Con el sol en su cenit y el cielo convertido en zafiro, recuerdo aquel cañaveral. Sus hojas se mecían al compás del viento en verano. Me sumerjo en sus sonidos: aves e insectos revoloteando, y el aroma a miel escapando de las pailas ardientes. Pienso que dejo partes de mi corazón en los lugares más inesperados.
Julsen Bastian










