asiente varias veces, un intento de darle más dramatismo al hecho mientras sus cejas se alzan. la seriedad que quiere mantener frente al más alto es inmediatamente olvidada cuando lo oye reír, contagiado en cuestión de segundos y largando algunas carcajadas por lo bajo. la pequeña no es a quien debe culpar, más bien, tiene que enfocarse en sí mismo y su propia curiosidad, única responsable de sus nuevas noches en vela. “ lo siento, no pude soportar el no saber cómo se veía. me arrepiento, debí haberte escuchado. ” planea otorgarle más peso a sus palabras con el tono de voz utilizado, pero, una vez más, su papel se rompe cuando observa al mayor; el puchero en sus labios causa que una sonrisa crezca en los propios, curvando sus comisuras y alcanzando sus ojos. tentado a responder, palabras mueren en sus carmines cuando siente el pequeño beso sobre el lugar que su herida ocupa y luego sobre su mejilla libre. peor que antes, sus pómulos enrojecen aún más, siendo incapaz de esconder o pasar desapercibido aquél color carmesí que decora sus facciones. no cree recordar momento o persona con quien se haya sonrojado tanto, tantas veces seguidas, y sin descanso. la cercanía entre ambos le roba el aliento, nubla sus ideas y logra que se quede observándolo desde su lugar, sin moverse, sin terminar con la mínima distancia que separa sus cuerpos. “ ¿lindo? ” incapaz de pensar en algo coherente, se encuentra a sí mismo repitiendo palabras ajenas, acompañadas de un par de risitas. poniéndole fin a las mismas, pero manteniendo una sonrisa, mueve su cabeza de lado a lado. “ nunca sé qué responderte, no estoy acostumbrado… ” la mayor parte del tiempo quisiera poder decirle lo que piensa sobre él, cree que merece más que una respuesta, mas la vergüenza al final siempre termina ganando. de todas formas, es un ataque de valentía el que lo empuja a tomar una de las manos impropias entre la suya, mirada perdida en la manera que sus dedos se enlazan, y murmurar sus siguientes palabras, inocentes. “ tú también eres lindo. ”
la carencia de costumbre salía de labios ajenos, provocando un leve trazo risueño por su parte. si tan sólo él supiera la cantidad de ocasiones que se había visto enfrentándose a cuestiones por vez primera, sintiéndose como un novato con temor a cruzar demasiadas líneas — claro, sabía que era sí mismo el único no acostumbrado. todo lo relacionado con minjun emanaba la más cálida de las luces, un resplandor que le provocaba la sonrisa permanente y apaciguaba su sistema, pero sobre todo, le hacía anhelar la cercanía. desde el primer instante en el que se atrevió a poner una mirada alterna sobre el más joven, trató de detener su osadía, pretendiendo saber identificar los límites de sus libertades. pero, a la vez, se sentía preso de sus propias emociones, de esa atracción que provocó que el mero contacto entre dígitos resultase en una corriente eléctrica — una que lo incitaba a seguir adelante. en ese instante, los pensamientos se esfumaron de su mente, así como las alertas de riesgo ante el futuro inmediato, cual corriente irracional y temeraria, y decidió ignorar todos esos condicionantes que habían detenido sus pasos con anterioridad. así que, lo pudo escuchar, alzando la palma en libertad para posar los dígitos en cuello ajeno, con el fin de sujetar mandíbula ajena, y alzar su mentón en consecuencia. más cerca de lo que jamás pensó que se encontrarían, capaz de percibir su calor corporal y presencia, observándolo y, a la vez, sumiéndose en aquel pequeño mundo de los dos. el latido nervioso reclamó accionar, y pudo jurar que se detuvieron en el instante en el que posó sus labios sobre los otros por vez primera. ese primer beso emanó de la delicadeza, tan suave como corto, pero que le obligó a sonreír después. se sentía feliz, no podía evitarlo. quería hacérselo saber, que supiera que todo se encontraba bien, y que había pasado tanto tiempo queriendo hacerlo, que necesitaba un segundo beso que fuera capaz de hacerle saber que no deseaba dejarlo ir nunca. finalmente, lo volvió a besar, amoldando ambos labios con el más puro afecto, anhelando que sus sentimientos lo alcanzasen.