falkenjarek:
Llevaba todo el día encerrado en su habitación, contándole sus penas a su oso Risitas mientras veía las películas de Disney más tristes. Tan solo salió cinco minutos para bajar a la cocina a por un poco de helado, y fue en ese momento cuando escuchó la conversación que se daba en la puerta de la fraternidad. Frunció el ceño al reconocer la voz de Franko y, sin que pudiera hacer nada por evitarlo, su corazón se aceleró al percatarse de que preguntaba por él. Se asomó por encima del hombro de su compañero y entrecerró los ojos. —Exageras, yo no soy tan alto—. Comentó, y no pudo evitar regalarle una pequeña sonrisa ladeada. —¿Quieres helado?—.
Alzándo un poco los ojos acabó cruzando miradas con la nueva persona, quien gracias a Dios era Jarek. Arrugó su nariz cuando sonrió y elevó su hombro derecho casi de forma infantil antes de, con mucho cuidado claaaaro, apartar a la otra persona y abrazar al menor. “Sí eres así de alto.” Confirmó el de ojos claros con la mejilla apretada contra el pecho de Jarek. Dio un paso atrás al cabo de unos segundos, tildando la cabeza a la izquierda. “No, te quiero a ti.” Súper cursi claro, pero acabó por soltar una risa baja y menear la cabeza, tratando de que sus mejillas no se fuesen a sonrojar. “Eh... claro que sí quiero helado, duh.”

















