Un día entendí que da igual cuánto tiempo pase, siempre seguirás echando de menos a quien quisiste tanto. Y qué rabia eso de echar de menos, de tener que despedirse y de querer, y no poder. Pero cuánto de grande se me hace el corazón al recordarte en mi día a día y saber que sigues aquí.
Dicen que echar de menos a alguien es el privilegio de haberle vivido. Y qué bonito eso, lo que viví contigo, todo lo que me hiciste sentir y todo lo que fuiste para mí. Si por todo eso ahora tengo que echar de menos, te echaría una y mil veces, porque haberte vivido ha sido una de mis mayores suertes.









