Por fin...
Se metió en la cama y se dedicó a mirar como se desnudaba para ponerse el pijama. Cuando se metió con él se pegó a ella y sonrió por sus palabras, acurrucándola contra su cuerpo. —Así te vas a morir asfixiada—. Avisó, pues él estaba ardiendo. —Pero también te amo mucho—. Rió.
Gruñó un poquito al escucharle y se pegó más, cariñosa.--Déjame dormir como yo quiera --refunfuñó, dando un beso en su cuello.--Si tengo calor, me alejaré --aseguró divertida, sonriendo un poco.--Descansa, cariño.

















