HR
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
Noah Kahan
macklin celebrini has autism
RMH
EXPECTATIONS
Three Goblin Art
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
Game of Thrones Daily

★
we're not kids anymore.
untitled

Origami Around
Show & Tell
Mike Driver
h
NASA

Kiana Khansmith
YOU ARE THE REASON
KIROKAZE
Cosimo Galluzzi

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Netherlands

seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Poland
seen from United Kingdom
seen from Iraq

seen from Malaysia
seen from Brazil
seen from United States
seen from United States

seen from T1
seen from United States
@funnyelephant
HR
Wow, llevaba mucho tiempo queriendo escribirte pero siempre me ponía alguna excusa para no hacerlo. Venga, esta vez no que seguro que otras veces tengo más cosas que contar; o, bueno, igual tampoco es el momento. Aunque para escribirte siempre lo sea.
Hoy me he quedado en casa porque llevo muchos días arrastrando cansancio (y tristeza) así que he dicho que me encontraba mal y no he ido. He estado leyendo mucha de la lectura pendiente que tenía, he visto algún video y sobre todo, he descansado. Y también me he acordado de ti. Ahora no lo hago de la misma manera en la que lo hacía antes; sé que antes me dolía, un dolor que no puedes imaginar, desde el fondo de mi corazón, pero ahora te recuerdo, también desde el fondo de mi corazón, y sin que sea desde la tristeza (aunque un poco de eso siempre haya).
He estado mirando el perfil de Jazduca, en instagram. Ella es la creadora del proyecto "Left unsaid", el cual creó hace muchos años y el que ya no lleva. Pero todas, todas, esas cartas siguen publicadas ahí, y siempre te encuentro en alguna. Pensaba que era imposible encontrarte en todas las publicaciones pero siempre hay alguna que habla de nosotros, aunque sea de una manera impersonal. Ahí, siempre te encontraba. Hoy te acabo de encontrar en la carta que dice "te amo en todos mis universos".
Esto es lo que hoy me ha llevado a escribirte. He estado mirado nuestra fotos más detenidamente estos últimos días, no sabría decirte concretamente el por qué, pero sí, mi atención se ha parado en estas fotos. Y eso me hace ser más consciente de lo que te echo de menos y de lo que quisiera que estuvieras aquí conmigo.
El otro día pensé en que esto es algo imposible, como pasa el tiempo y sigues tan presente, desde el amor, incluso más que de los primeros años. El hecho de que nuestros encuentros, casi todos por casualidad, hayan sido espacios de confianza o confesión. Se me revuelve el pecho solo de pensarlo y tengo ganas de llorar. Lo que pienso es que en realidad "no nos conocemos"; entiéndeme, nos conocimos una vez pero no hay una convivencia, no sé cómo eres en tu día a día, no sé si eres como yo lo pienso... pero confío 100% en que sí que podríamos juntos. Estoy segura de que sigues siendo el amor de mi vida.
Hace dos días, recordé de forma muy explicita, la bronca que me echaste en verano cuando nos vimos. Esto fue una experiencia de referencia para mí, primero porque nadie me lo había dicho así de claro y segundo porque sabes que tus palabras van a misa (y por tu mirada en ese momento sé que lo sab(ía)es). Recordé todo eso que me decías sobre L., sobre que yo me merecía algo mejor, que me estaba tratando mal y que no me quería... no sé por qué, parece que estaba haciendo el esfuerzo de olvidarlo. Debo confesar que esto me devuelve un poco a la realidad.
Si te enteraras (que seguramente lo sepas) de que ha vuelto a pasar, aunque sea de forma informar, aunque sea de una forma no tan deseable o intensa como otras veces... me hubieras dicho las mismas cosas, igual con más dureza. En mi cabeza solo están los pensamientos de que te quiero I., no lo puedo soportar. La verdad, que volver a recordarte y recordar eso que me decías me ha ayudado a volver a poner el foco en eso que quería, en eso que tenía claro y en eso que quiero que se acabe. Recordar tus palabras me hizo agarrarme a algo para poder tener claro que es lo que quería/quiero, y creo que, una vez más, me va a volver a ayudar a poner ese foco donde corresponde.
Una vez más, puede que de una manera más corta, te vuelvo a escribir. Vuelvo a recordarte y a pensar en que ojalá algún día vuelvas. Me dijiste que te fuiste porque no quería quedarte aquí, pero yo me voy a donde me digas.
Una vez más, esto siempre fue para ti Iv. Te quiero millones.
Estaba al rededor de la txozna, con dos colegas hablando sobre su boda y de repente te veo, llamando por teléfono con cara de preocupado, como angustiado. Te miro, no me ves, "qué hace" digo en alto pero susurrando. Te sigo con la mirada para ver a donde vas, empiezas a pararte como por el medio de la plaza, subes la mirada y nos encontramos, parece que te asombras y mientras me acerco y tu me miras me enseñas el móvil. "Qué cojones" pienso, "te estaba llamando" me dices mientras mi nombre aparece en tu teléfono. "Esto no puede ser verdad" pienso, estoy que no sé ni donde estoy. "¿Me estabas llamando?", afirmas con tu voz, es que estaba preocupado me dices. "Sí, me he quedado preocupado con lo que hemos hablado y te he llamado para estar contigo". Si vierais la cara que estoy poniendo recordando esto. No tenía ningún sentido. Qué cojones es lo único que podía pensar para mis adentros. Claro que sí, cuando miro el móvil aparece tu nombre, wow, tu nombre no aparecía como llamada en mi móvil desde la última vez que me llamaste por Skype.
"I.M. dei galdua". Qué puta risa este momento I. "¿Por qué galdua?" "Ya, es que tengo el móvil en euskara", tú me seguías mirando con cara de no entender y me seguías preguntando por qué galdua. "Dei galdua", vi tu cara, en escuché a mí decir eso en alto y entendí qué es lo que estaba pasando. Cómo me reí. I. galdua pensabas que ponía, dei galdua tío. "AH es que pensaba que era I. galdua y digo galdua de qué" me decías. Ojalá haber grabado ese momento. Fua. Esto fue el primera paso hacia nuestro juego.
Que si vienes, que si voy, que si me alejo, que si me quedo aquí, que si me muevo vienes, o si te mueves igual me quedo aquí... era un juego, pero era un juego real (donde obviamente tú ganabas porque eras tú quién ponía las reglas). Conseguí quedarme quieta y que te alejaras, creo que había muchos elementos que tenía bajo control por eso estaba confiada de que no te irías. De hecho te fuiste pero a saludar a un amigo mío (buen amigo de tu hermano) y entonces me acerqué, "hombre, estás aquí" dijiste entre ilusionado y con expresión de haber (vuelto a) ganado. Como no voy a estarlo, pensaba yo.
Estábamos en la esquina que si jiji que si jaja, hablando de cosas varias y volviste a sacar el tema por el que estabas tan preocupado. Aquí también hiciste tu jugada porque sabías que él estaba dentro, yo de hecho estaba tranquila porque sabía que a pesar de vernos estábamos en un sitio controlado, en la esquina pero sin hacer demasiada cosa (que se pudiera malinterpretar) hasta que me dices de irnos a hablar fuera. Yo no soy capaz de responder, sé qué es lo que quiero hacer pero el miedo me paraliza, me bloqueo, no digo nada. "Que sí, vamos a hablar fuera, pero si me prometer que no vas a volver con él, que sí, vámonos"; cogiendo tu baso te pusiste a andar. Mira, me la pela, pensé yo. Esto es lo que he querido durante mucho tiempo y si la lío pues la voy a liar. Sé que luego pasará factura pero prefiero disfrutar de este tiempo con él que no sé cuando se repetirá. Y me fui, pues claro que me fui, contigo, siguiéndote, mientras me decías que fuera detrás de ti con la mano. Claro que voy, I.
Nos encontramos con E., hablamos sobre el libro, sobre el dinero y sobre cuando cogeríamos eso, con la (mala) suerte de que se quedó solo y el tío no decidió otra cosa que quedarse con nosotros. Oye pues vámonos. Un rato vale, pero yo ya me empecé a cagar en todo cuando estos dos ya no callaban, hablaban de futbol y yo sentía que me estaban robando mi momento. ¿Qué hice? de un manera muy descarada decir que nos íbamos a ir, que I. y yo nos íbamos. Sí sí, así, así que le cogí del brazo, me levante, no despedimos y nos fuimos. Mimimi empezaste a refunfuñar, que sí, que habré sido brusca o se habrá notado que no quería estar con él, pero es que era lo cierto. Quería estar contigo (y punch). "Me estoy meando" "Yo también" así que no fuimos a mear, allí donde siempre.
Yo empecé la última y terminé la primera. Me acerqué pero mirando al vacío para no hacerte sentir incomodo. Acabaste, te giraste y pusiste dirección a la calle contraria al mar, hasta que encontraste ese banco y te sentaste. Donde yo me senté al lado.
Volvimos a hablar de ese tema, de L., de mis amigas, de que no te hiciera ser el listo de la relación porque siempre lo había sido yo, de si mis amigos no me habían dicho nada; "y M.?" "Sí, ella fue una de las únicas que tuvo cojones a decirme lo que pasaba", "es que yo por lo subes en Instagram, esta tía, yo estoy de su lado", me quedé loca y lo primero que pensé es que tenía que contárselo a ella el día siguiente (cosa que hice y de la que ella se alegro y recibió muy bien el mensaje). Me decías que a ver si no tenía amigos "buenos" (o algo así) y me di cuenta que tampoco se me venían a la cabeza tantos, de hecho me venían a la cabeza más nombres que habían dejado de serlo que que los que eran actualmente. Te conté lo de E., "es dificil de me decías" es verdad que te sentí de mi lado, pero no quería darle más bola.
Me contaste lo que habías hecho un mes y medio antes de la boda, lo cual hizo que casi no hubiera boda. Me acuerdo que te dije que no me la contaras, pensando que solo estabas poniendo excusas y contando chorradas para "hacerme sentir mejor", pero sí que pasó, sí que la cagaste, aunque lo volviste a arreglar. Sé que esto nos llevó a hablar sobre nosotros de nuevo. Nuestra relación intermitente pero que es como si no hubiera pasado el tiempo cuando nos volvemos a encontrar "sí, eso es verdad" me decías. La importancia que tienen tus palabras en ti, de lo que no te habías dado cuenta hasta que te enseñe el tatuaje. "Pero cómo no me va a importar lo que me digas" me sorprendía yo. Hubo un momento de confesión (como siempre que nos juntamos), donde volvimos a hace 10 años, donde yo era mejor que tú, donde hicimos gaupasa "y yo quedé de guay" me dijiste. "Y tú seguías ahí" parece que estabas pidiendo perdón, incluso lo pediste con palabras si no recuerdo mal. "Lo volvería a hacer porque sé que eso eran demostraciones de amor".
En un momento, escuchándote, mirando al horizonte, me pareció oirte respirar como cuando se solloza, como cuando se respira antes de empezar a llorar. Te aparté la capucha de la mejilla y me acerqué a donde ti de una manera rápida para darte un beso. Noté que te habías asustado pero no le di más importancia; los siguientes días pensé acerca de eso y llegué a la conclusión de que igual pensaste que te iba a dar un beso en la boca, ojalá, pero en ese momento no era mi objetivo. Sabía que había angustia dentro de ti y esa fue mi manera de acompañar y de hacerte sentir seguro, hacerte saber que te quiero.
También me hablaste de ella, de tus amigos del cole que ahora sí son amigos (parece), de cómo fue mi llegada a tu vida, de cómo fue después de separarnos, de tu hermano y de esas épocas del cole, de lo que supones para él... de muchas cosas, hasta que se nos acabó la conversación. En realidad la conversación nunca acaba, pero sí el tiempo, y creo que los dos nos dimos cuenta de eso.
"Venga, vámonos" "Yo tengo que ir a la txozna a recoger". "Vámonos y así nos vamos juntos". Ojala, os lo juro que casi me voy, pero tenia que volver, sino alguien se volvería loco. Además que yo tenía responsabilidades que hace ahí. Cuando llegamos a la plaza nos despedimos, me dejaste claro que mañana volverías a estar aquí, puede que no de la misma manera que hoy pero que sí que estarías. "Te quiero mucho" te dije por segunda vez, "y yo". No recuerdo en qué otro momento te lo dije, pero sé que fue abrazada a ti. También te dije que te echaba de menos, no sé si te lo creíste o fue algo con lo que pensaste que estaba flipando, pero no, es la verdad, te echo de menos todos los días. Me demuestras con esto que me quieres, que todo sigue igual y que para ambos somos algo más que amigos. "Mañana te voy a llamar eh" "y yo no te voy a coger" de decías riéndote. Nos separamos y yo me quede con la seguridad que mañana nos volveríamos a ver.
Qué fue todo eso. Ay Dios mío. De verdad que fue una cosa muy diferente a como fueron todas las anteriores veces. Cosa que en unos días me golpearía también más fuerte.
Al día siguiente, mientras estaba en el primer turno sirviendo cosas, sobre todo bebidas frescas por el calor que hacía, alguien me dijo "Kaixo" mientras preparaba las bebidas. Cuando miré para arriba estabas ahí. Ostias, pensé, y me pillaste tas fría que no supe ni reaccionar de una manera normal. Estoy acostumbrada a encontrarme contigo estando bebidos, pero de repente nos encontramos de resaca y encima tú pasas a tener el control sobre la interacción. Wow, no os podéis imaginar lo nerviosa que estaba. Te miré a la cara "vaya carita tienes" y me contaste lo que hiciste a la mañana con tu padre. Podía no haberte cobrado la verdad, pero no sabía ni dónde estaba con todo lo que me habías descolocado, igualmente no te cobre la mitad de lo que valía. Cuando se acabó te fuiste sin avisar, aunque se que me veías después desde el sitio donde estabas. Yo por lo menos miraba, y estoy bastante segura de que tú también lo hacías.
Cuando te fuiste ahí, dejaste de estar cerca, y lo hiciste sin despedirte me di cuenta de que seguramente sería el último momento donde íbamos a hablar; a pesar de llamarte (ese era mi plan) o escribirte luego, estaba bastante segura de que no nos volveríamos a encontrar; de hecho todas las probabilidades iban bajando cuando pasaban las horas y no te veía. Efectivamente te llamé, al rededor de la 1h, pero aunque me contestaras (para decirme que por qué te llamaba y colgar) sabía que no valdría para nada. Pasaban las horas y no podía más, te escribí, pero no te llegaba. En ese momento es cuando me di cuenta de que se acabó, no nos íbamos a ver esa noche ni en unos cuantos meses más.
Es verdad que con eso quedaba una conversación pendiente, además de que tenía que pedirte las fotos del día anterior. Pero se acabó.
La verdad que el final fue triste, más triste es el estado en el que me he estado encontrando estos días, recordándote y viendo nuestra foto. Te amo, todos los días de mi vida I. No he querido a nadie tanto nunca, ni creo que nunca seré capaz de volver a querer a alguien de esa manera. Eres amor, eres cercanía, ere paz. Tú sabes leerme mejor que muchas de las personas que pasan tiempo conmigo, a pesar de no pasarlo. Nos conocemos y nos queremos (me atrevo a decir) incondicionalmente. Te echo de menos y siempre lo haré hasta que estés conmigo siempre, cosa que no pasará hasta que no quieras volver. Quién sabe. Lo escribo con un poco de miedo de si seguirá siendo así siempre, pero te espero.
Te quiero billones, Ivi.
Todas las veces que regreso aquí empiezo a escribir de la misma manera, hace mucho tiempo que no pasaba por aquí o hace meses que no me paso por aquí... en este caso no es muy diferente. Aunque sí que hay alguna diferencia.
En ocasiones anteriores, por no decir en todas, he corrido para contar lo que había pasado, cómo me había sentido, qué conclusiones sacaba... esta vez he tardado un poquito más. 18 días exactamente. Además, no estoy tranquila cuando escribo esto y pienso que es una de las razones por la que no lo he contado antes. Me tiemblan las manos, tengo que suspirar y tengo una presión en el pecho, me da miedo ponerme a llorar mientras escribo esto. Tengo miedo de darme cuenta de que esto ha pasado y no sigues aquí conmigo todos los días; quizás, si no lo plasmo y todo este recuerdo se queda únicamente en mi cabeza, no tengo que asimilar que esto ha pasado pero que ahora (vuelves a) estás lejos. Mejor que comencemos por el principio...
Es gracioso porque no pensaba que fuera a ocurrir ningún principio, ya que cuando te escribí en verano y me contaste que te habías ido más lejos de lo que ya estabas, seguramente no tendrías la oportunidad de volver por fiestas (como siempre haces) ya que el trabajo no te lo permitiría. Miento si digo que no te busqué, que no tenía ninguna esperanza de verte aunque fuera mínima, pero te busqué más una semana antes.
Cada vez que pienso en cómo apareciste... todos mis amigos estaban desperdigados, haciendo turno o con sus otros amigos, yo estaba dando una vuelta cuando de repente, (lo juro) a la vez que se encendían todos los focos del escenario, apareciste tú. ¿Cómo? y lancé el brazo para coger el tuyo, tocarte el antebrazo y que te giraras. Cuando me viste sonreíste, emocionado, como si supieras que eso en algún momento ocurriría. Puede que tú lo esperaras pero a mí me pilló totalmente por sorpresa. No podía hacer nada más que abrazarte, pasarte el brazo por los hombros, tocarte de alguna manera, mirarte a los ojos, tu cara, reir y saltar. Pocas veces he sentido tanta ilusión como sentí en ese momento. Wow!!!!!!! eres tú (carita de llorar) no me lo puedo creer!!!!! Hasta te pedí que no sacáramos una foto. Toque por aquí, toque por allá, pregunta por aquí, pregunta por allá... hasta que (vuelves a) mencionas que te vas. No tío, "que sí, que luego nos vemos" riéndote, con esa cara y esa sonrisa. "Mentira", para lo que dio ese mentira, qué gracia. "Que sí, que si te digo que luego volvemos a estar es de verdad", me muero de miedo porque siempre que me dices eso nunca vuelves, tengo miedo porque tengo que volver a pasar por un duelo por el que no quiero pasar... bueno.
Pero, de repente, tú de espaldas al escenario y yo de espaldas a la gente, después de tocarnos, abrazarlos, sonreírnos, a nuestra manera, te pones serio y me dices a ver si sigo con este. "Ay mi madre, y qué respondo yo ahora", de hecho, no me salió otra cosa que sonreír con cara de pánfila y decirte que no, pero que pasan cosas. Sin esperarlo, empieza la bronca, "qué está pasando, qué me estás diciendo" pienso. No entendía nada, primero porque muchas de las cosas que me decías no las escuchaba, y segundo, no entendía por qué te estabas poniendo así. Poniéndote por encima de mí, echándome la bronca, casi intimidándome, cogiéndome de la cara para que te mirara cada vez que decías algo que tiraba hacia verdad. Y es que eso es lo más fuerte, que solo decías verdades. Dolorosas, crudas... pero verdades. "Más pena me estás dando ahora sabiendo que tus amigas no te dicen esto"
Sabía que L. se estaba dando cuenta de todo, sabía que se estaba revolviendo por dentro, con razón. Si hay alguien del que sabe que tiene que ponerse celoso, aunque sea sin querer, es de ti. La verdad que no sé si supo reconocerte, saber quién eras, pero sí que estaba viendo todo lo que estaba pasando entre nosotros. Cómo me estabas cogiendo el pelo, como me ponías la mano en el cuello o en la cintura, seguro que desde fuera se veía real. De hecho, no creo que fuera la única persona que se dio cuenta, creo que todo el que nos mirara, por muy lejana o desconocida que fuera, supo identificar cosas. Porque es real y se ve. "Me está todo el rato mirando con caras" "Pero sabes por qué es, no? como cuando te lo presenté que no dijo nada". Tú sonreíste, de una manera juguetona, yo estaba entendiendo perfectamente cuál era el juego y por donde ibas. No tuve ni que mirarle a la cara a él para saber que estaba jodido, como luego me demostró.
Al final, después de todo tu juego, con garantáis según tú pero ninguna bajo mi percepción nos separamos. Cuando me separé de ti fui a la barra, donde L. ya había empezado el turno. Yo me tenía que quedar hasta el final, con lo cuál, estando un poco pendiente de L. estuve dando vueltas por la barra con diferente gente, ahí cerca, donde te volví a ver a lo lejos. Estaba con M. pero no podía para de mirarte, quería que te quedarás ahí toda la noche, estando lejos pero cerca a la vez, allá donde pudiera verte para luego poder acercarnos. Sé, y estoy segura, de que tú también me veías, que de vez en cuando mirabas para asegurar si seguía ahí o no. Y de repente venías, no a donde mí directamente, pero sí para pasar a mi lado. Te miré, me miraste, me dijiste algo (que no recuerdo) mientras dejaba de lado la conversación que estaba teniendo. "Qué guapo es ese chico" "Es I." no puede imaginar la cara de sorpresa que puso cuando se dio cuenta de quién eras, de quién estaba hablando.
No sabía cómo sentirme, me había echado la bronca, habías estado conmigo "40 minutos" como tu decías, te había vuelto a ver de una manera fugaz; sin esperanza de volver a verte y estar contigo volví a empezar ese duelo tan doloroso. Duelo por el que paso una y otra vez todas las veces que te alejas y te vas. Contenta de haber estado contigo y triste de no volver a verte de nuevo hasta muchos meses más tarde.
Y aunque penséis que esto termina aquí, no esa así. Escribo esto con una (super)sonrisa en la cara, como si vosotros la fuerais a tener cuando leyerais esto. Como la que yo tendría si estuviera leyendo esto desde fuera. Vuelve.
La razón por la que vuelvo a escribir es lo que ha pasado el finde semana, concretamente el sábado.
Después de pasar dos semanas de lo contado anteriormente, con la excusa de la cena de cumpleaños de uno de mis amigos, algunos decidimos tomar algo y quedarnos por ahí. Muchas veces me ocurre que en otras situaciones quiero quedarme pero no tengo con quién, esta vez aunque parecía que en algún momento se iba a cancelar, al final el plan salió adelante.
Como en toda las ocasiones donde nos quedamos fuimos al primer bar donde solemos ir. Después de estar un rato allí y que mi cabeza ya me estuviera diciendo de ir al otro sitio, sitio donde estaba segurísima que J. estaría, al final llegamos al acuerdo entre todos de movernos.
Mi sorpresa llegó cuando fuimos a ese bar y a pesar de que hubiera gente, J. no estuviera. Pero si siempre suele estar ahí, me decía mientras miraba la parte del bar donde solía estar él con sus amigos; dónde estará. Así que pensé en el tercer sitio, donde no iba a ser tan fácil llevar a la gente ya que es como el último sitio donde se va (y no siempre, sino cuando se da la ocasión). Pero bueno viendo que estábamo agusto y que no tenía ganas de irme para casa.
Es verdad que miraba determinadamente a todo el que entraba con la esperanza de que apareciera por la puerta; cuando ya estaba rendida, vi que un amigo suyo con su novia (creo) entraba por la puerta, con la sorpresa de que él iba detrás. ¡¡¡Había aparecido!!! qué fuerte. No sé si está bien o no pero mi estrategia fue hacerme la loca y hacer como si no me hubiera dado cuenta de que había entrado...
Pero mi amigo que lo vio me empezó a hacer gestos tipo "mira mira que está ahí este" y yo le hice entender que sí, que ya lo había avistado. Aun así me asuste ya que pasaban los minutos y no aparecía, de hecho creo que en algún momento miré para atrás y me pareció no verlos; me asusté, pensaba que se había ido en el momento en el que no les miraba. Pero mi amigo, el mismo que me había avisado de que estaba, me dijo que se estaba acercando.
Creo que hago una valoración real cuando digo que esta vez ha sido diferente y que ha sido otro paso. J. estaba haciendo lo que en ese momento a mí me parecían cosas raras, pero lo que estaba haciendo en realidad era acercarse y ponerse al lado mío cada vez que podía; aunque en ocasiones se iba a donde sus amigos y se alejaba, siempre volvía a colocarse a mi lado. Me da pena no haberme dado cuenta en el momento.
En un momento de la noche, de la hora y poco que estuvimos en el bar hasta que cerraron, hubo un momento donde escuche que alguein detrás mío me decía "barkatu", cuando me giré para ver quién había sido vi que fue J.. Aunqeu en el momento no se noto yo entré en pánico, de hecho le pregunte cincuenta veces ¿qué? a lo que me decía porque estaba pensando en lo bonito que estaba siendo que el me hubiera hablado y se hubiera dirigido a mí a la vez que pensaba que no quería que esa interacción se acabara. Y es que no es lo único.
Como he dicho nos pasamos la mayoría del tiempo en el bar uno al lado del otro, interactuando de alguna manera ya que aunque fuera con la mirada y con la distancia, nos manteníamos uno al lado del otro. Y en un momento, no recuerdo si me estaba callendo o qué, noté que un brazo me cogía y me acariciaba el mío; "qué coño" pensé. Cuando me di vuelta vi que había sido él, "ay por dios" es lo único que me venía a la cabeza una y otra vez. No me acuerdo ni qué coño le dije pero me puse en frente suyo y le pregunté algo mientras le miraba a los ojos, pero no recuerdo que hubiera mucha cosa. Recuerdo su sonrisa picarona, aunque su lenguaje era un poco contradictorio porque cuando le pregunté si había sido él me dijo que no. Me puse nerviosa y no sabía que hacer, cuando se acabó la interacción me fui a donde mis amigos (literalmente un metro más alejada).
Después tuvimos otra pequeña interacción, cuando su amigo estaba mirando la hora y miraba en la muñeca de J., le miré, le miró a él y me hizo un gesto con la cabeza apuntandolo. Le miré a su amigo, le miré a él y aproveche para interactuar. Tenía mi reloj de agujas así que tocaba jugar con eso, empecé mirando a su amigo y diciendole ¿tú sbes...? pero después le miré y me dirigí a él "¿tú sabes leer las agujas del reloj? "ppfff " me respondió, como si le costara "yo soy listo eh, pero..." me dijo mientras se llevaba las manos a la cabeza. "Ya veo ya" le dije yo. No dio más de sí la conversación... no sabía qué más decir.
Ahora lo analizo y me da pena no poder aprovechar todas las oportunidades que se abren cuando pasan estas cosas. Todas y cada una de las miradas o de los movimientos que se dan son una oportunidad para empezar una conversación, para hacer algún gesto, una pregunta... y lo que me pasa es que me pongo (me pone) tan, pero tan tan, nerviosa que me paralizo y no me sale hacer nada más. Me gustaría no sentir ese miedo (de que las cosas puedan salir mal) no fuera tan paralizados y me diera la oportunidad de poder aprovechar aunque sea unas pocas de esas oportunidades que se dan. Al final soy yo la que lo deja de lado o la que decide qué hacer, pero no sé qué es eso que necesito. Estar más convencida, más segura... no lo sé.
Me da miedo perder la oportunidades que algo que puede salir bonito, me da miedo no poder transmitir que por mi parte también hay un interés y que él pase o se de a otra persona que igual le atrae más o le es más reciproca. Cada vez que doy más pasos adelante con él, los dos, me da más miedo, supongo que es por ver algo tan cerca y no ver que saldrá algo seguro, me hace sentir insegura. Después de tantos meses con esas pequeñas interacciones, ahora que se da un acercamiento mayor y hay más oportunidad para compartir, es cuando más me cago.
Creetelo, date la oportunidad de ser una chula y de creer que eso que estaba pasando es real, de que es algo recíproco y puede ser el comienzo de algo bonito. Deseo que salga bien, porque creo que me lo merezco y porque ese sentimiento seguramente acabe siendo verdad. eso que sentías y con lo que has seguido. Atrévete, no te cagues.
p.d.: esto último es un guiño, una referencia que algunos podréis entender.
Aquí vuelvo, a hablar del mismo chico de la última vez. No se me había pasado por la cabeza hacerlo pero hoy pensando... he decidido que está bien hacerlo; primero para tenerlo aquí plasmado (y poder leerlo en un futuro), y segundo, para ordenar lo que pienso y siento.
Después de la fiesta de nochevieja he estado como tres semanas sin pasarme por el sitio donde solíamos coincidir los fines de semana. El 25 volví. Bueno volví, es más enrevesado que eso.
Ese día habíamos vuelto de un evento que había salido bien y estaba claro que nos íbamos a quedar callejeando un buen rato. Cuando estamos callejeando tenemos costumbre de ir siempre a unos bares concretos siguiendo, además, un orden. Pues estábamos en el primer bar donde solemos estar y nos pasamos buena parte de la noche mientras yo me preguntaba cuando sería que iríamos al sitio donde coincido con J. Mis amigos no tenían ni una pizca de prisa pero yo ya tenía la voz de mi cabeza diciéndome que me asomara por allí a ver si estaba, para poder interactuar con él. En un momento de despiste donde salí fuera del bar donde estábamos para despejarnos, lleve a mi amiga al bar. Para mi sorpresa el bar estaba medio vacío, no estaba J.... ay qué pena me invadió. Además dentro estaba un amigo mío que resulta que también le conoce a él, y le dije que se pusiera en contacto con el para poder vernos. Él vacilando, entendió por donde iban mis tiros.
Caundo ya todos mis amigos salieron del primera bar ese (del que yo estaba harta), resulta que quedaba muy poco tiempo para que cerraran el otro, así que yo me debatía entre irme a casa o seguir un poco más... raro pero el porcentaje más alto se lo llevaba el ir a casa, además porque se estaba haciendo tarde. Pero al final, en primer momento obligada, me fui al antro que tanto conocemos y queremos. Y no resulta que estoy en la cola y VEO A J. ¿Cómo puede ser? si yo ya había asumido que no estaba por allí. Entre que miraba hacia un lado y pensaba esto, cuando volví a mirar ya había desaparecido. Y volví a asumir que no lo vería más esa noche.
Cuando entré me encontré con otros amigos con los que me apetecía estar, sobre todo NM, con el que hacía tiempo que no estaba. Al estar con él ya todo se me había olvidado, y más cuando en una de nuestras interacciones al tío casi le pegan... qué risa (la situación, no que le pegaran). Pues mientras estaba con este vino el amigo con el que me había encontrado antes y me dice J. estaba por ahí, al lado del DJ y que aprovechara porque no estaba ni borracho ni drogado. Otra vez una sorpresa, así que cogí a mis amigos y entramos para dentro.
Le vi en cuento nos acercamos al sitio donde este me dijo que estaba. Ay mi madre. Resulta que justo a su lado estaba el hermano de L., O., con el que pude disimular para estar a su lado y que me viera. Me miró, me vió. Pero de repente, con su amigo, cogió sus cosas y empezó a irse. Yo me puse muy (muy) nerviosa, a pesar de que tuviera ganas de tocarle el brazo para decirle que se quedara no fui capaz de hacer nada porque el miedo me paraliza. Lo único que se ocurrió fue seguirles por detrás, esperando ver cómo cruzaba la puerta y entender que una vez más había perdido mi oportunidad. Pero, de repente, su amigo se dio la vuelta y el por detrás, hicieron un cambio de dirección para volver a meterse entra la multitud. En ese momento J. me volvió a mirar mientras yo le miraba, se quedo parado mirándome, mirándonos. Cuando vio que su amigo ya estaba lejos dejó de mirar y entró entre la multitud.
Qué había sido esa mirada, ay mi madre. Era diferente de todas las anteriores miradas que habíamos intercambiado, de verdad. Fue larga, como con intención de quedarse, sostenida, solo se fue porque perdía a su amigo.
A pesar de que nos viéramos una vez más esa noche, no dio para más. (También por otras razones).
Pero espérate que aun hay más. Porque la verdadera razón por la que escribo esto es por lo que ha pasado este fin de semana...
No sé muy bien qué valoración hacer de la noche de ayer la verdad. Tenía la sensación de que tenía que estar contenta porque había sucedido, se había dado el paso, pero es verdad que la interacción como tal o la situación en la que se dio no eras muy... no sé, ¿favorables?
Bueno, resulta que al ser nochevieja se sabe que todo el mundo sale, asumiendo con ello que los bares estarán llenos. Esto, lejos de ser algo malo, fue un factor que ayudó ayer (si se puede decir eso, claro).
Cuando entramos al bar cruzamos entre toda la gente que había para ir al fondo, donde normalmente suele haber menos gente, o por lo menos más espacio que en los demás sitios. Llego un momento en el que ya no podíamos avanzar más así que no acercamos a la barra a pedir. Sin darme cuenta, de repente estaba de espaldas contra J., el cual había visto que estaba por ahí pero no sabía que tan cerca. la verdad que me puse contenta y empecé a bailar todo lo que pude.
A veces aprovechaba para girarme y mirarle de reojo, hasta que ya decidí girarme del todo para mirarle. Parecía que sus ojos estaban esperando a los míos. Esta vez era la vez en la que más cerca estábamos, no solo por el tipo de interacción sino porque literalmente estábamos al lado; porque yo lo buscaba y porque al estar lleno de gente, pues la situación también lo obligaba un poco. Lo de las miradas no fue una única vez, no recuerdo ninguna más pero sé que hubo, siempre hay y ayer no iba a ser menos.
En un momento donde el sitio estaba lleno de gente me separé (o me tuve que separar, no lo tengo claro) de mis amigos, quedándome al lado de él en al barandilla. Habían pasado unos pocos minutos desde que se había dado el primer pelotón de gente, gente que venía hasta el fondo del bar buscando algo que no encontraban, porque literalmente no había nada más, así que daban la vuelta y se iban. El caso, que yo miraba asombrada por la barandilla la gente que había haciendo cola en el baño de chicas, que era mucha, y no sé cómo me dijo algo, ¿qué? le respondí, porque no había entendido nada. Me lo volvió a decir, no sé si eso u otra cosa, pero tampoco entendí, así que ahí se quedó.
Un poco más tarde, en el siguiente pelotón de gente, nos colocamos uno al lado del otro. Pensando en que la primera interacción que habíamos tenido fue por su parte, haciendo el bobo, se me ocurrió decirle una chorrada, te podría poner como segurata a echar a la gente, no?, lo hice entre risas pero parece que el tío no pillaba el tono de humor o no sé. Te podrías poner como un arbitro a echar a la gente, pero el solo me miraba como desconcertado, como si le estuviera dando un cortocircuito diciendo un ligero no con la cabeza. Lo dejé ahí porque tampoco había más donde rascar. Pero no nos movimos del sitio, seguíamos al lado.
Otro pequeño detalle que pasó es que me tocó la mano sin querer, yo no sé (creo) si el se dio cuenta, pero a mí me asusto. Le miré con los ojos abiertos, en plan asombró, y el tío solo me miró y siguió hablando con el de al lado, pero mientras me miraba. Como no entendía muy bien la situación seguí mirándole, pero el tío seguía hablando con su amigo así que decidí terminar ahí la interacción.
Al lado de G. había un tío pesado bailando con toda persona que pasaba por su lado. Yo no estaba entendiendo muy bien lo que estaba pasando la verdad. A veces le decía "animal" al tío pero G. me hacía gestos de que me callara. En ese momento, entre que estaba medio sola y que no sabía que más hacer, me sentía con ganas de salir de ahí, pero como estaba J. al lado, no quería irme. En un momento, uno de los amigos de J. se puso a decirle cosas y a increparle al pesado ese, mientras que en su cara se veía que cada vez estaba más enfadado. No recuerdo si fue en ese momento o más adelante que dije que el pavo se merecía dos ostias si le pegaban. Después de unos minutos J. se agachó(qué gracia me hizo) para decirme a la oreja que ese tío era un gilipollas, que siempre estaba por ahí dando la nota y que ya le había dado alguna que otra vez, lo cual reforzó lo que yo expresé. Paramos la calentada entre los que pudimos y estábamos ahí.
Minutos más tarde, el mismo amigo se volvió a calentar con el tío, que seguí ahí y no dejaba de ser un pesado. Poco le faltaba al amigo de J. para darle, así que le toqué el hombro (con intención de forzar una interacción) y le dije que su amigo se estaba volviendo a calentar, me respondió con cada de indiferencia que si le daba se lo merecía, pero antes de acabar la frase se dio cuenta de la situación y fue a donde su amigo a pararle. Creo que justo cuando llegó ya la cosa se estaba calmando, pero bueno, ahí que fue con su amigo pasando por al lado de mí. Cuando dejó a su amigo se volvió a dirigir a mí y me dijo que alguna vez le metió fichas a una menor, que era un gilipollas que andaba mucho por ahí y que ya le habían pegado más de una vez. Le contesté que era la primera vez que yo le veía ahí y que no le había visto antes, pero él me miró con cara de pues suele estar aquí y terminó la interacción con esa cara.
Llegó de nuevo un pelotón de gente y ahí no hay quien pudiera hacer un movimiento sin molestar a nadie. Vi que J. se quería ir de vuelta con sus amigos, así que sutilmente intenté obstaculizarlo para que se quedara más tiempo a mi lado. Llego al punto de que nos quedamos en frente tres o cuatro minutos, sin decir ni hacer nada, así que en un momento vi cómo decidió que lo mejor era irse y se fue. Yo me quedé triste, sin entender porqué harías eso cuando estás con una persona que te atrae... pero pensándolo mejor y más fríamente por la mañana he visto que igual yo en su lugar hubiera hecho lo mismo, ya que poca cosa había más que rascar.
Esto es todo lo que hubo. Hubo más miradas, pero no más palabras. Y la verdad es que no se muy bien cómo sentirme al respecto. Me ha gustado el hecho de pasar de las miradas a las palabras pero también es verdad que no ha habido una interacción de calidad como tal. Hablamos, pero no lo hicimos sobre nosotros, ni durante tiempo. Es un espacio de intimidad más cercano que solo una miradas? Puede. Espero que así lo sea.
A ves cómo es la siguiente vez que nos volvamos a ver.
PD. siento cosas con J. que no he sentido con nadie más. no tengo claro si es una intuición o si son ganas de gustar, pero hay algo dentro de mi diciéndome que lo intente una vez más y creo que así seguirá siendo aunque sea por un tiempo. la verdad que no soy capaz de hacer una valoración de la situación y luego mantenerla porque en otras situaciones siempre se han expresado con más claridad, pero que hay más claridad que un constante cruce de miradas, no? estoy confundida.
Esto siempre ha sido para ti, pero creo que ya es hora de presentar a una persona que lleva rondando mi vida durante meses y todavía no he dicho nada acerca de él.
En realidad viene de largo. Hace algunos años, como hace 8 o así, en un bar que antes frecuentábamos pero que ahora está cerrado se me abalanzó u chico una nochevieja. Tiene un poco de gracia que yo esté presentando a esta persona después de una nochevieja también, aunque en este caso sea en 2025.
Cuando se me abalanzó yo estaba en el baño, esperando a mi amiga y no supe muy bien qué hacer. No tenía ningún tipo de experiencia con chicos y la verdad que el hecho de que se me acercara así me asustó. Cuando se lo conté a A., mi mejor amiga de aquel entonces, me dijo que no tenía muy claro si ese chico quería besarme o pegarme, asombrada, como yo, por la manera en la que se me había acercado.
Bueno, pues ha dado para años esta historia. Es verdad que ha tenido interrupciones, ya que a pesar de que le haya seguido la pista, lo veía por la calle, lo conozco por su entorno... hubo algunos años que ni me acorde de su existencia. Lo veía tan de vez en cuando que no sabía nada más de él.
Pero, desde el años pasado, desde fiestas del pueblo más o menos, hemos vuelto a tener unos cuantos "encontronazos"; no de manera literal, pero sí coincidiendo en diferentes momentos. En fiestas, resulta que salimos en la misma compañía desfilando, cosa que yo hasta ahora no sabía, con lo cual, nos hemos ido viendo durante los ensayos; aunque no en los días grandes como tal. A pesar de que en verano no hayamos coincidido mucho, sí que pasó alguna cosa que volvió a prender la esperanza de esta historia (qué poético me ha quedado, peliculero también).
En verano, al no estar entrenando, decidí que algunos días saldría a andar. La primera de las veces que salí a andar fue un lunes por la tarde, tardes que solía tener libres durante la semana por el trabajo. Mientras iba andando dando la vuelta que suelo dar siempre cuando salgo a pasear, me pareció que se acercaba este chico pero no le di demasiada importancia a esa impresión. Bueno, pues resulta que sí era el... totalmente nerviosa en vez de mirarle a él (no pude), nos cruzamos mientras yo dirigía la mirada hacia el río. Y no quedó solo en eso, sino que cuando ya iba acabando la vuelta andando, él me adelantó por detrás y unos cuantos metros más adelante paró. A mí me estaba dando un zuku al corazón la verdad, no esperaba cruzármelo otra vez, pero así fue. Cuando se paró hizo algún movimiento extraño, de hecho hizo amago como para acercarse a mí dando marcha atrás en la vuelta, pero no, se quedo donde estaba. Lo que sí hizo un par de veces mientras que me acercaba y el se adelantaba poco a poco fue mirar dos veces para atrás, mirándome.
Eso fue un poco el punto de partida de todo esto que viene después, ya que lo del paseo no quedó solo en eso, es que algunos de los Lunes siguiente yo volví a salir a andar coincidiendo todas las veces con él; alguna vez fueron dos veces ya que no hice la vuelta entera sino ida y vuelta, y en otra ocasión coincidimos una única vez en la que me atreví a mirarle pero él no lo hizo.
Tampoco es algo que quedara solo en eso porque en las fiestas del pueblo de al lado también tuvimos momentos en los que coincidimos. Tiene un poco de gracia y todo. En ambas fiestas, las del pueblo y las del pueblo de al lado nos adjudican txosnas en las que participamos, pues no van los amigos de este y ponen una txosna ¡que justo les toca al lado nuestro! ¿Cómo me di cuenta de eso? porque estaba siempre en la txosna de al lado, en la barra o merodeando por ahí. En un momento de ánimo, acompañada de uno de mis mejores amigos decidí hacer un movimiento, mover ficha que se dice, y me acerqué a donde él estaba. La verdad que fue algo raro porque me miró con cara de asombro y sin hacer nada más se quedó ahí y miró para otro lado. El hecho de haber movido ficha para mí era algo que significaba mucho y su respuesta fue totalmente de rechazo o así lo interpreté yo por lo menos. Pero días más tarde mi amigo me dijo que cuando volvíamos hacia donde nos correspondía él miró y eso como que hizo que me mantuviera ahí, a pesar de decidir que pasaría bastante de él.
Bueno, pues hay más cosas. No sé exactamente qué fecha fue, pero en Octubre salimos una noche a un bar típico a los que solemos ir y sin esperarlo estaba. Yo de verdad que hasta ese momento no sabía que solía andar por ahí. Pues esa noche, nos miramos, bastantes veces, y la verdad que eso hizo que despertara una ilusión en mí, como si una intuición me dijera que siguiera porque ahí había algo. Pues así fue, el fin de semana siguiente volví y ahí estaba. Esta vez fue una cosa un poco más descarada ya que estábamos uno en una punta del bar y el otro en otra y aun así nos estábamos mirando. Era como si nos estuviéramos buscando.
Es verdad que ahí entré en un bucle que pienso que no me hacía (pude que no solo antes sino que siga haciéndolo ahora) bien. Ya que cogí la inercia de salir todos los sábados, buscando a gente con la que estar y poder acabar ahí para unas miradas. Miradas que había. Ya no me acuerdo cuantas veces he ido a buscarle pero en realidad no ha pasado nada... de hecho por mi cabeza pasó no ir más a ese bar hasta el día 21 de Dicimebre. Ahí fue la primera vez en la que me medio acerqué de verdad intentando que hubiera una interacción más profunda que las 15 miradas por minuto que teníamos siempre. Algo que se repetía mucho en mí es la necesidad de seguir esa intuición que tengo, cosas que siento con él y con nadie más; no sentimientos que me crea él, sino sentimientos hacía esto.
La semana pasada, a pesar de no tenerlo pensado volví a ir a ese bar, y por ahí apareció. Esta vez las miradas fueron como más cercanas, más intensas, de mirarnos intencionadamente y no tanto buscando donde está la otra persona. Es verdad que con esta interacción sí que me subió la ilusión. La ilusión, el drama y el peliculeo.
Y ayer, nochevieja, ya por fin la primera interacción.
Camila Mermet
「 Classical autumn flowers 」
No me atrevo a escribir aquí desde que pasó eso el 10 de septiembre en tu pueblo. Sabiendo que esa es la última vez que nos íbamos a ver hasta el año que viene. Aunque se verdad en mi corazón tuviera la esperanza de que en algún momento me fueras a llamar, al final no fue así. Siempre me pregunto cuales serán tus motivos para no llamarme, para no escribirme, para no compartir conmigo... pero supongo que lo que me queda a mí es respetarlo.
Estoy escribiendo esto con un nudo en el estomago, creo que no me equivoco cuando digo que no me he atrevido a escribir nada de esto antes porque supone un cierre, un adiós, una despedida.
Yo sigo manteniendo lo que te dije hace un par de años, yo siempre he pensado que nosotros íbamos a acabar juntos (se me sube el nudo al pecho, sé cómo acaba esto). Pero ese momento también coincide con el "S. yo estoy apunto de casarme". Lo que parecía una chorrada, algo que quedaba muy lejos, se convierte en algo real, casi tocable, cuando el año pasado me dices que sí, que te vas a casar, dándome un fecha concreta y diciéndome un sitio. Además de dejar claro que no estoy invitada al evento, por, pongo tus propias palabras, "no tener dinero suficiente". A mí se me parte el corazón, se me sigue partiendo por ti.
Todo este año pasa, con la duda de si estarás aquí en fiestas o no, sin saber si voy a poder verte o no. Hasta que llega el último mes, septiembre, con la fecha muy presente en mi mente y con la incertidumbre constante de no saber si te veré o no. Por casualidad, o no, no vemos. Te veo y me acerco. Me abrazas y me presentar a tu prometida. Se va, nos deja y te enseño el tatuaje. Te confieso que estoy temblando, que pone así el verte así y que es algo que deseo siempre con todas mis fuerzas. Verte, abrazarte y mirarte. Hablamos un rato, hasta que por una cosa y otras nos separamos.
Te amo, Iv.
Aquí aclaraste que en fiestas no ibas a estar, porque después de esos 21 días que quedaban, pasados dos días te ibas de viaje. No ibas a estar, aunque yo siempre mantenga la esperanza de que puedas volver para estar.
La fecha de tu boda coincide con la gazte eguna del pueblo de al lado, es un día entretenido en el que (se supone) que no me acuerdo mucho de ti (te recuerdo siempre, aunque sea por dentro), además estaba Es. cosa que me alegraba completamente. La verdad que fue un día muy bueno que acabó un poco en tragedia: una amiga se cabreó por la actitud de otro, dos de mis amigos se emborracharon al nivel de tener que ser su madre (primero uno y luego el otro), todo el mundo me preguntaba qué iba a hacer después sin tener en cuenta todo lo que estaba ocurriendo, Ek. se pasó la mayoría de uno de los conciertos de confesión con otra persona... aunque fueran cosas no del todo agradables, fueron cosas que hicieron que mi cabeza estuviera a otras cosas.
Siento ansiedad en el pecho.
Me había preguntado durante todo el día si ese no era el día de la boda ya que las pocas veces que miré las rrss no vi nada de contenido de tu boda, hasta que llegaron las 2h (aprox.). Recuerdo estar sentada con Es. en un bordillo delante del bar donde nos gusta estar en el pueblo de al lado, cuando me atrevo a mirar el contenido que habías subido. La primera historia era preciosa, lo que cualquier esposa querría que su marido hiciera en la boda, llorar por ella... tuve que darle megusta, primero por la ternura que desprendía la historia, por lo preciosa que era; y, segundo, para dejar claro que estaba viendo todo eso y que aunque no estuviera allí estuviera (me tuvieras) presente.
Llevaba meses debatiendo conmigo misma el escribirte ese día. La verdad que con todo lo de la boda, el no estar invitada, todo lo que creaba en mí... pensé en no escribirte (también como castigo, aunque ¿castigo para quién?). Pero, cuando nos encontramos 21 días antes, después de conocerla a ella y compartir contigo, pensé en escribirte. No sabía qué hacer, pero en cuanto vi todo eso sabía que lo haría. Quería escribirte en ese momento, pero en cuanto lo comenté con Es. no le pareció demasiada buena idea, aunque al final terminó diciendo que independientemente de su opinión hiciera lo que a mi me parecía (mejor).
No lo hice en ese momento, creo que no había ni intimidad y nada que reforzará el hacerlo en ese momento. Pero cuando llegué a casa (y con sentimiento de abandono) pensé que era momento de escribirte, aunque fueran las 5h de la mañana. La razón: escribirte para estar presente, aunque fuera a deshora; además de que supieras de que no importa la hora, independientemente del momento del día, yo siempre me acuerdo de ti. No sé si tomaste el mensaje así pero espero que sí.
Para mi sorpresa, al día siguiente a pesar de que te pasaras el día resubiendo el contenido que otras personas habían subido del día anterior, a mí no me contestabas. Hasta que lo hiciste. Era un mensaje de agradecimiento, creo que desde el fondo del corazón y con una manera de transmitir que hace mucho que no lo hacías. Lo guardo para siempre.
Para mí esto ha sido un ruptura, o por lo menos ha despertado en mí sentimientos muy parecidos al de sufrir una ruptura. Sé que no te has ido y sé que esto no supone una separación (¿más separación? ; son cosas que sé en frío pero que no quiero creer en caliente). Espero que nos volvamos a ver el año que viene, en las fechas de siempre, poder ver esa cara y abrazarte, y aunque las circunstancias no sean las mismas poder seguir haciéndolo.
Lo siento pero ojalá me escojas a mí algún día, ojalá poder decir que me sigues eligiendo.
Te queiro billones, Ivan.
Madre mía en qué berenjenal me he metido yo solita. Esto me pasa por no pensar las cosas dos veces antes de hacerlas, por dejarme subir a lo más alto con un solo comentario sin contexto, y con ello luego pasa lo que pasa, que la caída es mayor.
En el momento lo que parecía ser una noticia de mierda se convirtió en atisbo de luz al que quería y necesitaba agarrarme para sentirme plena, con la vida solicionada, con esperanza, con todo lo bueno que se me pasara por la cabeza en ese momento. Pero al final terminó siendo eso, un comentario que me calló totalmente fuera de contexto, sin saber que era una forma de vacilar a la otra persona, sin esperar que en el momento de saber a qué vino eso seria una gran torta.
"Esta noche con S. no E." o algo parecido fue el comentario. No sé ni cómo fue el momento, ni como entró el comentario, ni las reacciones que tuvieron las diferentes personas presentes. A mí en un primer momento me entró tan pero tan bien, como algo esperado, deseado, reavivante... escuchar que fue en un contexto de vacile y risas me paralizó. En mi vida he tenido algún que otro ataque de ansiedad pero lo que sentí físicamente en el momento de darme cuenta de que todo eso que había pensado era mentira fue paralizante. Peso en el pecho, mareo, no poder seguir con lo que quería hacer, me estaba sientiendo blanda, sin energía, sin poder seguir, preguntándome como podía haberme comido esa sin haberle dado antes una vuelta.
La noche del comentario, después de lasituación medio forzada que se dio a la hora de despedirnos, fue un castigo. Nunca, ningún comentario o situación me ha hecho pasar tan mal una noche. Me sentía ansiosa y angustiada no solo por no entender qué había pasado en esos momentos compartidos con E. sino que no podía parar de pensar en las próximas oportunidades para poder crear un momento idóneo para hablar con él, expresar, compartir... imaginarme todas esas escenas con él. ¡Casada me había imaginado ya! Madre mía qué descontrol.
Qué fallo no haberle dado un par de vueltas antes de dejar que me atravesara el corazón. Qué fallo haber creado esa situación incomoda creyendo que estaba en la burbuja de algo mutuo. Qué fallo pensar que igual me iba a ser correspondida en la forma en la que yo quiero.
Agradezco muchas veces a la vida por haberte puesto en mi camino, por ser tan fácil tener una amistad así contigo, por poder compartir de esta manera tan pura, de poder recibir un amor incondicional de tu parte. Beti esaten dizut zu bezelako pertsona batetaz inguratuta egotea asko eskertzen dudala, beste pertsonek seguru horrelako jendea nahiko luketela haien inguruan, zu bera. Eta asko maite zaitudala ere.
Nahiz eta, azken finean, sentimendu hau ez izan biok aldi berean eta intentsitate berdinarekin sentitzen dugun zerbait, asko eskertzen dizut nire ondoan egotea. Horrelako laguntasuka nahiko lukete askok Ek.
Hoy he soñado contigo. Cuando me he despertado no entendía la razón por la que había sido un sueño tan real, además en el que tú aparecías, pero luego me he acordado en que ayer me quedó pendiente ver la historia que subiste. Todo ha tenido sentido al recordar eso.
En el sueño estabas aquí, en tu pueblo. Era una ubicación un poco rara porque estaba en el restaurante del polideportivo, en la terraza que este tiene fuera, cuando de repente entre un par de personas te veo pasar. Voy a donde ti corriendo, tu me ves y me recoges en un abrazo. Creo recordar que te pregunto qué haces aquí y que tal estas... no sé muy bien qué me respondes, supongo que estabas de vuelta por estos días libres de semana santa. Te digo que hace mucho que no veo contenido con tu pareja y que he visto que has tenido algo con otra persona, a lo que me contestas que es algo lógico, que lo habías dejado con tu pareja y que habías vuelto para buscarme (¿qué?). En ese momento te miro tan fuerte y me acerco tanto que hago un amago de besarte, a lo que tu respuesta es acercarte de verdad y besarme. Pasa muy rápido pero yo lo siento. No sé porque pero rápido te vas y decimos de vernos más tarde. Como es normal, la incertidumbre me ataca durante todo el día, porque como siempre pasa, el "después nos vemos" nunca suele ser verdad. En este caso sí nos volvemos a ver, después de todo el día, pero es algo fugaz porque poco después me despierto.
Lo dicho, cuando me despierto me siento triste porque no es algo que haya ocurrido de verdad. ¿Que has vuelto a por mí? ojalá en algún momento sea verdad, pero luego recuerdo que en cinco meses te casas y soy invadida por una tristeza extrema que me hace sentirme débil, creo que me durará todo el día.
Hacía mucho que no me pasaba por aquí, alguna que otra vez se me ha ocurrido ya que muchas de las veces que me acuerdo de ti tengo ganas de escribir todo eso que siento y pienso. Hoy al final he terminado escribiendo porque sé que me va a pesar y prefiero dejar una parte aquí, como si fuera una catarsis.
A pesar de que ya no te piense todos los días, porque pasan días en los que no te recuerdo, siempre vienes a mi cabeza. Siempre vienes tú, tu cuerpo, nuestro último encuentro (largo y tendido), la complicidad, lo que compartimos, la emoción al recordar... siempre queriendo que ocurra otra vez más. ¿Cuánto queda para las fiestas de tu pueblo? (vamos a contar); ¿Cuánto queda para la boda? (espero que al final no se celebre, perdón); ¿Vendrás? (por favor, es la única manera de encontrarnos).
Me emociona, tengo ganas de llorar. A veces pienso en que no te volveré a ver y no puedo soportarlo. Voy a leer la carta que te escribí, que ojalá algún día me atreva a dártela, para que veas y sientas qué eres para mí; a pesar de que te lo haya dicho muchas veces.
Espero que te guste el tatuajes. También espero no tener que esperar más que estos meses para enseartelo.
Maite zaitut, Ivi.
Vol. II
Cap. XIII