¿S-sabes que asà no vas a a-arreglar na-nada?
—frunció la nariz levemente— Tú preocúpate en arreglar ese tartamudeo, que los demás nos ocupamos de nuestros propios asuntos.Â
Cosimo Galluzzi
i don't do bad sauce passes
Claire Keane

No title available
RMH
YOU ARE THE REASON
Alisa U Zemlji Chuda
Game of Thrones Daily
wallacepolsom
tumblr dot com
NASA
No title available
dirt enthusiast

shark vs the universe
ojovivo

Discoholic 🪩
Sade Olutola
Mike Driver
styofa doing anything
Misplaced Lens Cap

seen from United States

seen from South Korea

seen from France

seen from Australia

seen from Canada
seen from Australia

seen from Spain

seen from South Africa

seen from United States
seen from United States
seen from Finland

seen from Türkiye

seen from Türkiye

seen from Türkiye

seen from Malaysia

seen from France
seen from Malaysia

seen from Türkiye

seen from Singapore
seen from United States
@g-allagher
¿S-sabes que asà no vas a a-arreglar na-nada?
—frunció la nariz levemente— Tú preocúpate en arreglar ese tartamudeo, que los demás nos ocupamos de nuestros propios asuntos.Â
Que busques otra maquina, estoy segura de que no es la única maquina en el edificio.Â
Ajá, ¿Y seguir arriesgándome a perder dinero en estas estúpidas máquinas? —niega y levanta la mirada—. ¿Tu nombre es..?Â
Lo dudo y probablemente se va a descomponer aún más si sigues golpeándola.Â
No se puede descomponer más, ya está descompuesta, niña. ¿Pero qué sugieres que haga? ¿Que me resigne a que me devuelva el dinero?Â
Mierda —murmuró dándole una patada a la máquina expendedora. De por sà estaba nervioso por los mensajes que recibÃa, pero el saber que no era el único al que le llegaban, lo habÃa alterado aún más—. ¿Nadie va a arreglar esta jodida maquina, verdad?Â
¿No fuiste suficientemente hombre para tomar el cargo de tu hijo?
No, no, tÃo. Seguro tú eres más hombre ocultándote en el anonimato. —dijo cargado de impotencia, para luego arrojar el teléfono contra la pared.
—Estaba sentada a la sombra de un árbol, estudiando, cuando sintió a alguien sentarse a su lado. No le dio importancia hasta que el desconocido se asomó sobre su hombro, leyendo de su libro.—¿Puedo ayudarte?— Inquirió, con voz baja. Le incomodaban mucho estas situaciones.
— ¿Tú a mÃ? Ni siquiera en un mundo paralelo. Solo me intrigó saber qué leÃas tan compenetrada, ¿Qué es? —preguntó observándola con curiosidad.
¿Qué demonios es todo esto?
—Porque no es tu responsabilidad hacerlo, idiota —respondió con una sonrisa ladina, soltando un pesado suspiro—. ¿También quieres que le diga a mi padre que me contrate un guardaespaldas? Porque podrÃa hacerlo y asà ganarme la entrada a un hospital psiquiátrico —comentó con sarcasmo, manteniendo una pizca de humor en sus palabras—. Si quieres deshacerte de mÃ, joder, ésa es una forma que funcionará.
— Me vale mierda, ¿Entiendes? No te dejarÃa sola con algo asÃ. Aunque me saques de quicio la gran parte del tiempo y.. nada nos una, quiero ayudarte. Déjame intentar hacer algo bien por ti.. Último intento —asintió ante ante su pregunta, sonriendo de costado—. No estarÃa mal. Y es solo cuestión de tiempo que tu padre decida mandarte allÃ, princesa. ¿Qué hay para perder? —agregó con una sonrisa socarrona—. La tendré en cuenta, gracias por la sugerencia.Â
(...)
Nunca he dicho que lo he hecho. —Se encoge de hombros.— No, prefiero quedarme aquÃ. ¿Y si dejas de hablarme? Yo podrÃa seguir viendo las nubes y tú… descansando, o lo que sea. SerÃa todo mucho más fácil.
Mientras que lo que tienes de raro no sea contagioso, sÃ. Trato. —se cruzó de brazos y estiró las piernas, para luego buscar el celular en su bolsillo—Â
(...)
—Sonrió burlona al escucharlo.— Créeme, lo tengo; solo que no lo comparto contigo. ¿No tienes nada mejor que hacer?
No compraste el banco, que yo sepa. Se me antoja descansar acá. Asà que si no te gusta, puedes irte con total libertad.
(...)
Molesto… —Susurró por lo bajo cerrando los ojos unos segundos.— ¿Algo productivo? ¿Como sentarme a molestar a otras personas? No gracias.
—la observó divertido— SÃ, eso, por ejemplo. Pero para ello se necesita un cierto humor que dudo que poseas.
Qué pena me da...
¡Qué poco colaborador que estás sonando, eh! ¿Nada nada haces? [`la punta de su lengua se asoma por entre sus labios y ella arruga su nariz, en forma de burla.] Bueno, entonces hasta que no haya testificación me niego a creerte, simple y claro. Quiero pasar mi mano por sus plumitas, eso sà se debe sentir lindo, parecen muy suaves… Me gustan mucho los pajaritos, ¡deja de juzgarme, malvado! [`niega con su cabeza y pone mala cara, juguetona.] SÃ, pero… La radio crearÃa un efecto totalmente distinto; el canto de un pajarito siempre va a ser el mismo o va sonar similar, y en la radio nunca sabes qué van a pasar. Depende de la radio, supongo, hay algunas que pasan siempre las mismas canciones, eh, no sabrÃa decirte. No no no, no es decisión propia, es costumbre. [`levanta su dedo en el aire y lo apunta hacia él, indicándole la corrección.]
Nada. Mis padres decidió tener un hijo, pues que ahora lo mantenga como debe ser. Una vez lavé los platos, de todos modos. Asà que.. —hace una mueca—. Me duele en el alma tanta desconfianza, para que lo sepas. SÃ, es bastante evidente que te gustan. Pensé en preguntarte si habÃas fumado algo, pero no, no, veo que te entusiasmas asà con naturalidad. —suspira y estira su mano para bajar suavemente el dedo levantado— Aún asÃ, es una horrible costumbre.Â
¿Qué demonios es todo esto?
Por supuesto que no sabes —dijo con decepción, agachando la mirada y soltando una carcajada sin humor. Esperaba que tuviese razón, que aquello acabase de una vez por todas—. ¿Y mientras tanto qué hago? ¿Espero hasta que el idiota se canse de jugar con mi miedo? No está en ti el ayudarme, es sólo que… OlvÃdalo. No debà decirte esto.
¿Por qué no está en mi ayudarte? Porque no puedo hacerlo, ¿No? —Bajó la vista, conteniendo su enojo. SabÃa que no era capaz de protegerla, pues no habÃa sido capaz en su momento, pero odiaba que ella lo pensase— No hay nada que temer, Leventis. Solo dime si los mensajes se repiten, ¿Está bien? Y ni pienses en salir sola por la noche, o volver sin compañÃa a casa.
(...)
Pues resulta que no te conozco y no tengo mÃnimo interes en hacerlo… —Rodeó los ojos al escucharlo.— Imagino formas en las nubes, ¿vale?
No te invitaba a que lo hagas —levantó la cabeza y observó al cielo por unos segundos—. Todas tienen forma de nube. Y.. ¿La posibilidad de buscar algo productivo que hacer nunca cruzó tu mente, verdad?
(...)
De hecho, sÃ, lo haces. Vete. —Murmuró sin apartar la vista del cielo.— O quédate y no molestes, las dos opciones son válidas.
No. Si tuvieras el gusto de conocerme sabrÃas que ninguna de las opciones lo son —la observó extrañado—.¿Qué se supone que estás haciendo?Â