...
—¿Y por qué no habría de hacerlo? —cuestionó, entrecerrando los ojos—. Pues aburre en cierta medida oír las mismas cosas cientos de veces, necesitaba una especie de respiro —finalmente contestó—. ¿Y tú?
─ Yo... no lo sé ¿debe haber una razón para escapar de las clases de Greylight? ─ rió sin ganas y volteó a verla.─ Digamos que... no me gusta sentirme como prisionero todo el tiempo.
















