sphanrit.
“Eeeh, ¿acabas de…?” tomar una foto, sí, cree que sí (tanta certeza no le deja terminar la sentencia, simplemente queda en el aire). Y por culpa de semejante reacción tardía, probablemente no ha sido capaz de impedir que su rostro sea capturado. “Espera, espera, ¿en qué me convierte ese maléfico plan? ¿Soy el responsable de tu accidente?” asume, ceño fruncido de por medio. Si bien no le molesta la idea de lucir como el causante de aquél desastre, sí lo inquieta el hecho de estar ayudando a alguien que no dará ningún beneficio a cambio. Es por ese motivo que, mientras recoge uno de los pañuelos, habla: “Tomarle una fotografía a alguien sin su consentimiento es ilegal,” inicia, hablando sin saber. “¿por qué no debería denunciarte con la dirección de la academia, mh?” una comisura de sus labios se eleva, entre que limpia sus manos con la servilleta que ha tomada prestada.
alza esa mirada, como venado deslumbrado por faros de un auto. es instintivo que apriete su móvil sobre su pecho, como si el joven fuese a arrebatarlo de sus manos. son sus labios los que comienzan un vaivén al ser descubierta, ¿acaso era tan transparente? “yo-yo no dije eso.” sí, sería su chivo expiatorio. ya una vez arruinó sus deberes al caer estos en un charco, cuando torpe tropezó, no le creerían capaz de ser tal desastre como para que algo así volviera a repetirse. más valía, hacerse de una historia, claro... basada en hechos reales. “no te ves, casi no apareces, ¿ves?” fugaz voltea el móvil, incapaz de mantenerlo estable para que sus palabras fueran tomadas como la verdad. “por que no... yo no... ¿por qué lo harías?... por que--- ¿por favor?” y cae en desprevenida fachada de ruego. “mi profesor no me aceptará otra excusa como esta, serías un héroe... serías, el mejor compañero del universo y... por favor.”















