¿Cómo le explicas a alguien que no está solo? ¿Cómo espantas ese caos mental? ¿Cómo? Ojalá pudieras, ojalá tuvieras el poder de encontrar esa fórmula, desintegrar los colores, la naturaleza, la superficialidad que recubren los lentes que se colocan todos, la esencia de cada mínima cosa… Tan solo para rebuscar una verdad que ni siquiera está escondida. ¿Cómo puedes meterte en la cabeza de un ser que se siente invadido por una mentira llamada “soledad”? ¿Cómo te metes en su piel para inyectar en sus venas una dosis de paraíso? ¿Cómo proyectas en los ojos de alguien que ya no quiere ver, la belleza de la vida, lo bonito que es sentirse vivo? ¿Cómo es que alguien que ha conocido la felicidad piensa siquiera en escudriñar los laberintos de la tristeza? No hay sitio que le haya sido oculto, porque todos sus niveles son gratis, están desbloqueados, no es que no se pueda sorprender uno de golpe con un momento lindo dentro de éste círculo, pero, en la felicidad desde luego, es mucho mejor. El asunto es que sencillamente no puedes, sin importar lo que hagas, mostrarle a alguien que no está solo. Tendrías que darle excusas de porqué se siente así, y eso conllevaría a explicarle que eso se debe a estar envuelto en un sistema crónico de falsedad y engaño, sistema cuya envoltura es impenetrable, solo quien está dentro tiene el valor de romperle; lo cual, es básicamente irónico y muchas veces cruel, porque desde adentro, simplemente no tienes razones para salir, no quieres quebrar la barrera que te separa de algo, porque en realidad, no sabes qué hay después, no tienes idea, y procuras no pensar en ello, pues, la verdad solo quieres quebrarte a ti mismo, porque según tu burbuja mentirosa: estás solo, y a nadie le gusta existir para estarlo. ¿No es así?
Por eso digo, ojalá pudieras.
Pero, no. En vez de eso, debes quedarte a un lado, viendo cómo un engaño te arrebata lo más preciado de su mirada, lo más maravilloso de su vida, de su ser. El caso es que, sin que nadie lo sospeche, eso también te está arrastrando consigo, y lo peor es que, estarás en su mismo círculo, te unirás a su mismo sistema, caminarás por los mismos laberintos, te insertarás a los mismos niveles, pero, ¿te digo qué? Jamás vas a encontrarlo, nunca vas a toparte con él, porque precisamente de eso se trata querida, de estar completamente aislados el uno del otro… Solos.