“Es una idea un poco romántica; quizás sea cierta, pero no voy a insistir, Thea.” Y es que quizás más allá de adjudicar aquella decisión a un creciente orgullo que le impide volver a repetir palabras, era el hecho de que estaba agotado y temía terminar herido. Sentía que seguir insistiendo sería como meter el dedo en una herida abierta, ya no estaba para esos juegos. Deja caer un suspiro a medida que cruza sus brazos y observa a la menor, escuchando las palabras ajenas. No son ideas nuevas, muchas personas ya le han recriminado aquello. “Lo sé. Para ambos lados es lo mismo. He sido testigo infinitas veces.” Y silencio, intuye que quizás no es el mejor momento para hacer una reminiscencia hacia sus propias experiencias, manifestaciones pacíficas que terminaron en represalias que no tenían justificación alguna. “Es curioso como he escuchado a muchos de ustedes admitir que el sistema no es bueno, que no se sienten capaces para gobernar una nación. Y está bien, es válido cuando es ridículo retroceder hacia una forma de gobierno que se basa en la herencia y una suerte casi divina.” Carraspea, no pretende alargarse, tiene cosas que hacer ¿pero cómo no emocionarse cuando habla de estos temas? “El tema es que en vez de solo aceptarlo deberían tomar el peso que tienen en él e intentar hacer un cambio, como mínimo.” Observa las facciones de la canadiense, concluyendo que sería una mala idea administrarle más alcohol considerando que sus escoltas se encontraban a una puerta de distancia. “La tragedia del desarrollo.” Amarga risa que toma posesión de sus facciones, recordando los textos leídos cuando era más joven, cuando recién empezó a crecer la chispa de una disidencia dentro de él. “Siempre los inocentes son los que sufren, claro. Pero la farsa está en que no solo sufren en estos casos, en las revueltas, diría que ahí es donde está la menor cantidad de víctimas. No cuando estamos sumidos en un sistema donde la clase gobernante ¿entiendes lo anticuado que eso suena?” Se interrumpe con una pequeña risa. ”pierde su tiempo en eventos de poca relevancia, en vez de velar por un bien común o de, como mínimo si tanto alegan de que no se creen capaces de gobernar, instruirse un poco. No cuando hay personas que con suerte llegan a fin de mes, cuando la educación no es universal, no es un derecho sino otro medio para lucrar, y si bien el capital de los países se supone va en aumento, también lo va la desigualdad social; porque a fin de cuentas es un sistema hecho para beneficiar a unos pocos y ahí están las víctimas, marginadas sin nadie que les llore día a día.” No nota como a medida que habla su voz sube levemente de volumen. Probablemente sea imprudente, puede notar los ojos de las mesas cercanas. Muerde su labio, niega con su cabeza, debe calmarse. Exhala, intentando despejar la mente. “¿Terminaste?” Haciendo alusión a la copa que carecía del vino que no hace mucho le había servido.
escuchó con atención los argumentos que el mayor proponía. y lo entendía, o por lo menos intentaba hacerlo. el problema era que sus mentalidades eran diferentes, por el simple hecho de que habían crecido rodeados de ideales contrapuestos. dorothea no quería ver a los demás sufrir, pasar un mal rato, nunca lo había querido. pero al mismo tiempo, sabía que desde su lugar era prácticamente imposible cambiar todo un sistema. los planteos de kaspar no carecían de sentido, por lo cual no fue capaz de retrucar a nada de lo mencionado, o interrumpirlo. de alguna manera, el alemán había perdido todo de un día a otro, a excepción de sus creencias, por lo que no tenía intención alguna de impedirle aquello también. asintió ante su última pregunta, moviendo la copa hacia un lado, siendo consciente de que debía dejar de beber, pero aún no había decidido si lo haría. “no voy a decir que algunas de las cosas que dices son ciertas, pero... estás hablando con la persona incorrecta.” relamió sus labios, sintiéndolos resecos, pero el deje del sabor al vino presente aún. “he sido excluida de la política desde el día uno —al no ser parte lo único que tengo son las opiniones, lo que los demás dicen, lo que puede verse en la superficie... y eso no es suficiente. porque no es lo mismo lo que yo veo, que lo que ve alguien que trabaja todos los días para llevarle comida a sus hijos. y lo entiendo.” claro que lo entendía, quizás era algo ignorante, porque la habían forzado a serlo; pero no era estúpida. su tdah había provocado que desde un principio la calificaran como incapaz de gobernar, a pesar de que sus hermanxs estaban primerxs en la sucesión, incluso aunque ellos no tomaran el lugar por la razón que fuera, la menor de los levangie había sido prácticamente despojada de ese derecho por su condición mental, por lo que nadie nunca realmente se propuso enseñarle algo con lo referido a la política, y ella, incapaz de leer un libro, tampoco había aprendido. y no, no era una manera de defenderse a sí misma, sino que era la realidad. “¿voy a verte de nuevo?” inquirió, poniéndose de pie y tambaléandose al instante, por lo que se sujetó de manera inconsciente del brazo europeo.