Lo efímero
Alguien que trabaja en los trenes me contó que en los noticieros no se muestra; pero pasa muy a menudo que alguien se suicide frente al tren, frente al subte, detrás de nuestro saber, detrás de nuestro viaje.
Suelen contarlo entre ellos como algo anecdótico, como algo más del trabajo, como un ´´Javier hoy trajo dos medias que no son iguales.´´
Una vez vi a un chico caminando desde el borde del andén del subterráneo hacia atrás, yendo y volviendo, pisando esa linea amarilla y retrocediendo. Cara desencajada, y entonces empezó a rezar. No hay iglesias en la línea C, debo aclararlo? Pensé que estaría apurado por llegar, que algo malo quizás le habia pasado. Pero iba y volvía, quedándose cada vez más al extremo del andén. Seguía rezando, haciendo la cruz... y yo no iba a dejar que quedara debajo de una. El subte empezó a llegar. Miró como llegaba y me vio, de paso, clavándole la mirada con ojos desorbitados. Volteé la cabeza hacia los lados mirandolo, diciéndole que no. Me respondió ‘que?’ desde una distancia de 5 metros. Seguí diciendole que no. Retrocedió. El subte llegó. No se subió.
Hace poco nos pasaron un video en una clase de psicología sobre orientación vocacional. Era un tipo de 28 años con un puesto enorme en una empresa pero que no hablabla de ello. Contaba a la camara como quería aprender a tocar la guitarra y aprender cine. Relataba viajes y miles de proyectos que tenía, parecía un hombre que sabía reinventarse, renovarse. Me inspiró enseguida. Cuando prendieron las luces y apagaron el video la profesora comentó que había muerto. El tipo que nos habia hecho querer experimentar cada rincón de la vida estaba muerto? La sombra de lo efímero se asomaba.
Sin embargo, aunque se que no actúa, que no ensaya... se preparará la muerte para nosotros? Tengo la sensación de que a veces sale apurada, a cara lavada y toma todo lo que puede con la cabeza gacha.
Todavía recuerdo cuando el año pasado recíbí un llamado: mi abuela murió de la nada, sin previo aviso, con el chequeo medico aprobado y la heladera abarrotada. Desde ese día si llego a recibir un llamado de alguien de mi familia sin estar previsto se me eriza la piel.
Y es irónico porque desde entonces estuve buscando situaciones en las que, justamente, se me erizara la piel.
Es la consciencia de lo efímero golpeándome desde adentro para que le abra la puerta.
Y me acuerdo de la canción "te encontraré una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos..."















