AMOR NO ME SUELTES NUNCA.
Hace unos meses atrás subimos a un avión y emprendimos un viaje hacia el país de la felicidad, y que lindo es recorrer cada rincón de éste país junto a vos. Que lindo es poder sobrevivir a las guerras. Es bonito pensarlo, todo comenzó con una amistad que se fortaleció con el tiempo, con la confianza, con esas cosas que nos hacían reír a los dos, con esa película que tanto nos gustaba, con esa canción que ambos amábamos. Y luego llegó un día especial, que jamás me imaginé que sucedería y aún así nunca lo olvidaré: Un silencio profundo, una larga charla y un “me gustás” inesperado; era éste el comienzo de una larga y bella historia. Atravesamos barreras que hoy en día pocos pueden atravesar: la distancia. Y no me refiero a esa que se mide por kilómetros, sino a la amarga distancia que hubo entre nosotros por culpa del orgullo. Pero estamos acá ahora, y eso es lo que me mantiene cada día más viva. No me importa nada más, sólo necesito que vos y yo estemos bien, bien juntos, bien alegres, bien firmes, ¿lo sabés, no? ¡TE QUIERO! Mirate, amor, eras mi sueño y ahora sos mi realidad. Y sólo te pido una cosa, quedate conmigo siempre y jamás me sueltes.