Ella era una chica con una mirada triste pero a la vez dura. Una chica con ilusión. Una chica con sueños.
Ella era una chica que había besado sus heridas, abrazado su alma y conquistado su corazón.
Una chica empoderada con ganas de ser ella y de vivir como siempre había querido.
Tenía la piel blanca y cicatrices negras.
Tenía una sonrisa que juraba que todo iría bien
Tenía un brillo que daría luz al camino más oscuro.
Tenía ganas de luchar por todo y por todas.
Ella tenía una mirada dura y firme. Que transmitía seguridad.
Tenía las manos marcadas por recoger sus pedazos.
Porque ella había estado rota, muchas veces y de distintas formas.
Algunos locos se atrevieron a querer quererla. Algunos locos creyeron que podrían calmarla.
Algunos locos quisieron ser parte de ella.
Era indomable, dura e imponente.
Era dulce e intensa, era ella misma, con toda su seguridad y todo el amor hacía sí misma que le cabía en el corazón y eso volvía loco hasta al más cuerdo.
Era una rosa llena de espinas. Preciosa pero peligrosa.
Una chica a la que sería imposible dominar. Jamás. Nunca más.
Una soñadora que volaba bien alto.
Una luchadora, una defensora de la libertad, una mujer con todas sus letras.
Ella estaba por y para ella. Para cuidarse y respetarse en aquel mundo de hombres.
Era una loca atrevida que gritaba con orgullo “soy mujer y libre” después de vivir que se le juzgara por ser mujer y se cuestionara su libertad. .
Ella no escondía sus cicatrices. Pero tampoco contaba todas sus historias.
Y eso que era y es, una chica cargada de historias, de momentos, de noches en vela, de pesadillas, de miedos y de marcas con las que se podrían escribir libros.
Una chica cargada de sueños, de esperanza y de ganas por vivir.
Una chica cargada de emociones. Una chica con voz y con las cosas claras.
Una mujer con todas sus letras.
Capaz de volver a amar. capaz de dejarse llevar otra vez, una mujer, capaz de todo.
Era una mujer con un par de ovarios.
Una mujer que había resurgido de las cenizas. Una mujer que había reconstruido su corazón y su alma, que había secado sus lágrimas.
Una mujer que volvió a levantarse para dar voz. Para vivir. Para sonreír.
Una mujer que había sido hielo y había sido fuego.
Una mujer que había sido sumisa.
Era una mujer cargada de momentos y de recuerdos.
Era una mujer capaz de enamorar al mundo. Una mujer como todas las mujeres. Bella y luchadora.
Loco fuera aquel que intentara creer que sería suya.
Loco aquel que intentara atraparla
Loco aquel intentara someterla
Loco aquel que intentara esconderla.
Porque estaba claro que ningún hombre lo conseguiría nunca más.
Porque esta mujer, como todas estaba hecha para vivir riendo, para soñar volando y para ser respetada y valorada. Ahora y siempre.