Decidimos visitar sólo 2 sitios par poder disfrutar el tiempo allí al máximo. Personalemnte no me gusta lo de decir que he estado en un sitio si solo he pasado una noche allí así que de 2 en 2 está de maravilla. Despues de un gran madrugón y timar a un revisor de bus frances diciendole que teniamos los tickets necesarios cuando nos faltaban 2 a cada uno conseguimos llegar al aeropuerto a tiempo y coger nuestro avión.
BERLÍN.
Día 6: 05 de Julio.
Lo primero que hicimos al llegar al aeropuerto de Tegel fue comprarnos la Berlin Welcome Card que, para los que no lo sepais, es una “tarjeta” que permite usar en transporte público de forma ilimitada en función de las áreas por las que os querais mover. En nuestro caso elegimos las zonas A+B+C para poder movernos del hotel al centro y a los aeropuertos. Elegimos un hotel a las afueras, en una zona poco turística pero bastante tranquila. El hotel estaba en buenas condiciones, las habitaciones amplias y el servicio bueno. Cuando llegamos aun era temprano y nuesta habitación no estaba disponible así que decidimos buscar algo para comer por la zona. Miramos en Maps y encontramos un restaurante/bar y nos encaminamos a la aventura, mala suerte la nuestra que ninguno de los 2 teníamos batería en el móvil y como ya dije, no es una zona turística, así que la carta era totalmente en aleman y los camareros no manejaban muy bien el inglés. Mientras intentabamos aclararnos con que era que y solo entendiamos la palabra entrecot escuchamos al dueño del bar animando a uno de los camareros a “ir a por el toro” literalmente, en español. Muy amable y atento nos explicó que era toda la carta y nos ayudo a escojer lo que más nos apetecía. La comida era muy cuantiosa y estaba muy rica. Despues de esta experiencia, como todavía no era hora de volver al hotel a acomodarnos nos echamos un rato en un banco a descansar y , cuando pudimos, por fin, subir a nuestra habitación dormimos una siesta.
Hacia la tarde noche visitamos el CheckPoint Charlie, un paso fronterizo que se mantiene con su aspecto original y en el que, algunos días, actores recrean el cambio de turno de los soldados. De ahí nos fuimos en cercanias a un parque no muy lejano para dar un paseo y acabar visitando el Monumento a la Guerra Sovietica. Es una zona donde la gente puede ir a pasar la tarde y tomarse una cerveza viendo un atardecer precioso.
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Día 7: 06 de Julio.
Para nuestro segundo día en la capital alemana decidimos visitar el Zoo. Fue una mezcla de sentimientos ya que por una parte piensas en aquellos que han sido rescatados y no serían capaces de sobrevivir en sus habitat solos y por otro vez que las condiciones, por ejemplo, de los osos polares no son las que deberían. Pero disfrutamos mucho la visita, sobre todo la parte “granja” en la que podias dar de comer a cabritas y conejillos. Nos volvimos a subir al metro y visitamos la columna de la victoria, para llegar a ella ocurre lo mismo que con el Arco del Triunfo, es una rotonda por lo que se accede de forma subterranea, cuandoibamos por el tunel uno de los músicos callejeros empezó a tocar la banda sonora de Game of Thrones y no me pude resistir a aportar algo; cuando nos fuimos tocaba otra canción que ya no recuerdo pero en el momento si reconocí, me alegro la mañana.
De ahí caminamos por una gran avenida, que en ese momento estaba cortada al tráfico, para visitar elReichstag y la famosa puerta de Brandeburgo. Otra vez, sentimientos encontrados, nos alegramos de que el trafico estuviese cortado porque pudimos sacar unas fotos muy bonitas en medio de esa carretera pero cuando conocimos el motivo y vimos como afectaba a otras cosas ya no nos gustó tanto… Resulta que se habían instalado múltiples pantallas gigantes y puestos de comida callejera para que la gente pudiese ver el mundial -que me parece genial, no me malinterpreteis- pero el cableado estaba cubierto por unas lonas blancas que a su vez tapaban parte de la Brandeburg Tor. Tomamos un café en el Starbucks que hay al lado y decidimos si visitar dos cosillas más o emprender viaje de vuelta; pero como la vida son dos días esperamos al atardecer paseando entre la hermosísima estructura del Monumento a los judíos de Europa asesinados donde a mayores bajamos al museo y he de decir que yo, no pude contener las lagrimas. Cuenta con textos originales de judios despidiendose en cartas de sus familias-padres, hermanos, hijos, niños-, es desgarrador y catártico.
Para acabar el dia decidimos cenar en la plaza del Sony Center, la cual se ilumina al caer la noche. De camino allí Juan sufrió un momento “fan” al encontrarse con sus ídolos de la BMX, después de 10 minutos mirando para ellos se decidió a pedir una foto y alla fuimos. Fueron muy amables y simpáticos. Cuando finalmente conseguimos cenar el se pidió una cerveza y los dos tomamos el típico Currywurst -solo apto para amantes del curry-. Volvimos al hotel en cercanias mirando por Google Maps con la suerte de que ya se habían terminado los que necesitabamos así que despues de mucho pensar y dar vueltas por la estación decidimos preguntarle a una señor, muy amablemente nos dijo que tren cojer y donde bajarnos, pero lo curioso fue que el también se subió en ese, en la cabina del maquinista. Cuando llegamos a nuestra parada decidio coger el micro y gritar en ingés “NEXT STOP: FRIEDRISTRABE” y nos bajamos rojos como tomates y riendonos como niños. El maquinista había salido a ver si nos habíamos enterado y nos despidio con la mano.
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Día 8: 07 de Julio.
Sábado, ya estabamos muertos de tanto madrugar pero volvía a tocar, hoy visitábamos un centro de concentración cercano. Antes de nada decir que para mi fue un poco una decepción, seguramente otros más importantes estén mejor ambientados y consigan recrear el horror en todo su “explendor”. Vimos las habitaciónes, los baños, los patios con las alambre de espino bordeandolos, a morgue, la cámara de gas -que no era más que una habitación blanca y vacias, sin nada en ella-. Escuchamos la audioguía, paseamos por todo el lugar y nos sumergimos un poco en la atrocidad allí vivida.
Para acabar el día, porque la visita al campo es extensa por definición, visitamos el Postdam, un edificio precioso para el que estábamos demasiado agotados pero disfrutamos igual, nos tiramos en el campo, disfrutamos la tarde y decidimos que eso sería todo por hoy.
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Día 9: 08 de Julio.
Este viaje lo organicé yo, solita. A ver, los destinos los escogimos entre los dos, yo ya habías estado en París pero quería enseñarselo a Juan y es que es una ciudad que cuanto más visito más cuenta me doy que no conozco, y en alemania nunca habías estado -una de cal y una de arena vamos-. Pero el planing de que ve que día y donde comer o, mejor dicho, pretender comer fue cosa mías asñi que me tomé la libertad de no contarle todo a Juan, quería sorprenderle. Descubrí que había una exposición gratuita de coches clásicos y siendo el un apasionado de la materias pues que menos… Fue lo primero que fuimos a ver el domingo, estaba como un niño en una tienda de gominolas, valio la pena el sacificar un poco de tiempo en otro sitios por ello. Para mi también estuvo bien, pude sacar unas fotos preciosas y descubrí muchas cosas que no sabía. Lo recomiendo a la gente que le gusten los coches.
Como era domingo decidimos ir al Mauerpark, al mercadillo, a introducirnos de pleno en la vida berlinesa. Comimos un Bratwurst y unas crepes de postre -nos sentiamos nostalgicos-, vimos los puestos, nos encantó la gente y escuchamos varios grupos de musica. Uno de ellos me llegó de pleno hasta tal punto que le saqué una foto al nombre porque sabía que no lo recordaría al volver y quería poder disfrutarles en España. Cual fue mi sorpresa que tenían Spotify –. Visitamos también el palacio de Charlottenburg, precioso; y la topografía del terror -museo que también omitiría si pudiese volver a organizarlo-.
Para acabar el día quisimos visitar mas atracciones arquitectónicas cercanas pero había un concierto de música clásica en el aplacio de la ópera y nopusimos pasar. Nos sentamos fuera de las vallas a escuchar y descansar y compartimos un pretzel de queso. Terminamos tomandonos una copa en una azotea mientras se hacía de noche.
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Día 10: 09 de Julio.
Último día así que nos lo tomamos relajado. Visitamos la East Side Gallery -entre medias resultó que hubo algún tipo de accidente y solo veíamos pasar policia y ambulancias-. Tengo que decir que hay pinturas preciosas que no se han dado tanto a conocer como las más emblemáticas. Es una zona hipertransitada por lo que mejor ir a primera hora. Hay un trocito agradable de andar, vas parando y analizando las imagenes, a la gente que por ahí transeuntan…
En mi planning estaba haber ido a primera hora al museo de historia natural y visitar el trozo más famoso de muro hacia la tarde pero, como la Ley de Murphy me ronda confundí los horarios del este museo con los del Louvre por lo que resulta que estaba cerrado los lunes… No pudimos ir a verlo y era, por así decirlo el equivalente de visitar la Classic Remise -los coches clasicos- pero para que lo disfrutase yo como una niña. Pero nos fuimos mirando el lado bueno, es nuestra excusa para volver a Berlin, eso si, esta vez hospedados en el centro, queriendo conocer la parte más de fiesta y el museo.
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Y hasta aquí nuestro viaje. Ya tenemos ganas de hacer otro y quien sabe… Volveré a contaros nuestras aventuras más pronto que tarde. Viajad mucho y si quereis enteraros de más cosas siempre podeis seguirme en Instagram.
Airhopping: 10 días, 2 ciudades, 1 aventura irremplazable. Parte 2. Decidimos visitar sólo 2 sitios par poder disfrutar el tiempo allí al máximo. Personalemnte no me gusta lo de decir que he estado en un sitio si solo he pasado una noche allí así que de 2 en 2 está de maravilla.









