—Siempre, siempre —sonrió mirando al gatito. —¿Crees que te dejen quedártelo en Harvard? Eso serÃa increÃble, ahora lo que me pregunto es de dónde sale un gato en medio de un campamento…—entrecerró los ojos y soltó una risita.
―Sinceramente, no lo sé, Bri. Esperemos que sÃ, ya que me encantarÃa quedarmelo, pero sà no es asÃ, me lo quedaré igualmente. Pero tendrás que ayudarme a esconderlo. ― replicó, mientras la apuntaba con un dedo ― Bueno, me lo pregunto también, pero qué va... Está aquà ya.










