Escribi miles de cartas para ti en mi mente
Cada vez le costaba mas estar lejos de Frank en la gira. Lo miraba y no dejaba de sonreír como idiota enamorado ¿Por que dejaría de estarlo? Seguia siendo el mismo enano qué vio aquella vez en Jersey tocando la guitarra como si no hubiese un mañana, dándolo todo en el escenario con el mismo corazón y la misma energía que lo veía ahora. Peor aún, veía la misma gentileza y quiza... No. Tenía que pararse a si mismo. Estaba siendo un ingrato. Pero definitivamente no se estaba imaginando las cosas con esas miradas al finalizar Wembley ¿Cierto? Su corazón comenzo a tamborilear con fuerza desmedida cuando bajaron del escenario. Frank le habia echado de ver el guiño que le habia dedicado. Ambos habían reído. En su mente Gerard habia pensado en millones de maneras de decirle que aun lo queria. Era un idiota cobarde. Asi que al besarlo fue por impulso. En las sombras. Contra la pared. Mierda. Le partió el alma. Sabia que Lindz estaba ahi, en algún lado, pero su mente estaba confusa. Que mierda. Tenía 49, maldita sea. Y aun asi Frank lo sostuvo como desesperado. Necesitado de aire. Y el lo queria. Dios, lo queria.























