Gracias a los que mandaron mensajes y se preocuparon por mí. Estoy bien, gracias a dios. En el km 25 mi rodilla izquierda dijo basta. Venía corriendo cómodo para las 3h05m y empecé a sentir un pinchazo muy agudo en los ligamentos cruzados, que no me dejaba doblarla. Al principio trate de no darle bola, pero comenzó a hacerse insoportable. A partir de ahí, corrí los últimos 17 km prácticamente sin poder mover la pierna izquierda y con muchos calambres en la derecha por el esfuerzo. Supe que el tiempo se me iba a ir muy arriba y procuré intentar disfrutar a pesar de que la mente por momentos me jugaba una mala pasada. La verdad, se me hacía difícil pero sabía que había venido para esto: llegar a la meta más allá del tiempo y recibirme de maratonista. Sentí miedo de no poder seguir y una angustia e impotencia impresionantes, pero sabía que cuando doblara en Columbus Drive la alegría y el desahogo serían muy grandes. Y que estaría esperándome mi mayor premio en esta vida: mi novia. Y así fue todo, a pesar de los calambres, el dolor y los pensamientos negativos; y después de correr como pude 42 kilómetros. Mi tiempo final fue de 3:58. Nunca sufrí como hoy, pero tampoco nunca había llorado como hoy. Quiero decir que soy el hombre más feliz de la tierra. Hoy salté el muro. Quienes hayan corrido un maratón saben de qué hablo. Hoy cerré un ciclo, di vuelta la página y me animé a enfrentar un reto que nunca podría haber imaginado. Esta carrera marcará un antes y un después en mi vida. Debuté con una parada difícil, pero así es el maratón. Así es la vida. Llena de desafíos, llena de obstáculos. Después de todo, lo que nos define es la capacidad de superarlos aún con las dificultades. Ahora sí: soy maratonista 😊 (en Chicago, Illinois)














