002). El elemento común radica en que estas comunidades ampliadas valoran la calidad de las propuestas, incluida la parte científica. Demuestran su competencia combinando determinados conocimientos científicos con su propia situación. Sus veredictos contienen fuerza moral y, por ende, también influencia política. No son receptores pasivos de los materiales que les proporcionan los expertos, sino que aportan otra serie de conocimientos y de datos más ligados a sus propias experiencias y trayectorias vitales (Constanza, 2008). El modelo de participación ampliada implica trabajar de forma deliberativa con las imperfecciones y, para ello, la ciencia –entendida como la actividad de los expertos técnicos– se convierte sólo en una parte importante de las evidencias utilizadas. Se abre un proceso de diálogo crítico sobre la fortaleza y relevancia de las evidencias, democratizando su interpretación y cuyas conclusiones estarán dotadas de significado político (van der Sluijs, 2007).
¿MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA ACADÉMICA?: MODO 2, CIENCIA POSACADÉMICA Y CIENCIA POSNORMAL, 2009. María Jiménez-Buedo, Irene Ramos Vielba