«No medito porque me distraigo» me dijo Ale. Y eso me vino a la mente en el sexto de siete minutos de la meditación de hoy. (En mi defensa, he hecho meditaciones de 20 minutos los días previos, y no me fue tan mal.) Pero, en definitiva, ¿qué hay en la distracción que nos hace reacios a meditar? ¿Realmente es requisito indispensable tener la concentración del mismísimo Sri Sri Ravi Shankar para sentarnos en posición de meditación? Y una túnica blanca por las dudas, uno diría... Pero no. Con la cantidad de pensamientos que nos surgen por minuto, incluyendo aquellos que ni siquiera podemos ni podremos jamás manifestar, distraerse es totalmente terrenal, e incluso el más grande de los grandes meditadores se desliza por un segundo de su lugar, y se enfoca en algo más que su respiración. So fear not, my fellow beginners, pues estoy con ustedes, y no por eso dejé de meditar. De hecho, y precisamente porque apenas estoy empezando, es que reconozco, y les digo, no hay nada más normal que distraerse. Lo raro sería no hacerlo, eso sería un súperpoder. Y no, hay demasiada kriptonita cerca como para que eso suceda. ¿Qué hacer, entonces, con mi distracción a la hora de meditar? Dejarla ser. Sí, tan simple como eso. Siguiendo al gran Deepak Chopra, «tus pensamientos se desviarán más de una vez de tu respiración, o de tu mente, y está bien», bueno, o algo parecido... Lo cierto es que sólo debes aceptar el hecho de que, especialmente al principio, tus pensamientos irán a mil por minuto, muchos de ellos lograrán sacarte de ese momento de meditación, y eso es perfectamente normal. Ahora, ¿qué debes hacer con eso? Pues eso es más simple aún... No te juzgues, ni reproches, ni culpes a tu agitada mente por pensar justo en tu momento de meditación, en todo lo que no pensó en el resto del día. Acepta estos pensamientos, y redirígelos lentamente hacia tu respiración... Muéstrales quién manda, pero de forma sutil. Edúcalos. Hazlo así una, dos, diez veces, las que sea necesario. No importa si te pasas tu primera meditación solo redirigiendo tus pensamientos. Cuando te des cuenta irás por el día 21 con Deepak & Oprah una máster en meditación. Créeme. No te arrepentirás.













