Sí lo pensaba bien, todos sus males en la vida eran por su trabajo de una u otra forma. Primero fue una pierna y solo se tardó veinte años más para llevarse la otra. Intentaba hacer presión en la herida, pero no había mucho que pudiera hacer. —¿No podía ser en la otra pierna? Esta era la de repuesto —dijo y apretó los dientes ante el dolor, no sabía cuál le dolía más pero eso no era bueno de ninguna forma. Ni todos los acetaminofén del mundo le iba a quitar ese dolor, seguro nadie Wilson lo culparía si tenía que tomar Vicodin... Jaló de unos cuantos gaveteros con su bastón desde el suelo. —¿Oye, sabes donde están las gasas? ¿Qué clase de hospital es este que tiene todo ordenado? —le preguntó a quién estaba escondiéndose en el mismo lugar que él.









