kasperferrer.
El masculino se quedó tumbado en el suelo y después de algunos minutos, se sumergió en un profundo sueño, mas la caminata de un individuo hizo que despertara inmediatamente. —¡Mierda!, ¡me asustaste! —Dijo sin poder controlar el volumen de su voz.
Distraído andar, inmersión de raciocinio en melodía trazando cóclea, período de esparcimiento dedicado a conocido recorrido, recovecos y maleza un consolidado plano en memoria, pretéritas visitas en mente. ‘ ¡joder! ’ tropezar precede vocablo, inesperada colisión de figura contra hierba. ‘ pues, quizá, no deberías tomar tu puta siesta en medio del camino si no quieres asustarte, ¿hm? ’












