Ante aquella declaración, no pudo hacer otra cosa más que soltar una carcajada divertida. No parecía que ella estuviera bromeando, pero se le hacía gracioso. Arqueó una ceja. “Esas son las palabras más honestas que me han dicho en todos los años que llevo en este mundo” comentó, dedicándole una sonrisa divertida a la muchacha. “Entonces, ¿debería ser pelirrojo o quizás teñirme el cabello rosado o azul?” le preguntó. “Me gusta más el azul”.
Sonrió de medio lado, era la primera vez que veía a alguien tomarse sus comentarios de tan buena forma. Hazel declaró de inmediato que el chico le agradaba y que intentaría controlar su honestidad -en el caso de que en verdad fuera a decir algo ofensivo-. “Blanco, creo que te verías genial con un blanco platinado”.

















