Ser Borderline.
Y un día algo dentro de mí se rompió.
Una sustancia tóxica e invisible comenzó a expandirse por todo mi cuerpo. No lo entendía, no podía comprender, ¿Qué está pasando?
Voces en mi cabeza.
Oscuridad.
Vacío.
Ruido estridente.
Silencio ensordecedor.
Miedo.
¿Qué está pasando?, Seguía preguntándome.
Y es que, durante muchos años de mi vida había mantenido todo al margen. Sí, siempre he sido catalogada como alguien de carácter "fuerte". Pero nada de lo que había sentido antes se comparaba a esto.
Parecía una fuente de emociones, sensaciones y sentimientos que se estaba desbordando y no había manera de parar.
Intenté matar dolor con dolor.
Volví a mis viejos hábitos de adolescente en los que me cortaba o hacía daño. Porque dejar salir la sangre, se siente como liberar una olla de presión, y golpearme a mí misma o a la pared, o a la puerta del baño, se sentía más liberador que todo aquello que me estaba ahogando. El dolor físico se convirtió en un placebo para mi dolor emocional y psicológico.
Seguía sin entender.
¿Por qué hago lo que hago? ¿Por qué no puedo detenerme? ¡Ya perdí completamente la cabeza!
Me hice la dura por mucho tiempo.
"Tú puedes hacerlo, siempre sabes manejar lo difícil".
El problema es que lo difícil esta vez era yo, y no sabía cómo manejarme y arreglarme a mí misma. Además de mi terquedad por no poder pedir ayuda, no quería ser la vergüenza de mi familia, pero ya no pude más.
Dejé atrás el orgullo y pedí ayuda.
"Tienes Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), también conocido como Borderline", dijo el psiquiatra.
¿Pero eso qué significa?
En pocas palabras: o soy blanco o soy negro, pero nunca gris. Para mí no hay intermedios.
O siento todo intensamente, o no siento nada.
O me importa hasta el borde de la obsesión, o me desinteresa al grado de ponerme de mal humor.
Busco constante aprobación para no sentirme un fracaso.
Busco que me recuerden constantemente que no me odian o no les caigo mal, porque mi cabeza me dice eso.
Busco atención, aunque sea una poca para no sentirme invisible o ignorada.
Caigo en los excesos (comida, bebida, tabaco, benzodiazepinas).
Me aislo para no molestar a los demás porque me siento una carga y siento que todo el tiempo estoy colgada de ellos, aunque no sea así.
Me aterra el exterior.
Me aterra que me juzguen.
Me aterra no ser suficiente para nada.
Pero más que nada, me aterra al abandono.
Y cuando veo que alguien comienza a alejarse de mí, prefiero ser yo la que termine con todo primero, porque es más manejable el dolor de irme, que el dolor a que me dejen. Al menos así podré seguir culpándome a mí y odiándome a mí.
Soy Borderline, y entiendo el trastorno, pero no me entiendo a mí misma.
Soy Borderline, y a pesar de lo que he me he informado, no puedo lograr controlar mis impulsos y emociones.
Soy Borderline y hace mucho tiempo que no me siento feliz.
Soy Borderline y desearía que hubiera una cura, pero para estos trastornos no hay.
Soy Borderline, y este maldito trastorno está terminando de a poco con mi vida (si es que no la termino ya hace mucho tiempo).
Soy Borderline y no sé cuánto tiempo lo he sido. Probablemente toda la vida, simplemente que no hubo un disparador antes.
Soy Borderline y odio la soledad, pero muchas veces también la compañía.
Soy Borderline y estoy harta de vivir así.

















