El profesional en doma, Ignacio Sáenz Valiente nos enseña a comprender los nuevos conceptos e ideas que hicieron cambiar la doma clásica.
Ignacio Sáenz Valiente (Equino)
En Argentina , si de expertos en doma se habla, Ignacio Sáenz Intrépido es reflejo de una exclusiva camada de profesionales en este arte. La revolución que acuña, nace de un cariño profundo a estos animales, los caballos, y de un cúmulo de entendimientos que en la costumbre resultaron más efectivos que el los que se utilizaban antaño. En nuestro campo era símbolo de hombría el criterio de dominio por sobre el animal. Los duros tratos y la crueldad en las prácticas ecuestres se encontraba a la orden del día. El quebrar el carácter de un caballo era parte del propósito a conseguir en el momento de la doma y ,algo de lo cual vanagloriarse por parte del jinete o entrenador.
Lleva tiempo , dice Ignacio Sáenz Valiente, cambiar la forma de pensar en una especialidad, pero conseguirlo es evolución, supone seguir en conquistas que hacen a esa misma especialidad y llevar a cabo historia. Y en la doma, como en todo arte, esta regla no está exenta. Cuando uno pasa tiempo y se implica efectivamente con los caballos, empieza a comprender que no les puede ofrecer un trato impersonal. Quien pasa tiempo con ellos, empieza a amarlos y a entenderlos, porque es mucho lo que te entregan en aprecio y calidad de vida. Es realmente difícil si uno quiere la doma , irse de la pista después de un día de profundo trabajo sin haber aprendido algo nuevo , sin haber popular algo más a nuestro caballo y sin haber capitalizado la vivencia como un agregado de agrado en tu vida.
Desde ya ,- prosigue Sáenz Valiente- que nuestros caballos desean imponerse y hasta algunas veces dan mucho trabajo en la pista de doma. Pero no hay circunstancia que con paciencia y tiempo, no se logre revertir. Además, desde luego, hay que utilizar las técnicas y tener las utilidades correctas. Frecuentemente nos tocan a los profesionales, trabajar con animales que tuvieron una mala vivencia con otros entrenadores, que fueron castigados y cuando uno les proponen ejercicios se detallan intranquilos , alterados, evasivos y ahí transporta muchísimo más tiempo el estudio, dado que hay que trabajar en una re–educación del caballo para que logre vivir las prácticas de doma como una instancia tranquila y distendida, lo verdaderamente lejana viable a la iniciativa de pista como espacio de estrés y castigo.
La doma inteligente tiene historia
Para ser justos con la historia, dice Sáenz Intrépido, el primer hombre que empezó a tener una observación diferente en términos de doma, fue un italiano, el capitán Federico Caprilli. El , como soldado del batallón de caballería de la Italia del siglo XIX, empezó a comprender el desempeño ecuestre como una conjunción del estado físico con el estado mental de caballo. Esos animales que estaban más saludables y recibían trato preferencial en la cuadra, eran los que en el momento de la doma responden al 100 % de su aptitud. El aprecio y la buena nutrición logran un equilibrio en el animal que hasta el momento no era explotado y se consideraba secundario, no obstante, y por medio de la detenida observación en la pista y en el momento de los ejercicios , Caprilli comenzó a apreciar esta cuestión cada vez más y a otorgarle la consideración importante que le era desconocida a la materia. Por esto , y desde aquí , empezó a desarrollar su propia forma de entrenar caballos, un procedimiento disruptivo y nada ortodoxo en donde aparte del estado físico empezó a entrenar el estado emocional del caballo. Resumió el confort equino como una ecuación traducible en la combinación: buen entrenamiento, buena nutrición, buena estabilidad, buen estado mental, buena salud y buen accionar.
Puntos clave a tomar en cuenta en el momento de conseguir el más alto desempeño en la doma
El primer eslabón del nuevo pensamiento de doma capaz se apoya en asegurar la seguridad del entrenador y del caballo. En el momento de la doma hay que maximizar los recaudos en seguridad . Ningún aspecto en este sentido debe quedar librado a la suerte o la las situaciones. El eje para las prácticas seguras se apoya en el saber del caballo por parte del jinete o entrenador. En el caballo, debe tener en cuenta su intensidad física y su fuerza destacable que tienen la posibilidad de desplegar abruptamente frente a toda situación imprevista. Además, en este sentido, hay que comprender su accionar instintivo, que ocasiones lo incitan a escapar o a la pelea.
Si, nos arreglamos previendo estos potenciales peligros, tendremos la posibilidad de reducir los riegos de que sufran lesiones y golpes los entrenadores , y a los caballos, causarles estrés , mal o lesiones numerosas . El punto eje en esta relación hombre, caballo y seguridad, se cerrará de forma conveniente si conseguimos adentrarnos en las propiedades sentimentales del entrenador y su caballo. Osea, si los dos letras y números logran congeniar en la pista de doma. ¿Quién hubiera planeado que el respeto por nuestros estimados amigos los caballos, llegaría a este punto en las prácticas de doma capaz? Por otro lado, en la actualidad , para no dejar nada librado a la suerte, se examina si el carácter del caballo funciona con el de su domador. Tomar en cuenta este aspecto, nos ahorrará bastante más de un óptimo problema realmente grave y de tiempo. Las rivalidades en la pista de doma hacen a la costumbre poco eficaz y amena, sencillamente , porque la energía no fluye y ,si no circula de modo correcto, estemos seguros que no llegaremos a buen puerto . No entendemos porque se proporciona este fluir de simpatía o ,por el opuesto, de antipatía entre el caballo y su entrenador, pero sin indagar demasiado, hay caballos que se resisten a ser entrenados por algunas personas, como algunas personas se resisten a socializar con otro similar por una “cuestión de piel”. El tema todavía es un secreto, pero en estas situaciones , siempre se sugiere cortar por lo sano. No hay que insistir cuando la relación se muestra complicada, con estas idas y vueltas. La vivencia enseña que la química además existe entre el caballo y su entrenador, y el intelecto emocional radica en aceptar esta circunstancia y gozar cuando se forma una dupla con química auspiciosa; el cariño y la cooperación ,junto con la variable tiempo, van a hacer de la doma en esta situación, una costumbre eficaz y/o triunfadora.