not today, honey, not never.
Hoy es uno de esos días en los que te levantas con el pie izquierdo. Uno de esos días en los que te replanteas un montón de cosas sobre tu vida, esa vida de mierda que te tocó vivir. De esos días en los que buscas mil maneras para distraerte de tus pensamientos, pero estás ahí, con cara de nada, tratando de zafar para que nadie se de cuenta de que estás rota por dentro y te vas consumiendo, poco a poco, como un cigarrillo que no dura más de cinco minutos en la mano. Y te fumas uno tras otro, porque te gana la ansiedad, te gana el miedo, el desprecio hacia vos mismx, la soledad, la decepción, y la depresión. Es de esos días en los que te preguntas para qué mierda viniste a este mundo si te pasa una cosa buena y al rato volves a dar cinco pasos para atrás.
La felicidad es un momento que simplemente pasa como una estrella fugaz por nuestra mente, pero siempre volves a sentir lo mismo. Siempre volves a sentirte vacíx, sin ganas de nada, queriendo encerrarte en una burbuja que no deja salir ni una palabra de tu boca que no sea lo justo y necesario. Te preguntan, ¿como estás? Y vos decís que estás bien, que es sólo un mal día, pero no. Es una mala vida, una que no mereces, porque más allá de todos los errores (humanos y comunes) que puedas llegar a cometer; sabes que no es bueno lo que pasa. No es bueno que te cruces con alguien y sin que te haya hecho nada te la agarres con esa persona. No es bueno pasarte los días fingiendo estar bien, piloteando situaciones porque sabes muy bien que si te sentas a hablarlo con alguien las lágrimas van a salir solas y no, no queres eso. No es bueno estar solx, encerrado en tu casa, sin tener contacto con nadie que te pueda escuchar (aunque vos no quieras, te negas rotundamente a recibir la ayuda de alguien). Y lo peor es cuando buscas ayuda, cuando pedís por dentro: “escúchame, por favor, abrázame, que no estoy bien” pero no podes decirlo, te quedas mudx al momento en que te preguntan qué pasa. Solo sabes contestar, nada, estoy de malas. Pero no es así, te mentís a vos mismx, sabes que te estas engañando y lo haces con los demás también.
A veces me pregunto si de verdad hice las cosas mal, si de verdad me merezco llevar esta vida de mierda que no me permite avanzar nunca. Ya sea por las personas que tengo alrededor, o porque yo misma me pongo trabas en el camino. A veces digo, sí, hoy es mi día, voy a salir a comerme el mundo y que me la sude todo, que nada me puede tirar abajo. Pero siempre hay algo que me tira abajo, que me dice, no te mereces nada. Y solo quiero irme de este mundo. Y no es que quiera escapar de mis problemas, sino que por más que los resuelva nunca elijo bien las salidas, nunca elijo bien a la gente que tengo conmigo, nunca hago las cosas bien. Me la paso trabajando, de acá para allá, para tener lo mío. Y en mi casa, compartiendo momentos con gente que ni siquiera me quiere, y gente a la que ya no puedo ni mirarle a la cara de tanto bronca que me da. Esa misma gente que me hizo vivir una vida de mierda y se queja de mis fallos cuando yo las aprendí de ellos. Pero cuando hago algo bien nunca lo valoran, ni siquiera un mínimo aliento me dan.
Y si no puedo confiar ni en mí misma, ¿cómo podría confiar en los demás? Si pido ayuda y lo único que hacen es tratarme mal, si se me ocurren ideas para avanzar con mis sueños y proyectos y ellos me tiran mierda, ¿cómo se supone que salga adelante? Ni siquiera es que necesito su aprobación, pero nunca viene de más apoyar a alguien por más que una idea no parezca buena. Y no es salir a ahogar las penas en alcohol, es salir a despejar la mente y tratar de olvidarse por un ratito de toda la mierda que te rodea, tratar de pasarla bien aunque sea por un rato, y disfrutar de bailar toda la noche con las personas que se supone que son tus amigxs. Pero ni siquiera eso. Ni siquiera pedir ayuda, ni demostrar que sos débil, porque siempre tu talón de aquiles va a ser el fuerte de ellos para derribarte. Y lo logran. Siempre lo logran.























