con un poco de vergüenza, se acercó a quien había estado observando momentos atrás, se le podía ver en las facciones cierto deje de angustia que a la castaña le ablandaba el corazón. hasta se había tomado la molesta de cortar una margarita de los canteros en el parque, incluso cuando aquello iba en contra de todos sus principios. “aquí” se la ofreció, extendiéndole la mano al mismo tiempo en el que ofrecía una sonrisa tímida por la propia inocencia en su acto. “¿suficiente para robarte una sonrisa al menos?”
definitivamente la toma por sorpresa. si en algún momento ha parecido cachorro recién abandonado, es porque el último mes el trabajo no había ido tan bien como de costumbre y su cabeza no podía parar de hacer cuentas, pensando qué deberían privarse por unos días en casa para los cuatro no estar tan apretados de dinero. “eh...” cree entender las intenciones ajenas y por eso no duda en aceptar la flor, “bueno, me hubiese servido mucho más un cheque o una hamburguesa con queso, pero igual gracias”.















