No sé si esto cambie o si se vaya a quedar así, quizás empeore, quizás mejore. La ansiedad me mata porque no puedo aguantar la espera de saber qué pasará. El futuro me mata, no me gusta esperar y tampoco sentirme presionada a algo que no quiero ser. Pero si quiero que las cosas avancen bien, que lo imaginado se vuelva realidad. Y ahí está el problema, la imaginación abunda en demasía y no me gusta vivir todo el día en mi cabeza.














