Vicios de los procesos pensantes en donde puede haber mucha información valiosa.
Ocho (8) ideas que tu mente debe dejar de hacer, pero antes de deshacerte de ellos debes revisar tus bolsillos, porque al deshacerte de la parte negativa de estas acciones, también te estás llevando de calle algunos aprendizajes.
1. Rumiar: En el terreno psicológico significa tener (o buscar) pensamientos recurrentes, sobre cosas desagradables que han pasado. Pensar en haber dicho o hecho algo diferente. Lo que nos hayan dicho y lo mal que nos hizo sentir; lo que sea, es un sinónimo de volver al pasado para torturarme a mí mismo de algo que hice o que no hice.
A veces confundimos introspección con rumiación, pero la gran diferencia entre estas dos es que la introspección observa, regresa al pasado para ver las cosas y aprender, cambiar fórmula de lo que no funcionó en el pasado para no replicarlo en el futuro, lo cual es constructivo porque se hace desde una perspectiva de aprendizaje. Esto crea planes de acción y te hace cuestionarte, desde la introspección, "¿qué hacer para mejorar el proceso en el futuro?".
La rumiación, por el caso contrario, es solo volver y juzgarse desde las decisiones tomadas en el pasado. Te involucras en una espiral interminable en la que parece que no tienes salida, y sabes que el pasado no cambia, sin embargo, ahí estamos revisitándolo.
Revisa tus bolsillos, ¿puede haber una explicación lógica para haber hecho o evitado esto? ¿qué pasaría si no fuera una forma de equivocación sino una forma de intuición para cuidarme? ¿qué tal que en lugar de estarte criticando pensáramos en alguna justificación? Entendiendo esto puedes mejorar la forma, los procesos y encontrar mejores maneras, más adultas, maduras y alineadas contigo.
2. Descalificar a otros: Revisas una discusión y ves los argumentos que la otra persona te dio y piensas negativamente de esa persona; no es solo una crítica, sino que se vuelve algo pesado de manejar, porque vuelves a ella y sigues pensándola cada que regresas a esa conversación.
Revisa los bolsillos antes de eliminar esta conducta de descalificar a otros porque no estás de acuerdo con ellos, esto va más allá de sentirse agraviado o no te gusten los modos de alguien y casi siempre tiene que ver con que tus valores fueron puestos a prueba cuando viste las acciones de la otra persona, pero es una oportunidad para reafirmar tus creencias o modificarlas, "¿es más importante tener la razón en esta discusión? o ¿puedo ceder por esta persona en particular? O ¿prefiero cambiar el tema?" pero reafirmas, cuando algo te hace tanto ruido tiene que ver con tus creencias fundamentales y tomar las actitudes como personales. ¿Por qué me impacta tanto lo que dice esta persona? ¿Qué me está doliendo o qué está diciendo de mí? Nadie más que tú decide que el estilo de vida es apropiado para ti.
3. Abuso del futuro: ¿Qué tal que esa cosa horrible, improbable PERO posible, pasa? Y armamos un plan B, un plan C y todos los que el abecedario nos vaya dando, por si hace falta. Igual y no lo usas, pero más vale tenerlos. Y otra vez, es un gasto terrible de energía y una ruleta rusa en donde en algún momento algún pensamiento se te va a atorar y te va a llevar a lugares oscuros de tu mente y te va paraliza y entonces todo se derrumba.
Por el lado contrario, el pensamiento al futuro significa que tienes la capacidad de anticipar riesgos, de ver lo que puede ir mal, observar dónde podrían salir mal las cosas, pero discernir entre actuar y paralizarse, genera la diferencia.
Revisa los bolsillos porque si esta ansiedad sobre el futuro y lo que puede traer, que puede ser malo o muy malo, ¿qué pasa si es en realidad para no hacer esa cosa? Puede ser que eso que estás viendo no está tan lejano, y que esa angustia pueda ser una señal para tener un desenlace más satisfactorio.
4. Quejarnos: Lo malo de la queja no es la queja per se, sino no hacer nada con ella. Dejar de quejarte no es necesariamente fácil, nacemos con un cerebro que tiene un sesgo negativo que nos está protegiendo y viendo qué puede salir mal, esa es la parte adaptativa de la queja.
Revisa los bolsillos antes de eliminar la queja; el desagrado es un indicador de un cambio que tiene que ocurrir y no necesariamente estás de acuerdo, porque te va a tomar mucho tiempo, mucho esfuerzo o porque te va a traer problemas a nivel social; entonces, ante la queja, pregúntate ¿por qué le huyes a expresar desagrado por algo? ¿qué piensas que está del otro lado del túnel cuando llegue ese día en el que te dejes de quejar? En otras palabras, ¿cuál es la promesa de la "no queja" en tu vida? ¿sientes culpa al quejarte? ¿qué pasa si lo único que necesita esa queja son pies? Y ¿cómo le pongo pies a esa queja? Pues la gran mayoría de ellas son entorno a cosas que no podemos controlar, pero la otra pequeña parte de ellas sí la podemos cambiar.
5. Hacerles caso a comentarios negativos sobre nosotros mismos: De nuevo, el sesgo negativo; los tomamos, e ignoramos lo insidioso, lo agresivo, y forzamos algo que puede que sea verdad, pero fue dicho de la peor manera y entonces caes en el síndrome del impostor, en esa espiral eterna en donde únicamente te juzgas desde lo extremo negativo de tu persona. Son fantasmas tuyos, y otras personas nos dan una repisa para ponerlos y así sucesivamente, cada uno de esos comentarios es una repisa para armar tu propia colección de fantasmas, inseguridades y medias verdades. Y nada de esto tiene que ver con ser una persona perfecta, porque sería egoísta para ti mismo pensar que lo eres.
Revisa los bolsillos antes de eliminar esta conducta, revisa qué tal está tu fuerza personal, ¿cuándo fue la última vez que te viste como una persona merecedora? ¿cuándo fue la última vez que celebraste un loro o solo ser como eres? ¿Por qué te importa tanto lo que diga esa persona? ¿Te pasa con todos los temas o alguno duele especialmente? ¿Qué es "lo malo de ti" que refuerza este comentario? ¿Qué imagen tienes idealizada sobre lo que hace una persona “buena/exitosa/brillante/profesional" o lo que sea que sea tu fantasma? Solo notarlo es un gran paso.
6. Dudar de nosotros mismos: En algunos momentos de nuestras vidas dudamos más de nuestras decisiones, y casi siempre tiene que ver con que estamos muy desalineados haciendo algo que no queremos hacer, tomando decisiones que ni siquiera tienen trascendencia para nosotros, pero nos han convencido de que son fundamentales para alguien más y entonces pareciera que todo el tiempo estamos caminando sobre cascarones. Nos preguntamos si lo estamos haciendo lo suficientemente bien, o si somos capaces de enfrentar todas las incertidumbres de la vida; entonces cuando empiezas a dudar de ti, empiezas a pensar que algo está mal contigo. Dudar de ti es algo normal cuando se presenta un elemento novedoso, una propuesta, un proyecto nuevo, una nueva faceta de ti, todo eso implica que dudes de ti porque no te has conocido en ese momento de tu vida, así que es lógico que dudemos. Dudar no es el problema, el problema es avergonzarte por no sentirte a la altura durante las primeras fases de lo novedoso.
Revisa los bolsillos, revisa tu nivel de inseguridad, qué tanto crees en ti, qué tanto crees en lo que piensas, haces, dices y quién eres tú, ¿por qué desconfías de algunas cosas? ¿por qué haces encuesta para preguntarle a todo mundo si consideran que estás a la altura? ¿qué pasa? ¿qué te impide sentir que tú tienes la capacidad de hacerlo? Puede ser una historia de fracaso, que eso lo explicaría muy bien, puede ser que siempre te dijeron que no eras bueno para eso, pero también puede ser que simplemente te lo estés inventando y te estés juzgando bajo la medida de tu "yo" de hace X años que no pudo llevar adelante un proyecto parecido. Pueden ser muchas cosas, pero observa tu nivel de inseguridad de ti mismo y tus capacidades, y también revisa tu nivel de autoexigencia a tus propios talentos, ¿por qué es tan alto? ¿Por qué exige casi perfección, sino que perfección absoluta? ¿Quién instaló esos estándares en ti? Y ¿Qué es lo peor que puede pasar si tú haces tus propios estándares y te riges bajo ellos? La respuesta es fácil, dejarías de dudar tanto, porque uno de los principales problemas es que queremos estar a la altura, pero de otros estándares, no de los nuestros. Necesitas crear seguridad en quién eres tú, pero también bajar el nivel de exigencia de perfección, necesitas encontrar el nivel que dé suficiencia, un estándar de calidad, pero que no te minimice porque no eres perfecto en la ejecución de las cosas, o si no nunca vas a estar avanzando; vas a avanzar, pero tú no lo vas a sentir, así que crea tu propio estándar de calidad.
7. Ser egoísta: El egoísmo tiene una mala fama permanente, "eres una mala persona si no estás dando y pensando cómo dar más, porque la riqueza está en el compartir", y quizás esa última parte tiene sentido culturalmente, y la hay en el sentido de crear comunidad y considerarnos parte de un ecosistema, pero hay una parte de la población, las complacientes, que toda la vida han estado pendientes de los otros y sus necesidades, y esto no hace más que reforzar que pensar en sí mismas y ponerse como prioridad está mal.
El egoísmo destructivo es narcisista, vive en la ilusión de que solo importan en el mundo sus deseos, sus intereses, sus necesidades, y que no importa si perjudican a alguien. Incluso no importa si se perjudican a sí mismos, pues todo se basa en el capricho del momento; el egoísta narcisista piensa que solo pidiendo perdón todo se soluciona, y no tienen intención de cambiar. Ese tipo de gente sí necesita un trabajo profundo de reparación de personalidad, de notar dónde está lastimando y lastimándose y de poder resarcir el daño. Pero casi todo a lo que llamamos egoísmo está mal etiquetado, así que revisa qué quieres decir cuando te refieres a ti como una persona egoísta, y si notas esta vena narcisista e incluso sádica, es necesario pedir ayuda profesional. Énfasis en que una cosa es "nada importa más que yo" que serían los reyes absolutistas y dictatoriales, y las cosas que son autocuidado.
Revisa los bolsillos, puede ser que estés viviendo en el egoísmo por dos razones, 1. Porque es el camino que conoces y que nadie se ha detenido a decirte que hay más mundo que tú, 2. Estás en el otro extremo de lo que siempre has vivido. Estás empezando a experimentar qué se siente ponerte en el lugar del piloto de tu vida. Si te cuesta trabajo desprenderte de lo que tú quieres, de lo que tú necesitas, revisa si esas conductas te están separando de otras personas; tal vez abriendo un poco más de tu tiempo, de tu corazón, a tu gente la calidad de tus relaciones sería mejor y pon en marcha algunos cambios para ceder o regalar de corazón tiempo y energía a quien nutre en tu vida. Ese es uno de los reglaos más grandes que puedes hacer.
Si estás siendo egoísta porque pensar en ti es una experiencia que nunca habías vivido, es casi seguro que eso a lo que tú llamas egoísmo sea culpa, por preguntarte a ti primero sin tomar a otros en consideración. Pregúntate si tus acciones "egoístas" dañan a otros o te alejan de tu gente, te ponen en una postura de superioridad, o de que el universo está en deuda contigo, si las actitudes que tú tomas te hacen daño, te alejan o te aíslan. Si no es así, no es egoísmo, es protagonismo de tu propia vida y se siente tan lejano que a veces pareciera que es incorrecto.
8. Dejar de decir que sí a todo: Una de las secuelas de ser complaciente es acomodarte a los demás, o con tal de no hacer sentir rechazado a alguien, pero lo que hay detrás de todo esto casi siempre es miedo.
Revisa los bolsillos, porque esta conducta podría estarte costando poca validez a tu propio tiempo y proyectos, como minimizarlo por completo, entonces es importante revisar qué tanto los valoras y los haces prioridad y también, antes de dejar de decir que sí, observa si te sientes comprometido o incluso forzado, a reaccionar de una manera no auténtica por miedo.
La mejor metodología para sanar es entenderte, y hacerlo de la manera más compasiva posible, sabiendo que no estás fracasando como ser humano, ni decepcionando a nadie por ser como eres o por no ser como esperaban que fueras. Tu mente tiene grandes aciertos, además es una máquina increíble de procesamiento de la información para resolver problemas y para evitarte el doble trabajo, ¡es maravillosa!, lo único que necesitas es tratarla con cariño, no como si fuera un estorbo, necesitas verla con compasión y comprensión, sin juzgarla ni desear que te la cambien por una nueva. Lo mismo aplica para tu cuerpo, para tu corazón y para tu alma. Todas las partes de ti han sido expuestas a la cultura, a las exigencias familiares, al mensaje de que te tienes que esforzar a niveles angustiantes, todo para convertirte en "otra persona".
Autoconocimiento, comprensión y compasión.
• Jos MG.
















