Aquella carta destinada a nunca llegar a ti...
Te conocí en un momento en el que todo iba bien mi vida se estaba organizando tenia sentido como todo iba mejorando. Creí que por fin merecía tener alguien que complementara mi vida que entendiera lo que tenia para ofrecer y al inicio parecía que así iba a ser. Empezaron los mensajes las llamadas y cuando llego el día de conocernos tengo que aceptar que no pude ni dormir sentía una gran emoción . Cuando por fin iba en camino a verte mi estómago parecía explotar después de tantos años me estaba permitiendo volver a sentir, volver a ilusionarme y de repente llegaste con esa sonrisa y esa mirada intensa. Nos conocios platicamos, la atracción seguía ahi de manera intensa pero duro poco. La realidad fue que abrí mi corazón te permití verme en mi vida con mi hija deje que vieras mas de lo debías deje que conectaras conmigo en un aspecto intimo y entonces ahi fue cuando llego el pánico y te perdí. Me di cuenta que por mas que hiciera todo de mi parte jamás seria aquello que estabas buscando y no me arrepiento ni tampoco tengo coraje . Aprendí mucho de mi el tiempo que duro. Me di la oportunidad de crecer, madurar , ver que patrones tenia que no estaban funcionando en mi vida. Seguí conectando contigo y saber que en el algún momento hubo esa confianza me alegra. Me alegra saber que estas haciendo cosas en tu vida para estar mejor, te reconozco por que no es un proceso fácil pero vale la pena. Gracias por haber me compartido un poquito de ti y créeme me hubiera encantado poder formar parte de tu vida de una manera mas comprometida. Pero desde un inicio sabia que eso nunca seria parte de tu plan. Deseo que logres tus metas tus sueños y sobre todo que seas muy feliz. Te quiero y siempre guardare un lindo recuerdo de lo que vivimos. Adios.

















