Espero su mensaje cada mañana.
Espero su mensaje cada noche.
Espero su mensaje cada segundo del día, no importa que esté haciendo, solo miro la pantalla deseando que aparezca su nombre.
Lo espero, pero en el fondo sé que su mensaje no llegará hoy ni mañana.
Lo espero y me niego a aceptar que su ausencia será para siempre.
Lo espero, pero su camino ya no es el mismo que el mío y sé que nunca volveremos a coincidir.













