Y que siempre siempre esté conmigo donde sea! Entender que un ser no humano que ha convivido por tanto tiempo con uno(algo más de 17 años), y se vuelve parte de tu vida y tu familia, y llega la hora de verlo partir, y duele en el alma, no es fácil. Pero con sus últimas miradas, esas que con los años hablan sin sonidos ni palabras, te dan a entender que todo va a estar bien, que ya es hora de volar, de soltar, porque está claro que nada nos va a separar nunca. Duele en el alma, de los dolores más raros y feos que pueda haber sentido en la vida , un dolor que sólo el tiempo sana, un dolor que me hace reflexionar y agradece por más de 17 años de amor, y se suaviza un poco. Años de risas, de pelos, de días de trasnocho, de madrugar sin problema por años porque entendí que él, estando joven necesitaba salir a las 5 de la mañana, después de viejo se hizo más perezoso y él fue el que entendió que era chevere dormir hasta más tarde. No dejo de pensar en momentos, en tantas anécdotas divertidas, en su mayoría, tantos años en los que tuvimos la fortuna de compartir con este ser, tan mágico, tan fuerte, tan Alfa, tan “señor”, tan Él. Repito que no es fácil, muchos de mis amigos que han tenido la fortuna de convivir con peluditos, se que me entienden, me entenderán mucho más si quizá hallan tenido que buscar la manera de ayudarles a trascender y no sufrir más. Pero los que no entienden mucho de lo que les hablo y les cuesta un poco dimensionar el amor tan inmenso que se puede llegar a sentir por un animal no humano, les digo que se están perdiendo de sentir amor inmenso y profundo, casi tan cercano al