emite un firme asentimiento como respuestas, intentado que el cansancio no se le notara, pero lleva las ojeras más oscuras de lo normal y el cabello desprolijo, no son los pacientes, si no la interminable burocracia y política del hospital, con el resto del equipo de urgencias al borde de un colapso nervioso, ha caído en sus manos , ' evitar dejar residuos porque los niños pequeños tiran de ellos, oído ' repite, técnica que emplea para memorizar desde siempre, aunque el niño pequeño en cuestión entorna los ojos hinchados de lágrimas para mirarla y recordarle que ya no es pequeño. hema se esfuerza por sonreír como la ha hecho durante todo el rato que lo ha estado atendiendo ' bueno, niño grande, puedes elegir uno de esos para llevarte a casa ' le ofrece unas barritas de cereal, porque ya no pueden darles dulces, una vez que se ha deshecho de los guantes, pero solo recibe un puagh como respuesta y una disculpa rápida de la madre, un atónita, cuando esta segura de que no serán oídos, empieza a hablar; ' ¿qué sucede con los niños de ahora? ¿definitivamente es el teléfono celular? ' a ella una se le habría ocurrido hacer algo así. a lo que sigue, la expresión de su rostro se torna seria, la amargura de le baja de la lengua al estómago y se hace un hogar ahí, ' tampoco lo que dicen de mi jefe ' nunca pondría la palabra de phillip en duda, se da cuenta en ese momento ' no me gusta ni siquiera un poco lo que esta sucediendo, las personas siempre llegan histéricas y nerviosas a pediatría y a urgencias, y es casi como si quisieran que nuestros departamentos funcionen peor ' .