Caos
Ella era más un caos que persona y tenía más de tsunami que de mujer.
Era un desastre que desordenaba instintos y una loca que violaba a la ética.
Ella no era mi novia, no era mi amiga, era un perfecto intermedio, que sabía cómo doler.
Se le iban los besos, se le perdían, andaban equivocados porque no acababan donde decía, tampoco donde debían.
Al juntar sus rodillas con el piso, me enseñaba otras maneras de usar la boca con más intención que atención.
Y de todas las maneras de decir adiós, escogió la peor: Decidió decirlo sin decir nada.
Se perdió como se fugan los cabellos, por todas partes a todas horas.
Recuerdo a esa mujer más como caos. Y no dejó de ser mujer, pero tampoco de ser tormento.
-Lex O. Basurto

















