Nuestra llegada a Bali fue mágica. Un hermosísimo hotel a las orillas del rio esperaba a recibirnos. Nuestra llegada fue de noche, por lo que no pudimos vislumbrar su majestuosidad hasta el dia siguiente . Fuimos recibidos con bebidas y comidas típicas balinesas y atendidos con la mejor de las recepciones. Desde ese primer momento se podía evidenciar algo que durante todo el viaje marcó por su presencia: la simpatía y carisma de la gente con la que interactuamos. Los indonesios se caracterizan no solo por su sencillez sino por su simpatía y su humildad.
Estos primeros días del viaje en Bali estuvieron cargados de emociones: realizamos la visita a una villa típica local, donde tuvimos la oportunidad de apreciar la arquitectura Balinesa en su máximo esplendor: callecitas de adoquín con pórticos de entrada tallados en piedra con emblemas y figuras religiosas, animales y espirituales. El ver a los aldeanos y habitantes de este espacio convivir entre ellos y conservar sus tradiciones en términos de vestimenta, arquitectura y creencias fue una de las impresiones mas indelebles de este primer vistazo.
Seguido de esto nos trasladamos a visitar el templo Besakhi, que es el más grande y más sagrado de los templos de Bali. En la parte superior del Templo Madre se encuentra Pura Pangubengan, un templo de piedra oscurecida que ofrece maravillosas vistas del complejo. Allí realizamos fotos y pudimos apreciar la gran cantidad de visitantes que llegan a este lugar con motivos religiosos de dar sus respetos y ofrendas a los dioses. Es increíble, cabe decir acá, el fervor y la vehemencia con que los Indonesios profesan su religión, se cual sea. Existe un sumo respeto y devoción a la manera en la que viven su espiritualidad: no solo por la magnitud o escala de sus monumentos y templos sino la manera en la que representan sus creencias a través de historias y de legados que van contando de generación en generación y que van compartiendo por medio de simbolismos y representaciones.
Luego de esta experiencia tan mágica, tomamos el almuerzo en un restaurante mirador a las orillas del volcán Bratan, desde donde se apreciaba una impresionante vista de los vestigios de lava que este Volcán activo había expulsado hace algunos años. La impresión de ver maravillas naturales tan cerca como esta también nos dio una perspectiva muy real de lo natural y místico que es todo en esta isla. Uniendo este ultimo pensamiento al siguiente punto adonde nos llevaron, que son los campos de arroz en Ubud, debo decir que ha sido de las experiencias más increíbles que he podido vivir: el ver finalmente con mis propios ojos algo que siempre pude apreciar en blogs, en fotografías de viaje y en bitácoras: la simpleza y naturalidad de algo tan autoctono como lo es la estampa de la vida de campo y de como tiene un significado de unión con la madre tierra, de todo lo que nos regala y de como una vida sencilla puede ser mas satisfactoria que una llena de opulencia. A mi en lo personal es el mensaje que me da ese espriritu de naturalidad de Bali. Puede que sea una interpretacion muy personal pero siento que transmite una paz y una sencillez sin iguales.
Para culmnar este primer dia tan increíble, cerramos con una visita a Bali Pulina, un establecimiento donde no solo existe una plantación de café pero se encuentra un complejo de agroturismo en donde se puede presenciar el proceso de cosecha y tueste del café. Aca el producto estrella es el café Luwak: tremendamente popular debido a sus marcados aromas y su sabor dulce.
Su complejo proceso de producción, en el que intervienen los jugos gástricos de la civeta así como el procesado manual humano, hacen de este café un producto original y costoso también. Es aca en Bali Pulina donde hicimos una cata de café y cerramos el dia subidos en magicas hamacas de cuerda, balanceándonos sobre las plantaciones de café.
Este primer dia marco la pauta de lo maravilloso que iba a ser este viaje.