Y quien diría que iba a llegar hasta aquí.
No imaginé perdonarme nunca.
Pensé que iba a doler para siempre.
Me hicieron creer que no era digna de perdón o amor.
Me hice creer que no merecía vivir más y que jamás iba a ser feliz.
Llegué al punto de creer que merecía todo lo malo del mundo, que no merecía respirar ni un segundo más, pero con tiempo, paciencia y mucho amor de mi parte logré entender que merezco todo lo hermoso de este mundo, que no necesito el perdón de otras personas para avanzar, no necesito una última conversación, no necesito la aprobación del resto y tampoco necesito de nadie para poder estar completa.
Obvio que hay momentos en los cuales me hago pequeña, pero siempre abrazándome con mucho amor y comprensión, aceptándome con cada célula de mi cuerpo y dejando que el dolor fluya para poder volver a amarme.
Porque, ¿que somos sin amor?
No solo amor propio, amor del universo, amor de lo cotidiano, amor en cada cosa que puedes vivir a diario, todo es amor y tengo el suficiente para dar a todo mi entorno y a mi misma.
No entiendo como jamás vi que el amor lo es todo en mi.
No permitiré que nadie venga a decirme que no merezco esto, porque me merezco todo lo hermoso de este mundo y más, cumpliré cada meta y mi propósito en esta vida, vida que no solo me presenta una oportunidad cada vez que me equivoco, sino que también me enseña cada día que hay cosas que no necesito ni necesite jamás.
Constanza A 🌻













