Y pensar que en tan solo en un parpadeo todas sus aspiraciones, todos sus sueños, todo se vino abajo.
Pasó de sentir un insufrible dolor a una mínima tranquilidad, no llegaba al estado de paz. Aquel calor corporal fue reemplazado por un incomparable frío.
¿Acaso estaba pasando lo que ella creía?
Inmediatamente abrió los ojos ¿Acaso la estaban cargando? Pero no sentía nada ¿Y por qué se miraba si su cuerpo aún seguía echado? Y sus familiares ¿Por qué todos tan serios? A la única que veía dolida era a su madre. Dolía, un poco, por alguna razón, se sentía incapaz de abrazarla.
Se resignó, solo se cruzó de brazos, viendo como dejaban uno que otro arreglo floral y se iban.
¿Que podía pasar?, solo miró a sus alrededores, suspiró pesadamente con un semblante serio.
No se lo iba a perdonarJamás
Pasaban los días ¿Que día era? ¿Lunes? ¿Martes? ¿Miércoles? Quizá pueda ser jueves, no importaba ¿Acaso había motivo?
Decidió echar un ojo al exterior, llevándose como siempre una desilusión con el triste paisaje que sus ojos le brindaban.
Escuchó unos pasos, aunque era imposible de creer, la alegría se apoderó por milésimas en su ser, dejando escapar una sonrisa que solo ella era capaz de ver. Una extraña presencia, por así decirlo, hizo que sus “acompañantes” volvieran a murmurar, pero esta vez con júbilo.
Lo sintió, claramente sintió como alguien se colocaba frente a su lápida ¿Acaso eran sus padres? ¿Amigos? ¡Por fin alguien la visitaba!
Escuchó una femenina voz completamente nueva para ella pronunciar su nombre, Jessica se extrañó, pero antes de recapacitar sobre la situación, sintió un jale acompañado por una luz morada
¿Que demonios estaba pasando?
Se resistía a salir, no estaba dispuesta a que otro mocoso intente “convocarla” para esos juegos, no estaba de humor. Pero al mirar de reojo, se encontró con una joven menor a ella, quien rogaba su presencia de la manera más dulce posible ¿Como resistirse?
Tomó aire y decidió mostrarse frente a la joven.
Fue extraño…Hasta para ella.
Aquel rencor que tenía hacia sus conocidos desaparecieron con tan solo verla, sintió una calma única. Sonrió al borde de las lágrimas (claro, se cuestionó si era capaz de hacer ese tipo de cosas) pero no le importaba, era feliz…Maldición, era feliz.
❝ Ho-Hola ❞ atinó a decir colocándose de rodillas al igual que ella.
Alzó lentamente la vista al notar una silueta frente a ella, aquella silueta iba dando forma hasta que una esbelta joven de celestes cabellos se posicionara en su delante y la salude.
Sonrió lentamente, la abrazó de impulso sin pensarlo, pero algo ocurría. Había algo en ella diferente a los demás.
Si, era raro tener una especie de contacto físico con un alma, pero Hana lo tenía…El problema era como una “carga” en todo su ser, como si no fuera completamente…
Bueno, estaba completamente segura que sus “amigos” no eran tan felices…Pero ella…Ella era atormentada ,mejor dicho…Alguien se había encargado de su final.
Se alejó, ocultó su rostro de intriga y la cambió por una sonrisa, la mejor. Sabía que ella estaba feliz por verla, sabía que quizás nadie la había ido a ver y que visitarla le hacía bien.
-Hola. Mi nombre es Hana, un gusto Jessica…¡Es un bonito nombre! Tan bonito como sus ojos
Abrió los ojos como platos sin dejar de sonreír de forma nerviosa ¿Había dicho eso? Inlcuso los mismo espíritus a su alrededor dejaron de hacer lo que hacían para clavar su mirada en ella.
Buscó una salida rápida. Se puso de pie, sacudió la falda y rascó su nuca esquivando su mirada para darse cuenta que el sol ya se estaba ocultando. Sus ojos tomaron un singular brillo con tan bello paisaje, el hermoso atardecer, la perfecta combinación entre naranja, blanco y amarillo.
-Mire Jessica ¿Acaso no es hermoso? Mira las nubes…Son tan…
No completo de hablar, algo ocurría.
Miró de reojo a la de cabellos celestes, su pecho emanaba el brillo morado al igual que en su pecho ¿Que pasaba? Jamás había ocurrido eso. Desvió la mirada con un poco de pena pues era incapaz de explicarle que sucedía.
“Miren” “¿Acaso antes había ocurrido algo parecido?” “Jamás”
-Ba-Basta chicos…Esto es serio-terminó susurrando.
Se apresuró en tomar su mochila, buscó una pequeña libreta en donde estaba escrito eso, pero jamás se había dado la molestia de seguir con los capítulos.
-N-No se preocupe…Esto se arreglará ¡Ya lo verá!
Comenzó a ojear la libreta con desesperación, aquel brillo dilataba cada vez más haciendo que un pequeño dolor comienze a invadir la zona ubicada, haciendola gimotear hasta quejarse a regaña dientes.
Cada segundo era un calvario, un dolor de cabeza comenzó a invadirla, con estos, una especie de Flash-Back en donde veía a Jessica en una especie de cueva…Como una sensación Déjá vu, sintió las ganas de empujarla hacia otra dirección alejada de ese vacio, pero cuando estaba por hacerlo, vio como otra persona la empujo, haciendo que esta caiga y por efecto, muera.
“¡Hana!” “¡Hana!” “¡Pequeña!”
Como cuestión de magia, aquel infernal dolor de cabeza y recuerdos se esfumaron, miró el libro y volvió a mirar a Jessica, por lo menos sabía como había muerto.
Pero, por favor. Aquella joven estaba tan perturbada que eso no podía ser la razón de su fastidio. En ese mismo camposanto habían almas con muertes más trágicas pero con una paz envidiable…¿Y ella?
Cerró el libro lo más rápido posible y tragó saliva, sonrió nerviosa y maldijo entre dientes.
Buscó la mirada de Jessica, guardó el libro y se apresuró en tomar su mano. Sin dar explicaciones, se despidió de sus amigos, estos le sonrieron y volvieron a sus lápidas. Ella solo siguió caminando hasta detenerse frente a la gran puerta del cementerio.
Soltó su mano, bajó la mirada y se mantuvo así por segundos.
-Yo…Yo se como murió…Y se el por qué de este brillo.
Metió la mano en uno de los bolsillos de su mochila, sacando una hermosa aguamarina en forma de estrella, lo estiró hasta el punto en donde esa joya rozara con la nariz contraria.
-meteforis dominus ventium-susurró
Automáticamente, la joya absorbió a Jessica. Hana sonrió, lanzó el objeto y lo volvió a tomar.
Sabía lo que tenía que hacer, tenía que dirigirse a su casa y dejar que Jessica conviviera con ella por esa noche debido a que, inconscientemente, ella eligió a su persona como “compañero inseparable”
-Bien, esto será algo nuevo…Espero que todo salga bien-pensó para si misma mientras caminaba a paso ligero a su casa.