¿Cómo creé el mundo de Un mal común?
Paso 1: Brainrot.
Primero de AOT (años atrás) y luego de JJK. Estaba llena de amor por los personajes, tramas resueltas de forma no satisfactoria, otras que se podian explorar. Algo en las entrañas que me empuja a ensoñar, luego a escribir, algo que se tenia que resolver. Tanto AOT como JJK son inspiración y picotearé de esas historias. Ejemplo: las maldiciones (algo que surge de las emociones negativas de las personas)
Paso 2: La idea base
Estoy pensando en las maldiciones de JJK, cuando escucho la cancion de Nana Triste, de Natalia Lacunza. “A ti te maldigo, y a tus lagrimas de sal. A ti te maldigo, no me vas a hacer llorar.” Las maldiciones como algo que haces al otro. Estar maldito. Me gusta la idea, y escribo las reglas de como funcionan.
Paso 3: Magia.
Decido que las maldiciones se llevan algo y te dan otra cosa. Un poder. Una de cal y otra de arena. Me gusta la magia, es divertida. Disfruto mucho inventando distintos poderes, intentando que tengan sentido con las reglas, que sean coherentes, interesantes…
Paso 4: Backstory
Escribo 5 hojas sobre el pasado, el main event que desencadena el resto de la historia. Nunca sale de forma explícita, pero me sirve para imaginar qué mundo moldea en el futuro. El mundo de Saya.
Paso 5: La fe
Ellion fue uno de los personajes que estuvo claro desde el principio, y el que menos ha cambiado durante las reescrituras. Siempre ha sido el líder de Camino, cuando aún no se llamaba así. En este punto, verano de 2022, veo una charla (la compartiría si no fuera un poco spoiler) que me da todo el marco estructural y mental de Camino. Lo incorporo. Me intereso mucho por la fe y la espiritualidad de forma genuina. Luego se transforman en un vehículo para hablar de otras cosas.
Paso 6: Canciones
Escribo las primeras versiones y sale fatal. Me parece hueco y aburrido. Plano. Uso canciones para rellenarlo, tomo prestadas imagenes y sensaciones, símbolos. Muchos personajes salen de ellas.
También guardo todas las referencias, citas, imágenes, escenas, diálogos, conceptos, etc. que me gustan y podría usar para desarrollar la historia. Tablones de pinterest, libretas, documentos llenos de detalles que me inspiran y puede que use en el futuro.
Paso 7: Espacios físicos
Tengo una visión espacial nula, por lo que me cuesta inventarme espacios físicos. Después de muchos fallos (en la iglesia, Mater), tomo prestados lugares reales que conozco para ubicar las acciones dentro de ellos. Modifico lo que necesito según la historia.
Paso 8: La protagonista
Saya fue mi mayor reto.
Hasta ahora mis protagonistas habían sido rayis, un hueco. No es que no tuvieran personalidad o backstory, pero nunca habían sido el personaje más importante de mis fanfics.
El fanfic es un éxito si consigo trasladar el amor y devoción que siento por los otros personajes (Gojo, Geto, Nanami). Esos son los que tienen que sentirse muy reales y congruentes con sus propias historias, y en el fanfic son ellos quien se llevan mi tiempo y cariño. La rayis, en cambio, se deja llevar. Es protagonista por accidente, no por intención. Le pasan cosas.
Fuera del fanfic, la protagonista es quien tiene que empujar la historia. Si Saya era una rayis (lo fue en muchas versiones, y lo sigue siendo un poco), la historia se cae. Ella es el personaje que más ha cambiado a lo largo del tiempo. Me costó mucho definirla, y sobretodo escribirla.
Pasar de escribir en segunda persona (te explico lo que te pasa a ti), a primera (te explico lo que estoy pensando como personaje) también se me hizo un mundo. Me hacía sentir vulnerable y expuesta, como si me hubieran arrancado una capa de protección. Me encontraba queriendo disimular lo que estaba sintiendo. Quitarle importancia a todo el amor, la rabia y la culpa que estaba sintiendo a través de Saya. O que Saya sentía a través de mí.
No se puede escribir desde ese lugar. Desde el miedo a que te vean.
Nuestras vidas no son la de ninguno de nuestros personajes, pero sus emociones no las falseamos. Las invocamos. Tienen que atravesar mi cuerpo para que lleguen al de las lectoras. Si yo misma les pongo barreras, las taimo y las disimulo por vergüenza, he fracasado.
Hubo un día en que hice clic. Me di cuenta de que Saya tenía que ser por fuerza una persona muy valiente. Desde ahí, todo su personaje se despliega fácilmente.
Paso 9: Reescribir
Empiezo a escribir la historia hasta 22 veces (ahora mi número de la suerte), sin contar ediciones del borrador final. En casi todas es un fiasco, por mil motivos distintos. A veces no es que esté mal escrito, pero en mi corazón se que no está bien. Intuición.
Pero de cada una de las versiones, algunas ideas, personajes o escenas sí que me emocionan, y pasan a la siguiente versión. Se convierten en una especie de verdad. Dejo de sentir que es algo que me he inventado sino algo que ha sucedido, de lo cual yo solo soy un testigo. Solo lo tengo que explicar, y se vuelve fácil. Tomo lo que me gusta, tiro lo que no.
Es un proceso muy largo (una disculpa para mis fieles de WDIGW), y me desespero, lloro. No veo luz al final del túnel, pero lo atravieso en un empeño de terminar una historia original de una maldita vez. Sigo escribiendo, aunque no sea perfecto, e intento soltar.
Paso 10: Resignación
La historia final tampoco me gusta. También hay errores, contradicciones, y elementos que están allí sin que tenga mucho sentido. Podría hacer otra revisión y cambiaria mil cosas más, pero paso página. Me reconcilio con el hecho de que no es la historia perfecta que me gustaría haber escrito. Es el primer libro que escribo, me recuerdo, y no pasa nada por escribir un mal primer libro. Existe, y eso es un éxito.
Puedo hacerlo mejor al siguiente.






