Posnacional: el performance del reencuentro.
Lucero Velasco entrevista al artista y escritor chicano Guillermo Gómez-Peña sobre su proyecto binacional de performance titulado Posnacional.
A partir del pasado febrero del 2014 se llevan a cabo en México una serie de jams entre artistas nacionales y posnacionales de distintas generaciones y oficios, curada y dirigida por Gómez-Peña. Estos “Reencuentros” acontecen cada dos meses en distintos estados de la República y forman parte de su ambicioso proyecto Posnacional, el cual es apoyado por CONACULTA a través del FONCA. En esta conversación el artista aborda las diferencias entre la cultura del performance en Estados Unidos y México, y denuncia el egoísmo de su generación.
LV: ¡Locazo! ¿Ya andas por aquí otra vez? Veo que estás al pie del cañón con el proyecto que estás desarrollando en estas tierras.
GP: Ya ves, voy y vengo. Y de paso, me vengo. Soy Sísifo ranchero.
LV: Cuéntame, ¿qué diferencias notas entre la cultura del performance de aquí (México) y la de Estados Unidos?
GP: Muchísimas… En México hay definitivamente más fuerza creativa, más valor y locura, pero honestamente, veo menos profesionalismo. Aquí el mundo del performance es totalmente silvestre. En Gringolandia hay una cultura muy desarrollada de cuatro décadas: existen espacios, festivales muy establecidos, revistas especializadas, conferencias y encuentros. Pero les falta chile y veneno, ¿mex-plico?
LV: ¿Te parece que los gringos son demasiado serios?
GP: No, simplemente creo que las habas ya no se cuecen ahí. La cultura del aislamiento y el temor que impera desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 los ha hecho perder su filo. Las propuestas de arte experimental más innovadoras, hoy día, vienen de la Región 4.
LV: ¿Y por qué dices que somos silvestres aquí en México? ¿Qué has observado?
GP: Aquí hay muchísima actividad performática, tanto en la calle como en el mundo del arte, pero no está conectada entre sí. Constantemente se llevan a cabo actividades de performance pero no se acumula una memoria… No hay lugares, bares ni publicaciones establecidos para que los performeros se encuentren regularmente y compartan ideas y propuestas. La información solo se comparte por internet. Digamos que aquí, cada chango a su mecate, o sea, cada quién en su página de facebook.
LV: Pero esta situación no es gratuita. Debe haber razones importantes por las cuales los artistas no generan una cultura del performance. Quizá es por la búsqueda desesperada de prestigio o de apoyos económicos ¿Tú qué piensas?
GP: Es complicado mi loca: Por un lado la tradición del teatro y de las artes visuales nos pesa mucho y el performance es muy ninguneado por los intelectuales y los artistas con mayúscula. Pero además los mexicanos somos muy viscerales y anarcos. No nos apoyamos entre nosotros. Tan pronto alguien comienza a destacar, los demás le cortan las alas. Es como la pinche fabulita esa de los cangrejos que quieren salirse de la cubeta y los demás no los dejan.
LV: ¿Y entonces?
GP: Para protegernos de este “anarquismo visceral” y de la grilla cotidiana, tendemos a formar mafias y clicas identitarias. La cultura aquí es como el narcotráfico: hay cárteles mayores y menores, y andan todos contra todos en busca de control bio-territorial. Los que más sufren son los jóvenes que no logran acomodarse pronto. Tu generación está muy desamparada.
LV: ¿Por quién, por los artistas de tu generación?
GP: En gran medida. Con contadas excepciones, los artistas de mi generación en México están demasiado preocupados por sus carreras, sus pequeños cotos de poder y sus becas. Y la neta, no apoyan a los jóvenes. Cuando yo regreso a México con mi tropa La Pocha Nostra, los chavos se acercan a nosotros y nos platican. Entonces me doy cuenta de lo huerfanitos que están ustedes y me preocupo muchísimo por esta brecha generacional.
LV: ¿Y tú haces algo para resolver esta situación?
GP: Yo quisiera fungir como madrina, como puente. Para mí lo más importante en este momento es apoyar a los artistas jóvenes. Este es mi proyecto político en México: abrir espacios críticos para el arte experimental y generar colaboraciones trans-generacionales. También se trata de ayudar a los posnacionales a que puedan regresar y colaborar con ustedes. La ventaja es que, como soy pocho y vengo de afuera, gozo de cierta neutralidad política y me llevo bien con casi todas las clicas.
LV: ¿Qué diferencias ves entre estas dos generaciones de performeros que mencionas?
GP: Muchas. Para empezar, la piel… a nosotros ya se nos empieza a colgar y además se nos están cayendo los dientes (risas). No, pues… (reflexiona un rato) nosotros somos vampiros y ustedes son mas bien techno-zombis… Nosotros somos robots en proceso de ciborgización y ustedes en cambio ya nacieron cíborgs.
LV: ¿A qué te refieres exactamente?
GP: Ustedes transitan con mucho mas facilidad entre el espacio virtual y la realidad social… Las identidades étnicas y de género son mucho mas fluidas en tu generación, y por lo mismo gozan de más libertad creativa… pero en general, yo he observado que carecen de profundidad y reflexividad. Nosotros aún leemos libros, ustedes consultan Wikipedia. Nosotros todavía conversamos por horas; ustedes ya solo textean… ¿estoy exagerando? (risas).
Pero más que las diferencias generacionales que pueda haber, la onda es que trabajemos juntos en proyectos muy bien producidos donde las jerarquías sean inconsecuentes.
LV: ¿En eso consiste el proyecto de los “Reencuentros” entre “nacionales” y “posnacionales” que organizas cada dos meses en distintos estados de la República?
GP: Precisamente. Me interesa saber qué sucede si juntamos a artistas experimentales de ambos lados de la frontera y de tres generaciones a colaborar intensamente por una semana, comparando nuestras propuestas estéticas e intereses políticos. Acaso es posible crear espacios comunes de coexistencia y colaboración a través del performance.
LV: ¿Cuál es tu rol en estos “Reencuentros”?
GP: Ser una simple enfermera. Mi papel es el de mandadero, de sirvienta estética y estilista… En eso ando.
LV: No te pases de humilde. Seguro que también haces otras cosas.
GP: Bueno, claro, también proporciono apoyo filosófico y pedagógico de base. Estoy en plan de servicio. La neta, estoy cansado de la superestrella que me colgaron en la espalda. Ya he probado todos los frutos del éxito, y la verdad, no me saben a nada.
LV: ¿De plano? ¿Qué es lo que te cansa del éxito?
GP: Me aburre el esnobismo del mundo del arte con mayúscula. Me abruman los protocolos y los piropos excesivos. Soy contra-culto de corazón y rasposo de trato. Además no sé mentir ni lamer culos. Prefiero ser un insider ocasional y mantener un diálogo respetuoso con todos, pero a distancia.
LV: ¿Pero nunca has dependido del establishment? Es que muchas veces los artistas son bastante incongruentes. Se dicen muy de izquierda, muy rebeldes, y a la mera hora no podrían sobrevivir sin lo que les da ese mundo del arte con mayúscula.
GP: Claro que yo también dependo de las instituciones culturales. Who doesn’t, chingao? ¿De qué otra manera podría uno sobrevivir? Pero... (después de una larga pausa, continúa) uno debe saber bailar con el diablo para no quemarse en las llamas. Lo importante es, por encima de todo, mantener la integridad y el control de tu obra, y nunca, NUNCA creértela. Abogo por la tercera vía: ni darling culipronto ni automarginado radical; sino ser un insider/outsider al mismo tiempo…por delante y por detrás…
LV: No me alburees, canijo. Oye, y ¿cómo es el proceso creativo de los “Reencuentros”?
GP: El prototipo de cada “Reencuentro” es sencillo y muy funcional. Para cada proyecto seleccionamos a tres “nacionales” y a dos “posnacionales”, o sea, mexicanos o chicanos que vivan fuera del país. Como soy frikoide, me interesan los artistas con lenguajes artísticos híbridos y extraños, los más rebeldes y experimentales; me interesan los artistas que no son parte del establishment chilango. Me interesa la producción artística de los otros Méxicos.
Juntos trabajamos sin parar por tres días en un estudio para generar material de primer orden. Durante esos días se revisa y re-trabaja el material individual. Lo limpiamos, lo analizamos críticamente y luego, creamos una estructura novedosa capaz de contenerlo y presentarlo. Al cuarto día tenemos una sesión fotográfica con invitados de la comunidad artística local para desarrollar una memoria visual del proceso y al quinto día por fin tenemos una presentación abierta al público. Se trata de un jam muy locote en el que co-existen el performance, la danza, la poesía slam y la música electrónica.
LV: ¿Cuántos “Reencuentros” van?
GP: Hasta ahora dos. El primero fue aquí en el DF en el Ex Teresa y el segundo en Querétaro, con el doble patrocinio de la Universidad y del Museo de la Ciudad. Los resultados han sido tan chingones y los públicos tan jaladores que ya nos están invitando a varias ciudades del país. Ya tenemos invitaciones para generar “reencuentros” en Oaxaca, Mérida, Campeche, San Cristóbal, San Miguel Allende, Guadalajara y Chihuahua.
LV: ¿Algún momento memorable?
GP: En Querétaro la presentación final coincidió con el día contra la homofobia. Una de las muchas acciones que llevamos a cabo esa noche fue oficiar “bodas express” entre gentes del mismo sexo. Se trataba de un gesto simbólico en apoyo a las comunidades LGBTQIA locales. El público se volvió loco. Todos querían casarse.
LV: La verdad, me extraña que Gómez-Peña apoye al matrimonio.
GP: No, aclaro: no estoy a favor de ningún tipo de matrimonio. El matrimonio para mí es una institución decadente que ya no responde a la complejidad y naturaleza experimental de las nuevas relaciones humanas. Pero lo que hemos visto es que, utilizando el formato de las bodas al mayoreo, y dándole una estética camp de pueblo chico, el público se las cura. Por más machines o tradicionales que crean ser, todos se avientan a casarse con gente del mismo sexo. Esto le da centralidad temporal y empowerment a las comunidades de diversidad sexual locales, sobre todo en ciudades donde ellos son acosados y maltratados con regularidad.
LV: ¿Quieres agregar algo?
GP: Me preocupa que en este proyecto del “regreso” la actitud de los artistas mexicanos hacia mí cambie. Una cosa es el Gómez-Peña pocho como hijo pródigo y visitante ocasional, y otra cosa es un chilango más compitiendo por atención y oxígeno.
LV: Explícate.
GP: O sea, una cosa es el turismo y otra la migración. (Se ríe a carcajadas).