##' HIKARU !! ☺︎☺︎☺︎ 28 años. streamer. recién llegado a safe haven desde toronto. jugador aficionado de pokémon tcg. jugador experto de dress to impress.
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#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
frunció el ceño de inmediato, dejando el trozo de pan a un lado y levantando la mirada hacia él con una mezcla de confusión y curiosidad. se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando los codos sobre la mesa mientras intentaba descifrar si había entendido bien. "¿certamen de penal?" preguntó, su tono arrastrando incredulidad. "¿de qué estás hablando? ¿hicieron algún anuncio y me lo perdí?" añadió, ladeando la cabeza y fijando la vista en el masculino, como si esperara alguna explicación coherente que lo sacara de su desconcierto.
Su mirada, carente de expresión, pero absolutamente fija en cada uno de los movimientos del contrario, daba cuenta de que se encontraba en una dimensión distinta, ajena y separada de la de su acompañante, a la que sus palabras no llegaban del todo. —Oye, ¿cuántos años tienes tú? —consultó, pasados unos minutos en silencio e ignorando completamente las preguntas del hombre, algo más importante siendo cocinado en su cabeza, que se encontraba en otra sintonía, muy lejos de ese lugar. —¿No estás muy viejo para estar estudiando leyes? —continuó, el ceño fruncido, intentando comprender la presencia ajena en el espacio ficticio que se había armado en su mente.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
Vala levantó la vista lentamente, arrancándose del trance en el que había estado sumida. Su mano aún sostenía un pedazo de pan a medio comer, pero no hizo ademán de llevarlo a la boca. "¿El certamen de qué?" Su voz salió más ronca de lo esperado, como si llevara horas sin usarla. Parpadeó varias veces, tratando de enfocar la mirada en quienquiera que hubiera hablado, aunque su mente seguía sintiéndose como un laberinto. "No tengo idea…" Murmuró, dejando el pan sobre la mesa. Se frotó las sienes como si eso pudiera aclarar sus pensamientos.
Podía ver claramente a la mujer, sus gestos y sus labios moviéndose, más por mucho que intentara, no parecía existir sonido acompañando sus palabras. Dio un par de golpecitos en sus orejas para ver si eso ayudaba, aunque no notó efecto alguno. Entrecerró los ojos para fijarse en el movimiento de labios de la contraria, sin mucho éxito. —¿Cómo? —terminó por consultar. —¿No quieres más? Con gusto lo recibo, así no hay que botarlo, con la escasez que hay por aquí... —supuso que, de cualquier modo, sus palabras se habían tratado del trozo de pan que desestimó, ignorando totalmente el propio comentario que había dado paso a la interacción.
—¿Soccer? —preguntó todavía con la mirada perdida en un punto fijo que, aparentemente, solo él podía ver. Negó moviendo la cabeza frenéticamente hacia ambos lados, como intentando deshacerse de algo sobre ella. —De penal... el exámen final con Campbell... vale 30%...—fue disminuyendo, con cada palabra, la velocidad y el tono en que las pronunciaba, hasta que las últimas fueron prácticamente imposibles de escuchar. Se mantuvo así, en silencio y con los ojos perdidos por unos segundos. —¡Ah, el pan! Sí, claro —la energía que lo caracterizaba volviendo a su cuerpo como por arte de magia. —Estaba en el congelador, sabes. Hay que ponerlo un rato al fuego —explicó. Observó por unos segundos a la mujer y luego al rastro de alacenas abiertas de par en par que había dejado a su paso. —Bueno, si es que tu apetito puede esperar... Si no, te doy el mío, no vaya a ser que pienses recurrir al canibalismo.
Ante aquella respuesta le detuvo, haciendo que mirada se dirija con incredulidad y algo de precaución— Eh... Sospecho que se ha postergado. Ahora tendrás más tiempo para estudiar —dijo con tono dubitativo, observándole con mucha más atención—. ¿Te sientes bien, hombre? ¿Estudiar te frió las neuronas? —claro, ese no era su verdadero temor, pero era claro que el contrario estaba un poquito, o muy, confundido. ¿Sería una respuesta normal al trauma, o debería estar preocupada? Tampoco podría culparle por estar un poco fuera de sus cabales. Le sonrió de lado ante respuesta y, sobre todo, comentario final—. Por ahora, puedo esperar. Pero serás el primero en saber si cambio de opinión —aseguró, dirigiéndose hacia el congelador, mas siempre manteniendo un ojo en el joven—. ¿Qué es eso otro que estás comiendo? ¿También lo recomiendas?
—Ahh, no te preocupes. Se me daba pésimo, de hecho —una risita nerviosa acompañando sus palabras. —Estudiar, era muy malo —explicó, asintiendo con un movimiento de cabeza—, pero eso fue en otro tiempo —sentenció, intentando dar por finalizado el tema y volviendo a prestar atención a lo que quedaba de su comida, jugueteando con la cuchara dentro del tazón de sopa, hasta que decidió llevarse un poco a la boca. Proceso que se interrumpió por la respuesta contraria, que provocó que casi se le saliera lo que intentaba tragar por la nariz. —¿Es eso una advertencia? —consultó, con la garganta gastada por la tos—. Me temo que tendré que darte una de vuelta: soy tremendamente desabrido y huesudo, solo pellejo, nada sustancioso —dijo, entre risas, ilustrando su punto mientras estiraba la piel de su cuello y antebrazo. —Esta sopa está mucho mejor que yo, lo juro. Puedes probarlo tú misma—asintió enfáticamente, estirando una cuchara servida hacia la mujer, a modo de invitación.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
levanta la vista, reconociendo de inmediato la voz que rompió el silencio: el chico al que le guarda gran rencor, quien no quiso abrirse con ella, ¿y hasta se burló? puf, yebin lo sintió así. su expresión se endurece al instante, máscara fría y distante cubre su rostro. no hace esfuerzo alguno por disimular el disgusto que le provoca presencia ajena. ' ¿en serio? ¿me estás preguntando eso a mí? ' responde finalmente señalándose a sí misma con el índice, su tono es cortante y su mirada lo atraviesa como una aguja, cargada de enojo y desdén. ' no sé de qué hablas, y no me importa, la última vez que me dirigiste la palabra fue para soltar puras estupideces así que no estoy interesada en ti. '
Obtuso como de costumbre y sin aún comprender del todo el objeto de su molestia, las palabras de la mujer encendieron en su cabeza todas las señales de alerta, provocando que saliera inmediatamente del trance en que parecía encontrarse, y que su cuerpo se tensara, el cabello en su nuca erizado mientras un escalofrío recorría su espalda. —¿Todavía estás molesta por eso? —cuestionó, la pregunta era genuina, pues él mismo era de sentires fugaces y poco complejos, o eso creía. —Ya dije que lo sentía —su cabeza gacha, incapaz de sostener la mirada acusativa de Yebin, acompañaban a sus palabras que eran, más bien, una súplica. —Mira —se puso de pie en el lugar —, podemos empezar de nuevo, hacer como que nada ocurrió. Mi nombre es Hikaru, y soy un tonto —extendió su mano hacia ella, sonriendo en un intento patético por arreglar las cosas.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
La coreana suelta una pequeña risa, aunque su ceño se frunce ante la pregunta ajena. "¿A qué te refieres con eso? ¿Tenemos que hacer algo?" cuestiona antes de darle una mordida a su pedazo de pan. Recuerda que vio al masculino hace unas semanas, también había tenido un encuentro extraño con él, le había hablado de algunas criaturas raras en el bosque y nunca pudo tener alguna explicación de aquello. "¿Habrá alguna competencia de algo? ¿Hay premios?"
—¿Qué clase de pregunta es esa? —la extrañeza no sólo era aparente en su voz, sino que incluso lo llevó a voltearse para identificar a la persona que podría estar haciendo la absurda consulta. Tal vez fue la rapidez con que lo hizo, o el olor a comida en el lugar, o algún otro factor que hizo que finalmente cayera en cuenta de que, en efecto, no estaba en medio de un salón de clases, sino de una cocina. —¿Competencia? ¿Cuándo? —la expectación le devolvió el brillo a sus ojos. —Espera, no es nada de baile, ¿verdad? Se me da pésimo... —admitió, la sangre acumulándose en la punta de sus orejas, que parecían hervir de una vergüenza inusual.
La familiar voz de la mujer logró hacerlo salir de su trance por unos momentos. —¿Eh? —su cabeza ladeada y ceño fruncido fijo en su boca, intentando comprender las palabras que pronunciaba. —¿Tienen cerveza aquí? Cuando fuimos a México con mi familia, en todos lados tenían de esa Corona, seguramente la importan en camiones o algo... —aunque en un comienzo le sorprendía que el alcohol no estuviese prohibido en el lugar, terminó por encogerse de hombros, dejándose alucinar con tener un día normal al fin. —Vamos, podríamos compartir una si quieres. Espero que la distancia no haga que se echen a perder, eso sí —se levantó con entusiasmo de la mesa, olvidando completamente el plato de sopa y dejando caer el trozo de pan que alguna vez sostuvo en sus manos.
Inevitablemente sale de sus labios una carcajada cuando nota la confusión contraria "Me refería más a una tiara ¿Sabes? Estabas hablando un certamen y yo estaba preguntando si es de esos que tienen coronas" Explica aunque ya no tenía demasiado sentido hacerlo, entendía que él había hablado solo y aquellas palabras las soltó al aire sin mucho sentido "Sí quiero, aunque estoy muy segura de que no hay alcohol aquí" Sin embargo le sigue la corriente y se pone en pie "Solo no te decepciones cuando lo que consigamos sea agua y más agua" Añade con cierto tono bromista y luego con curiosidad pregunta "¿Qué tal México? Yo nunca he ido".
La risa contraria lo pilla por sorpresa, sin comprender muy bien la causa de la gracia o el certamen mencionado por la mujer. Supone que no tiene mucha importancia por lo que se remite a asentir, cejas alzadas fingiendo comprensión mientras se hacía paso hacia los distintos muebles, para revisarlos. —Puede ser —admitió—, pero no perdemos nada con investigar —continuó abriendo puertas una por una y oliendo cada botella que encontraba a su paso, haciendo muecas cuando se topaba con algún líquido dudoso de olor extraño, mientras escuchaba a la mujer. —Ni idea —respondió con franqueza—, hacía mucho calor así que me la pasé en la habitación con aire acondicionado. Además, no sé nadar—explicó, agitando una mano en el aire, restándole importancia al asunto. —¿De dónde eres, por cierto? —la pregunta de Angela le hizo notar que, a pesar de que llevaban varios meses compartiendo, apenas sabía algo más que su nombre.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
Encontrar la cocina fue estúpidamente difícil. Estaba cansada, preocupada, y además hambrienta. Por eso entró con pisadas algo fuertes, abriendo una alacena antes siquiera de reparar en presencia ajena. Frunció el ceño con confusión al observarle— ¿El qué? ¿De penal, penal de soccer? No sabía que había partidos aquí, pero anótame para el próximo, si no te disgusta perder —y generalmente acompañaba comentario juguetón con un guiño, pero hoy no tenía energía para eso. Mirada volvió a su próxima comida—. ¿Me dirías de dónde sacaste el pan?
—¿Soccer? —preguntó todavía con la mirada perdida en un punto fijo que, aparentemente, solo él podía ver. Negó moviendo la cabeza frenéticamente hacia ambos lados, como intentando deshacerse de algo sobre ella. —De penal... el exámen final con Campbell... vale 30%...—fue disminuyendo, con cada palabra, la velocidad y el tono en que las pronunciaba, hasta que las últimas fueron prácticamente imposibles de escuchar. Se mantuvo así, en silencio y con los ojos perdidos por unos segundos. —¡Ah, el pan! Sí, claro —la energía que lo caracterizaba volviendo a su cuerpo como por arte de magia. —Estaba en el congelador, sabes. Hay que ponerlo un rato al fuego —explicó. Observó por unos segundos a la mujer y luego al rastro de alacenas abiertas de par en par que había dejado a su paso. —Bueno, si es que tu apetito puede esperar... Si no, te doy el mío, no vaya a ser que pienses recurrir al canibalismo.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
La interrogante ajena logra que la morena aleje su mirada del plato de comida para llevarla hacia él con el ceño fruncido "¿El certamen de penal? ¿Qué es eso?" Pregunta algo confundida pues era la primera vez que escuchaba ese término "¿Hay una corona de por medio o es otro tipo de certamen?".
La familiar voz de la mujer logró hacerlo salir de su trance por unos momentos. —¿Eh? —su cabeza ladeada y ceño fruncido fijo en su boca, intentando comprender las palabras que pronunciaba. —¿Tienen cerveza aquí? Cuando fuimos a México con mi familia, en todos lados tenían de esa Corona, seguramente la importan en camiones o algo... —aunque en un comienzo le sorprendía que el alcohol no estuviese prohibido en el lugar, terminó por encogerse de hombros, dejándose alucinar con tener un día normal al fin. —Vamos, podríamos compartir una si quieres. Espero que la distancia no haga que se echen a perder, eso sí —se levantó con entusiasmo de la mesa, olvidando completamente el plato de sopa y dejando caer el trozo de pan que alguna vez sostuvo en sus manos.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
@jivhs ♢ˎˊ˗ "Este lugar es gigantesco..."
—Es más grande de lo que parece, eso es seguro —O, al menos, de lo que él estimaba cuando lo divisaron en el camino. Pero, de nuevo, no es el mejor dimensionando objetos ni distancia. Así que sus palabras no significaban mucho, realmente. —¿Ya lo recorriste entero? ¿Quieres ir a investigar? Estoy buscando algún calcetín sin agujeros —explicó, desabrochando sus zapatillas con el objetivo de mostrar su pie y la pobre excusa de calceta que llevaba puesta a la contraria.
sacude ligeramente la cabeza, su mirada todavía tratando de encontrar alguna comparación con los centros comerciales atiborrados que solía frecuentar cuando vivía en los ángeles. seguramente este es mucho más pequeño, pero la ausencia de personas definitivamente cambia la perspectiva. atención vuelve al contrario cuando escucha su ofrecimiento y la sonrisa aparece en sus labios tan pronto como nota la calceta dañada. "no deberías andar con eso, darás mala imagen al pueblo" se permite bromear un poco, aunque se pregunta si no ha sido incómodo el andar con así mientras iba por el bosque. "ven, vamos a conseguirte otras calcetas" anima con un gesto de cabeza antes de iniciar la marcha. "¿es lo único que te hace falta?"
—¿A quién tratamos de impresionar? —cuestionó, a su parecer, todos en el lugar estaban prácticamente igual de jodidos. Siguió apenas a la mujer, casi saltando en un pie mientras intentaba ajustar su zapatilla de vuelta en el otro. —Ah, gracias. Parece que sabes mucho sobre centros comerciales... —apuntó, sorprendido por la determinación con que la contraria llevaba el paso, ¿será que había estado ahí antes?. —Usualmente yo hago casi todas mis compras por internet —se encogió de hombros. —Tal vez sea una petición demasiado atrevida, pero ya que tú eres la experta, ¿crees que podamos encontrar tipo un antifaz y tapones? —dio unos toquecitos sobre sus orejas, como ilustrando su pedido. —Ya sabes, para poder dormir y eso.
@yebinv ♢ˎˊ˗ "¿Te sientes bien?" ⚲ sala de oración
Haber llegado hasta el refugio fue, definitivamente, toda una hazaña. Prueba de ello se manifestaba en el intenso malestar corporal que comenzó a sentir desde que pisaron el lugar y sus emisiones de adrenalina comenzaron a disminuir. Pensaba, incluso, en la posibilidad de que su cuerpo ya no pudiera seguir produciendo dicha... ¿hormona? ¿sustancia? ¿será una reserva limitada? ¿podría ser que llegue una notificación que lo advierta, como las alarmas del móvil?. Sacudió su cabeza y respiró profundamente, como alguna vez alguna de sus terapeutas le enseñó, acción que logró detener levemente su tren de pensamiento, mas por el cuestionamiento de Yebin, tal vez no se traducía en su expresión. Abrió ligeramente uno de sus ojos para asegurarse de que era realmente ella quien lo acompañaba, sólo para volver a cerrarlo una vez confirmada la impresión. —Definamos "bien" —suspiró. —Estamos vivos, supongo. Y ahora al fin hay un capítulo interesante en mi lore, así que eso es una victoria, si me lo preguntas —sentenció, abriendo nuevamente uno de sus ojos, para observar la reacción de la mujer.
se queda en silencio por un momento, observándolo incrédula e indignada, pues parece demasiado calmo, demasiado relajado, ¡y ella no se siente así! por más que ha intentado disimularlo y esconder su miedo detrás de una búsqueda de nuevos atuendos y de la moda en general, por dentro sigue horrorizada. ' ¿"un capítulo interesante"? ' se endereza, necesita toda la compostura posible para no estallar. ' ¿de verdad? ¿es eso todo lo que puedes decir después de lo que nos pasó? ' su mirada se oscurece mientras los recuerdos del bosque vuelven a arremolinarse en su mente: los chillidos agudos que parecían perforar su cerebro, ese líquido rojo oscuro que salpicaba el suelo como una advertencia, los movimientos precisos de la criatura guiada únicamente por el sonido. revive la desesperación de estar atrapados, sin opciones, escondidos en un arbusto mientras esa cosa pasaba tan cerca que podía sentir el aire moviéndose con cada paso. ' ese monstruo, o lo que sea, casi nos mata, no dejo de recordar como nos escondimos cual animales, conteniendo la respiración porque un maldito crujido de ramas podría habernos delatado. ' da un paso hacia él, sus ojos fijos en los masculinos, buscando cualquier indicio de que comparta su angustia. ' yo no lo llamaría “interesante", lo llamaría espeluznante, horrible, ¡inhumano! y honestamente, me preocupa que no parezca afectarte porque a mí… ' hace una pausa, tratando de contener las emociones que amenazan con desbordarse, unas que contuvo constantemente, ni siquiera permitiéndose llorar. ' a mí me sigue aterrando. ' si de verdad cree que es solo una "victoria" en su lore, entonces quizás está más sola en esto de lo que pensó.
Decir que la reacción de la contraria lo descoloca sería minimizar sus sentires. En cuanto percibe la indignación en su voz, su cuerpo se tensa rápidamente y se integra al espacio completamente, dejando de lado cualquier ánimo de jugarreta que hubiera estado con él hasta entonces. Inoportuno podría haber sido su segundo nombre, y la alarma de notar haber hecho una mala broma en un mal momento que se encendía en su cabeza, condicionada por años de infortunios producto de su bocota, bastó para sacarlo de su trance. Tragó con dificultad, sin saber muy bien qué hacer o cómo enfrentar el momento, y estiró una mano torpe para darle unas cuantas palmaditas en el hombro a la mujer, esperando que eso no fuera a acrecentar su malestar, mientras la bendecía con su propio silencio, permitiéndole descargar toda su molestia. En cuanto Yebin busca hacer contacto visual, y de manera casi instantánea, dirige su mirada directamente al suelo, incapaz de sostenerla, mientras mordía ansiosamente el interior de sus mejillas. Se sentía como un adolescente siendo regañado por una madre rigurosa, que ante cualquier paso en falso sería capaz de desconectarle el internet. —Um... —la consternación dejándolo prácticamente sin palabras. —Yo... no sé que decir —suspiró, notando el sabor ferroso producto de las heridas en el interior de sus mejillas, cosa que no detuvo dicha acción. —Um... ¿cómo llevas eso de dormir entre tanta gente? —consultó en un intento patético de empatizar con ella. Era algo que particularmente le estaba costando, a pesar de que en sus recuerdos sólo se encuentran los chillidos de la criatura, supuso que para ella debe ser aún más complejo. —Como... como tú lo viste, y eso...
ENTRENAMIENTO para un starter entrenando habilidades. / w. @xangelaherrera
—¿En serio? —la incredulidad reflejándose en su rostro, pues jamás pensó que cuando la mujer le indicó ponerse ropa cómoda y encontrarla en las ruinas del Foot Locker, sería para encontrarse cara a cara con un montón de gente trotando y combatiendo entre sí. —Pensé que habíamos acordado un día de spa y té verde —sollozó, con exceso de dramatismo en su voz y agitando las manos en el aire. —Literalmente acabamos de llegar de una caminata por un bosque mortífero, frío, oscuro, resbaloso y aterrador, ¿y tu propuesta es extender la tortura? —enfatizó cada uno de los adjetivos contando con sus dedos e intercambiando la mirada entre Ángela y cualquiera que estuviera de paso, con la esperanza de que tal vez lo reclutarían para alguna otra cosa que le permitiera zafar del inevitable y trágico destino que le esperaba a unos metros.
@wlumi ♢ˎˊ˗ "¡Al menos no estamos afuera!"
—¡Ey, eso es cierto! —asintió, entusiasta. Aunque su principal alegría era por fin poder cargar la nintendo que llevaba con él, lo que en sí mismo le parecía extremadamente trágico, era cierto que también se encontraban a salvo. —La caminata fue una tortura, ya te lo digo —se estiró hasta el punto de tronar su espalda. —Pero lo peor fueron las criaturas asesinas, ¿no crees? —su comentario, absolutamente casual, se basaba en la pretensión completamente infundada de que, seguramente, todo el mundo se encontró cara a cara con la muerte misma. Seguramente era que el bosque estaba infestado de ellas, o algo así, y ahora por fin habían podido dejarlas atrás. —Eso sí que dio miedo. Igual y sirvió como incentivo para ir más rápido... —reflexionó, soltando una carcajada. —Lo bueno es que parece que acá no pueden entrar, por lo que veo...
@lilcsh ♢ˎˊ˗ "Vamos, ¡no todo puede ser tan malo aquí!" ⚲ comedor comunitario
Tal vez era la expresión en su rostro luego del... ¿qué? ¿quinto plato de avena en dos días? que reflejaba un poco del hastío que comenzaba a florecer en su cuerpo, lo que dio paso al comentario de la mujer que se sentaba frente a él. Hasta el momento se encontraba más bien recostado sobre el mesón, estirando su brazo izquierdo hasta el otro lado de la mesa y sobre él su cabeza, de lado, aún rumiando el bocado de la dulce y lechosa preparación, pero se enderezó en cuanto ella ingresó a la escena. —Puede que tengas razón —las palabras saliendo con dificultad de su boca todavía a medio vaciar. —Pero, definitivamente, si la comida aunque sea fuese solo un pelín más variada, sería mucho mejor —tragó, finalmente. —¿Cómo lo llevas tú?
@jivhs ♢ˎˊ˗ "Este lugar es gigantesco..."
—Es más grande de lo que parece, eso es seguro —O, al menos, de lo que él estimaba cuando lo divisaron en el camino. Pero, de nuevo, no es el mejor dimensionando objetos ni distancia. Así que sus palabras no significaban mucho, realmente. —¿Ya lo recorriste entero? ¿Quieres ir a investigar? Estoy buscando algún calcetín sin agujeros —explicó, desabrochando sus zapatillas con el objetivo de mostrar su pie y la pobre excusa de calceta que llevaba puesta a la contraria.
@yebinv ♢ˎˊ˗ "¿Te sientes bien?" ⚲ sala de oración
Haber llegado hasta el refugio fue, definitivamente, toda una hazaña. Prueba de ello se manifestaba en el intenso malestar corporal que comenzó a sentir desde que pisaron el lugar y sus emisiones de adrenalina comenzaron a disminuir. Pensaba, incluso, en la posibilidad de que su cuerpo ya no pudiera seguir produciendo dicha... ¿hormona? ¿sustancia? ¿será una reserva limitada? ¿podría ser que llegue una notificación que lo advierta, como las alarmas del móvil?. Sacudió su cabeza y respiró profundamente, como alguna vez alguna de sus terapeutas le enseñó, acción que logró detener levemente su tren de pensamiento, mas por el cuestionamiento de Yebin, tal vez no se traducía en su expresión. Abrió ligeramente uno de sus ojos para asegurarse de que era realmente ella quien lo acompañaba, sólo para volver a cerrarlo una vez confirmada la impresión. —Definamos "bien" —suspiró. —Estamos vivos, supongo. Y ahora al fin hay un capítulo interesante en mi lore, así que eso es una victoria, si me lo preguntas —sentenció, abriendo nuevamente uno de sus ojos, para observar la reacción de la mujer.