Querida Musa, sería un placer embriagarme cada noche en las profundidades del aroma de tu piel, piel de azahares inmaculada perfección, aquella piel que es tentación, para este inocente pecador.
A mitad de la noche, te besaré sutilmente y luego con frenesí, iré bajando rumbo por tus cordilleras, como queriendo desgarrar tus vestiduras, para sentir tu piel junto a la mía.
- Ann


















