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LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE

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@hufflebrooks
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LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE
2)
Absolutamente todos con Dwight.
Pero el más especial es el día en que recibió su carta para Hogwarts. Su hermano llegó a las lágrimas de orgullo y fue la primera vez que se sintió valiosa. El mayor le regaló su gato O’Malley para llevarlo al castillo y un suéter negro muy viejo, pero que ella adoraba porque ya tenía su olor impregnado.
5
– Inocente
– Introvertida
– Transparente
12
Ninguna. Su mayor debilidad son sus propios pensamientos. Tiene severos problemas de confianza que poco a poco ha ido mejorando gracias a Liam, Sam, Stephen y Galatea. Baby steps.
៚ About Joyce Brooks *. ೃ
1) ¿Cómo fue su infancia? ¿Fue feliz? ¿Qué le gustaba hacer?
2) ¿Cuál es su mejor recuerdo?
3) ¿Qué objetivos tiene a corto y largo plazo?
4) ¿Qué es de lo que más se arrepiente?
5) ¿Qué tres palabras describen mejor su personalidad?
6) ¿Qué libro o película le define mejor?
7) ¿Que le impide conseguir sus objetivos?
8) ¿Le importa lo que los demás piensen de él/ella?
9) ¿Moriría por alguna persona o causa?
10) ¿Es emocionalmente abierto o le cuesta expresar sus sentimientos?
11) ¿Quién ha tenido mayor influencia en él o ella?
12) ¿Tiene alergias, debilidades físicas o enfermedades?.
13) ¿Cuál es su mayor temor? ¿Tiene alguna fobia?
14) ¿Tiene tics, manías, hábitos extraños u otras características que le definan?.
☆ envía en ask un número para saber la respuesta a cualquiera de estas preguntas.
–Sí, también una rebanada y un moka blanco por favor– solicitó al mesero. Cuando tomó el pedido de ambos y se alejo, la chica se inclinó ligeramente hacia su acompañante –creo que el que tendrá que aguantarme serás tú. Ese es mi tercer café– le dijo con una sonrisa traviesa. A pesar de ser adicta a las cosas dulces y al café, con poca cantidad comenzaba a ponerse hiperactiva.
–También te extrañe, Step... Y a tu sonrisa– bromeó mientras comenzaba a tamborilear los dedos sobre la mesa ¿Llegaría el día en que no se pusiera nerviosa estando cerca de él? en serio esperaba que sí, porque realmente quería acercarse más a Stephen.
–Con todo gusto te acompaño. ¿sabes si quiere algún género en específico?–
–No lo sé, lo rico de esa combinación es el balance del limón y la fresa. Entonces podría ser ¿el de uva con manzana?– negó con la cabeza y enrolló los cables que tenía entre las manos. –¿Crees que éste año tengamos paz?– cuestionó mientras metía sus manos entre sus piernas. Volteó un instante hacia el exterior comprobando que el sr. Wood aún no apareciera por ahí.
–Por supuesto que sí.– Asomó la cabeza dentro de la bolsa para tomar el pan de zanahoria. Luego el café que el rubio le había ofrecido y acercó el baso a su rostro para olfatear un instante ese delicioso aroma. –En parte fue por mi actitud tonta– admitió mientras caminaban para buscar ese parque o lugar tranquilo donde pasar el rato –Dwigth me llevó a un lugar muy apartado y nevado en Escocia. Y la pasamos genial. Pero la última noche me contó que estaba en una relación... Bastante seria– hizo una pausa cuando al doblar en una esquina vislumbró un lugar que parecía agradable –¿vamos allí?–
Al recibir un gesto afirmativo de su amigo avanzó hasta que encontró un árbol con tronco suficientemente grande para poder sentarse ambos bajo su sombra. –¿Que decía? Oh, sí: Una relación muy seria. Prácticamente hemos sido solo él y yo, siempre. Y sé que eso pasaría en algún momento. Pero no lo esperaba así, no solo un comentario casual “Oh, por cierto, tengo prometida”– ya estando sentada comenzó a jugar con el pasto. ¿Habría hablado de más? Era la primera vez, le parecía, que hablaba así de su hermano mayor con alguien.
–Hum... Bueno, podría ser...– Mordió el interior de su labio por un momento. Ella sabía de Danielle por ser la hermana de uno de sus mejores amigos, y aunque sabía que Liam también la apreciaba, no estaba segura que tan presente podía estar para él como para ser mencionada fuera del colegio. –Bueno, soy amiga de Liam. No sé si eso influye– dijo al fin, levantando sus hombros. –Adelante, come las que quieras. Me estas ayudando para poder pedir un pastel con fresas que me mira con mucha insistencia desde que entré aquí.– bromeó levantando la mano para llamar algún mesero. Cuando captó la atención de uno aprovecho los segundos que le tomaba llegar con ellas para mover sus pertenencias por si la rubia quería sentarse un momento. –Hay cosas muy ricas aquí, por si quieres hacer algo respecto a esa hambre que no te deja en paz.–
–Eeeh... Claro– contestó tras alzar la vista cuando ya estuvo a un lado de ella; moviendo sus cosas para hacer espacio en la mesa para la capitana de Gryffindor. Era pésima con eso. Internamente estaba maldiciendo a su hermano mayor. No sabía sacar plática, y era pésima siguiéndola. Nunca había utilizado preguntas genéricas para saber del día de otra persona porque simplemente no le interesaba. Solo que al único que podía decirle algo así sin que lo tomara mal era probablemente Sam.
La miraba fugazmente con una sonrisa tímida en los labios. –De-deberías probar la infusión de limón y fresa...– Intentó romper el silencio incómodo con lo que recordó preguntaban las personas al encontrarse con otras en un restaurante. Estaba dudosa si volver a ponerse los audífonos. ¿Era grosero? ¿Crystal venía a convivir con ella? ¿Sólo se sentó ahí porque no había más lugar disponible? Miró a su alrededor y efectivamente solo había una silla vacía en la barra, tal vez no le gustaba sentarse en esos taburetes tan altos...
Imaginarse esa escena hizo que soltara una pequeña risa. –Bueno, creo que de rana también serías muy lindo– bromeó, aunque de inmediato se preguntó si ese comentario habría sido inadecuado. Siempre pensaba de más como comportarse con los demás. Era una de sus muchas ansiedades. Pero con Stephen era más el querer hacer o decir cosas pero con un pequeño y latente miedo a que él no reaccione bien. Pero es algo normal ¿no? se irritaba de si misma por ser tan torpe en situaciones que para el resto del mundo son naturales.
–¿Encontraste algún buen título?– preguntó con curiosidad mientras volteaba hacia la nevera para ver que quedaba disponible. –Lo que más me gusta es el panque de limón creo que si hay aún unas cuantas rebanadas– dijo emocionada. Se levantó y dio algunos pasos para asegurarse de eso. al regresar se inclinó a un lado del chico para dejar un rápido beso en su mejilla –Me da mucho gusto verte, por cierto.–
–Qué recomiendo...– Repitió mientras pensaba un poco mirando también la carta –Bueno me gusta mucho el panque de limón de éste lugar. También el pastel de zanahoria. Es importante que dejen la rebanada fría, porque así el glaseado no sabe tan dulce y aprecias mejor el sabor del bizcocho.– Musitó luego de un minuto. Esos dos postres los había probado de todas las maneras posibles de servirse.
–Suena muy bien. Un lugar tranquilo es mil veces mejor. Y sí es contigo...– terminó la frase con un movimiento de ojos con el que dio a indicar que era lo mejor que podía esperar de ese día. Emocionada levantó la mirada buscando a la mesera. No se había percatado de que el lugar se había abarrotado así, ya entendía la recomendación del rubio por salir. –Creo que será mejor ordenar directamente en la caja.–
Mientras guardaba sus cosas en la pequeña bolsa que llevaba escuchó al contrario. Se riño bajito por el comentario sobre extrañar el colegio. De hecho ella se sentía igual. –Creo que lo más destacado que podría mencionar de mis vacaciones es que desarrollé habilidades muggles para sobrevivir a temperaturas muy, muy, MUY bajas.– Sabía que debía desarrollar un poco más ese comentario, pero llegó su turno para ordenar.
Cuando el muchacho cruzo la puerta del local pudo reconocerlo, y sintió como su corazón caía al suelo. Era Stephen, y Stephen caminó directamente hacia ella. Su cerebro no tuvo suficiente tiempo para hacer algo... Coordinado. ¿Debía levantarse? No, ese era un gesto "caballeroso". ¿Debía mirarlo mientras se acercaba? ¿No sería algo brusco? ¿Leer una línea más? Pero eso podría ser descortés... La voz del castaño hizo que saliera de sus pensamientos. No pudo hacer más que sonreírle de nuevo. ¿Cómo negarse a pasar un rato en su compañía?
—Adelante, señor Larson. Puede descansar todo el tiempo que necesite. ¿A qué se debe un paseo tan largo?— le resultaba bastante extraño toda esa seriedad en el reencuentro. ¿Se habrá molestado por qué no le escribió durante las vacaciones? ¿Habría esperado más de ella luego de haber asistido al baile juntos? Necesitaba detener sus pensamientos por un momento. Apartó el libro y cruzó los brazos sobre la mesa para mirarlo con atención.
—No suena tan mal— admitió con una sonrisa amplia. La verdad era que ella también había escapado de su casa en cuanto pisaron Londres. Las vacaciones habían sido maravillosas sola con Dwight, pero estando allá el mayor le contó que durante el último curso, había comenzado una relación sentimental.
Era feliz si su hermano lo era también, pero no estaba lista para conocerla. No estaba lista para enfrentar esos... Celos. Nunca antes los había experimentado y no quería lidiar con eso.
Suspiró cuando el chico se acomodo enfrente. —¿Tienes hambre?— le acercó la carta para luego unir sus manos y unirlas entre sus muslos. Tenía varios tics nerviosos que seguía trabajando para erradicar.
—Yo... Quería leer. En casa hay más ruido de lo habitual. Aunque creo que no fue la mejor idea venir a un lugar como este si buscaba silencio— se adelantó a una posible respuesta de su amigo. Mordió el interior de su labio inferior mientras se encorva ligeramente. —pero tenerte aquí hace que esté completamente satisfecha por la decisión. ¿Cómo te trataron las vacaciones?—
–Cierto. Esa soy yo– Respondió con un tono algo nervioso. Sabía que esa chica era hermana de Liam, pero muy pocas veces había cruzado palabra con ella.
–¿Danielle?– murmuró unos segundos después, esforzándose mucho por tratar de recordar su nombre. –Que... Inusual verte por aquí– A pesar de ser sangre pura conocia muy pocas familias de magos. Los hermanos Brooks habían crecido alejados de todo eso hasta que Joyce tubo la edad para entrar a Hogwarts.Igualmente se había hecho a la idea que las familias más... Conservadoras dentro del mundo mágico no frecuentaban poblados muggles.
Tal vez era así. ERA. Si algo había aprendido de los amigos que había hecho en aquellos años en el colegio es que las cosas ya no eran como solían. Tenía sobre la mesa un plato con galletas. Lo acercó a la rubia como una pasiva invitación a qué se le uniera. Supuso que era fácil de aceptar o rechazar, cualquiera que fuera su deseo.
No esperaba ese “ataque” tan repentino. Tampoco era de las personas que disfrutaran el contacto físico con otros. Pero no dudo en devolver el gesto con el mismo entusiasmo. Después de todo Galatea siempre había sido muy buena con ella, amable y podía decir que hasta su mentora para muchas cosas.
–¡Hola Gala. Qué agradable sorpresa! Muy bien, estoy llegando de Escocia. ¿Qué tal todo contigo?– preguntó una vez que se separaron –¿Quieres sentarte?– ofreció, siguiendo con esa amabilidad que había solicitado su hermano mayor. No esperaba encontrar a nadie conocido en ese vecindario muggle, pero tampoco podía decir que no le alegraba aquel encuentro.
A diferencia del rubio, ella apenas pudo contener la sonrisa. No mostró su dentadura pero pudo sentir como sus pómulos se elevaban tanto que incluso comprometían su vista. –Para nada– dijo como respuesta a la pregunta que le había hecho su amigo. Hasta ese instante no había tomado en cuenta todo lo que le había echado de menos.
Antes de que el muchacho sacara la silla frente a ella para sentarse, la castaña se levantó casi de un salto. Con un torpe impulso, rodeó la pequeña mesa para acercársele. No era algo que ella acostumbrara, ni que él acostumbrara. Pero lo abrazó. Con fuerza y sin moverse. –También me da mucho gusto encontrarte. O más bien que me encontraras.– Luego de algunos segundos se separó, acomodó su cabello detrás de sus orejas y volvió a tomar su lugar. –¿Qué haces por aquí?–