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con iris fijos en el otro, se encontró analizando casi sin quererlo sus gestos y expresiones, preguntándose si tal sujeto había optado por tratarlo con la ingenuidad que el mundo solía. supuso que era el caso. fue una ceja la que se remarcó al alzarse, decidiendo abandonar su espacio para invadir el otro, agachándose en tal rincón para apoyar un codo en rodilla ajena, y el mentón sobre la palma después. “ no te confundas, me gusta la idea de que alguien esté atraído por mí — mas no quiere decir que vaya a entregarme fácilmente ” las comisuras que se afilaron no escondieron el desdén que liberaron sus palabras, manteniendo lo fijo de su mirada como el que no carece de confianza. apretó los labios en una ligera mueca, prefiriendo esconder que jamás había sentido un tipo de conexión semejante, que todas sus relaciones se habían dado por un interés foráneo en sí, y que jamás habían abandonado la superficie emocional. “ ya, ¿tanto te han decepcionado tus anteriores crushes? ” incordió, clavando incisivos en su labio inferior después para contener una expansión improcedente de sus comisuras. “ uh, depende — invítame a algo de comer ”
La sorpresa por la repentina cercanía se muestra fugaz, mediante elevación de cejas. No es que le incomode que su espacio personal se vea amenazado, si no que requiere segundos para asimilar que, el de hace minutos, es el mismo que acaba de acercarse. Acostumbrarse le lleva pocos instantes, su anterior postura no tarda en renacer: “Si el crush fuese verdadero... mi corazón estaría explotando en este momento.” relata, cual tercero dentro de la escena. “¿Ah no? Habría apostado que el cumplido bastó para quedar en buena posición contigo.” bromista, lo acompaña una curvatura de labios. Ha apoyado su espalda contra el respaldo, a sabiendas de que, al jugar, sus palabras pueden o no ser tomadas de modo literal, porque la referencia va dirigida hacia la cercanía vencida por el otro. “Mucho, mucho.” y qué hipocresía contestar de esa forma cuando bien sabe que él mismo es el único imbécil que boicoteó posibles relaciones fructíferas a lo largo de su vida. “Pero supongo que si aún discutimos si eres o no mi crush, sería incorrecto que te hable de los anteriores.” desde nula seriedad fija la situación a la altura de parejas y ex parejas, palabras que se le escapan sin meditar. “Hm. ¿Sabes...? No tengo tanto hambre, ahora que lo pienso.” inventa y, entre sonrisas, sólo busca deshacerse del pedido ajeno, sin disimulo.















